La serie Simon 360, concebida en 1965 y comercializada en 1971, introdujo en el mercado español numerosos conceptos que consolidaron a la marca como un referente de diseño industrial. Más de medio siglo después y bajo el riesgo que supone mirar hacia el pasado para avanzar, Simon cuenta con la solidez histórica necesaria para demostrar en su nueva propuesta que una idea bien concebida no caduca: evoluciona. Nos lo cuenta Salvi Plaja, Global Design Director de la firma.
La raíz del legado. La discreción como punto de partida
Hay ideas que a pesar de la distancia y de los distintos ritmos que las envuelven, no se ven agotadas por el tiempo. Simon 360 fue, en su momento, ese punto de inflexión: una nueva forma de entender el interruptor y su papel como pieza entre el objeto de diseño y la funcionalidad. Un componente que sobresalía por su capacidad para mimetizarse con las estancias hasta casi desaparecer y, al mismo tiempo, de organizar nuestra relación con el entorno doméstico de manera determinante.

ROOM Diseño. – ¿Qué significa para Simon rescatar ese legado ahora en 2026? ¿Es un homenaje, una reafirmación o, simplemente, la demostración de que hay ideas tan buenas que el tiempo no puede agotar?
Salvi Plaja. – Rescatar el legado con Simon 360 significa, para Simon, recuperar una de sus series más icónicas desde una mirada actual. No se trata solo de una reedición, sino de una confirmación de un modo de entender el diseño industrial basado en la funcionalidad, la ergonomía y la integración en el espacio.La nueva colección mantiene la esencia de la tecla de gran formato, pero incorpora soluciones adaptadas a las necesidades del presente, como el accionamiento pulsante, la base de enchufe CLEAN, o recursos smart vinculados a Simon LOLA. Por eso, Simon 360 puede leerse como una continuidad entre pasado y presente: una colección que parte de un icono de la compañía y lo actualiza con nuevas prestaciones, materiales y tecnologías para responder a los ambientes contemporáneos.

ROOM Diseño. – Cuando uno observa Simon 360 desde la distancia, ve un mecanismo limpio y austero. Pero al leer su lógica constructiva, aparece un mundo de decisiones minuciosas. ¿Cómo se gestiona esa tensión entre la discreción y la complejidad interior? ¿Hay alguna decisión de diseño especialmente significativa para el equipo?
Salvi Plaja. – La discreción de Simon 360 es el resultado de muchas decisiones constructivas que buscan que la complejidad no sea visible. La gama tiene una estética mínima, de tecla grande, gaps simétricos y acabados mate, pero detrás de esa apariencia contenida hay una ingeniería pensada para que el producto opere con precisión, sea fácil de instalar y mantenga una lectura visual muy limpia.Una de las elecciones más significativas es el alineador múltiple. Una opción que permite compensar, mediante estrategias milimétricas, las pequeñas irregularidades de la superficie de instalación reforzando la sensación de orden que sí percibe el usuario, sin identificar el por qué.

Simon: diseño desde la emoción y la experiencia
Frente al ritmo acelerado de lo cotidiano, existe una corriente creativa que reivindica la pausa: detenerse a valorar aquello que tocamos más de cien veces al día sin apenas prestarle atención. En Simon 360, la complejidad está al servicio de esa naturalidad: el objetivo no es exhibir la tecnología sino hacer que cada acción —pulsar, conectar o instalar— resulte más sencilla y coherente en su contexto. Son esos detalles los que, desde un segundo plano casi invisible, moldean con más firmeza nuestro vínculo con el hogar.
ROOM Diseño. – ¿Cómo se trabaja en Simon esa dimensión sensorial y emocional del producto? ¿Hay un momento en el proceso de diseño en que la técnica cede el paso a algo más parecido a la intuición?
Salvi Plaja. – En Simon potenciamos esa dimensión desde la comprensión del interruptor como un componente cotidiano y como un punto de contacto muy directo entre la persona y el lugar. No es simplemente un mecanismo que activa la luz, es un gesto que se repite varias veces al día y que forma parte de la vida doméstica. Simon 360 no es un producto aislado sino el nodo visible de un conjunto más amplio. Este sistema se une a LOLA —la plataforma digital de Simon—, que evoluciona como un ecosistema abierto para el control y la monitorización de los espacios. La conectividad ya no es una función adicional: es la condición del hogar de hoy. La pregunta ya no es si una vivienda debe ser inteligente, sino cómo debe serlo para que esa inteligencia resulte invisible, amable y verdaderamente útil.

ROOM Diseño. – Aunque vivamos instalados en la anticipación del futuro, uno de los grandes retos del hogar sigue siendo que la tecnología no se convierta en una carga cognitiva para quien lo habita. ¿Cómo equilibran en Simon la sofisticación técnica con la necesidad de que su uso resulte absolutamente intuitivo? ¿Qué papel juega Simon 360 en ese equilibrio y cómo imagina Simon al usuario de este producto?
Salvi Plaja. – Desde Simon entendemos que la tecnología en el hogar solo tiene sentido cuando simplifica la experiencia de uso en vez de añadir complejidad. Por eso, gran parte de nuestra labor consiste en hacer que toda la capacidad técnica quede integrada de un modo sencillo e inadvertible para el usuario. Ahí es donde surge la cuestión de decidir qué debe ser perceptible y qué debe permanecer oculto para no generar una impresión sobrecargada. La tecnología ha de aparecer cuando aporta valor real. Por eso, el usuario de Simon 360 no responde a un único perfil: la flexibilidad del sistema permite ajustarse a diferentes estilos, acompañando el entorno de manera coherente con la cotidianidad. No hablamos únicamente de un producto, sino de una declaración de principios sobre lo que la firma quiere ser en el siglo XXI. Un objeto que mira al futuro con la misma convicción con la que mira su propio origen.

Un puente de luz entre pasado, presente y futuro
ROOM Diseño. – En 2025, el 26% de todos los plásticos utilizados en la fabricación de Simon 360 procedían de origen reciclado. ¿Es ese porcentaje un punto de llegada o un punto de partida?
Salvi Plaja. – Es un punto intermedio. Simon lleva utilizando plásticos reciclados de origen postindustrial desde hace más de 20 años. En 2025 nos marcamos como meta el 25% y el objetivo para 2030 es que el 30% de los plásticos utilizados en Simon SA sean reciclados de origen postindustrial.

ROOM Diseño. – Simon lleva mucho tiempo ejerciendo como punto de contacto entre las personas y la electricidad de los hogares. ¿Puede el esquema que ha dado forma a Simon 360 apoyarse en el origen para responder al presente? ¿Qué se busca que diga este producto dentro de veinte años? ¿Es Simon 360 la pregunta que abre el siguiente capítulo?
Salvi Plaja. – Nuestro objetivo a medio plazo es incorporar materiales de origen posconsumo en un porcentaje significativo. Esto es un reto que involucra a toda la cadena de valor para lograr que los materiales tengan la calidad que demanda Simon. En un momento en el que todo parece acelerarse, quizás la respuesta más honesta que puede dar un objeto sea la que todavía no tiene forma. Simon 360 responde con la solidez de quien sabe de dónde viene y no teme hacia dónde va, pero mantiene abiertas sus propias incógnitas: la de los materiales que todavía no utiliza, los gestos que todavía no anticipa, los espacios que todavía no imagina. El tiempo, una vez más, como herramienta.
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