Cateto Club reinterpreta el imaginario hedonista de la Costa del Sol de los años 60 y 70 a través de una arquitectura inmersiva de curvas, luz cálida y geometrías circulares. Un espacio retrofuturista donde el Estilo del Relax, el diseño pop y la memoria mediterránea dialogan desde una sensibilidad contemporánea. Un club fuera del tiempo concebido como una experiencia sensorial entre arquitectura, atmósfera y narrativa.
Cateto Club nace como un espacio experimental y cambiante, un homenaje a los clubes de la Costa del Sol de los años 60, donde bailaban estrellas de la talla de Frank Sinatra y Brigitte Bardot. Un lugar que transita entre aquel imaginario y el club contemporáneo.


Es, a su vez, un pequeño —y deliberadamente sensual— homenaje a la obra de Mario Bellini y a la vigencia de su legado estético. Un proyecto que mira, sin nostalgia impostada, al Estilo del Relax: una época en la que el placer era una forma de vida y el hedonismo, casi una disciplina; una estética concebida por y para el disfrute.
Un universo de curvas saturadas y color vibrante dialoga con el imaginario radical de Verner Panton —en el año de su centenario— y con una memoria más cercana, casi doméstica: El Club de buceo-Aqua-Tec de la N-340 en Fuengirola, las tres torres brutalistas de Torremolinos o la Ciudad Sindical de Vacaciones y Tiempo Libre de Marbella. Iconos populares reinterpretados desde una mirada contemporánea.


El resultado es un espacio profundamente arquitectónico donde forma, color y luz asumen todo el protagonismo. Sin ornamento superfluo, la experiencia se construye desde lo esencial. Todo se articula a partir de un único gesto: la exploración del cilindro. Una geometría que se despliega en múltiples escalas y lecturas: como vacío —o espacio negativo— en los reservados; como masa en la barra y los taburetes; extruida en la luminaria Sentry Sculpture Light, diseñada por Ewan Lamm para Ultramar Studio; seccionada en puertas y pasos; o como huella convertida en patrón del pavimento cerámico. Un lenguaje coherente, casi obsesivo, que da unidad al conjunto.

La iluminación se completa con piezas icónicas gracias a la curaduría de Bonanova, como la Panthella de Verner Panton en colaboración con Louis Poulsen, la lámpara Nesso de Artemide y la Gambosa de Marset, reforzando ese imaginario entre lo pop y lo retrofuturista. Un lenguaje coherente, casi obsesivo, que da unidad al conjunto.


La puerta circular se convierte en un elemento icónico: una pieza de 3 metros de diámetro que acapara las miradas y juega con el efecto “I am a monument” teorizado por Robert Venturi. Un guiño directo a las portadas previas a las fachadas de las discotecas de la N-340 a su paso por Montemar, en Torremolinos, donde la arquitectura funcionaba como reclamo —casi como el Strip de Las Vegas— compitiendo por captar la atención del conductor.


Hay también espacio para la imperfección, señales de lo inacabado. En Cateto Club son, en realidad, una declaración de intenciones. Responden a una manera de construir profundamente arraigada en aquella época: acabados rugosos, texturas honestas, lo tosco como valor y lo vernáculo como identidad. Resuenan aquí referencias como el gotelé, el mobiliario exterior encalado del Marbella Club o espacios como el Hotel Miami de Torremolinos, donde esa naturalidad imperfecta definía toda una estética.

El espacio, además, transita hacia un segundo estado a través de una instalación artística de la paisajista de interiores Charo Benitez junto a Alejandro Cateto. Una intervención que revisita el estado actual de abandono de muchos de estos edificios emblemáticos de la Costa del Sol de los 60 —como Ciudad Sindical de Vacaciones Tiempo Libre o El Club de buceo-Aqua-Tec de Fuengirola— hoy sin uso, donde la vegetación se abre paso de forma espontánea.


Esta instalación encarna precisamente esa idea: gerberas y girasoles emergen entre las grietas del espacio como una crítica a ese abandono, pero también como una reivindicación. Una afirmación de que la Estética del Relax puede, todavía, volver a florecer.

Materiales locales, destellos dorados y una arquitectura fluida construyen así un pequeño paraíso retrofuturista.
Esto es Cateto Club: arquitectura souvenir.
- Estudio
- Cateto Cateto



