Un proyecto que combina el lujo y confort contemporáneo con una fuerte conexión al paisaje costero y desértico de San José del Cabo.
El sitio, entre el desierto y el mar
Punto Nima, ubicado en el corredor turístico de la ciudad de San José del Cabo, B. C. S. México, parte de la idea de crear un conjunto residencial exclusivo que combina el lujo y confort contemporáneo con una fuerte conexión al paisaje costero y desértico de San José del Cabo.
El proyecto responde a su contexto urbano con una pendiente baja, mediante una implantación escalonada, así como utilizando materiales que dialogan con la paleta de colores del entorno desértico.

Una forma limpia que reinterpreta el estilo vernáculo de la zona
Punto Nima privilegia las visuales del oeste, hacia el mar, integrando vegetación en jardines y balcones para generar sombra y control térmico natural.
Los tres conceptos clave que rigen el diseño en Punta Nima son: comunidad, apertura visual y bienestar natural.
La inspiración formal surge de una re interpretación de la arquitectura regional virreinal, con formas limpias, elementos honestos y locales, así como la integración cuidadosa con la topografía.
El estilo arquitectónico del proyecto se caracteriza por la gran curva en fachada que combina funcionalidad y estética, con la cual, se logran fragmentar los espacios de una manera integrada y mejorar exponencialmente las vistas, orientaciones, ventilación cruzada y por ende el entorno, creando un volumen dinámico y fluido.

Topografía que brinda privacidad y vistas privilegiadas
El proyecto fue diseñado y construido en 24 meses y consta de 48 departamentos – 8 de los cuales son pent-houses- distribuidos en 6 pisos, así como dos sótanos.
El conjunto está diseñado para usuarios que buscan una segunda residencia o un estilo de vida vacacional, principalmente parejas o familias pequeñas. Cada unidad está pensada para 2 a 5 personas, dependiendo de la tipología -Garden Houses, Departamentos y Penthouses-.
Uno de los retos más importantes en Punta Nima fue lograr que la topografía del terreno y la orientación solar se aprovecharan al máximo para ofrecer vistas al mar, buena ventilación y privacidad entre unidades. Se logro de igual manera áreas sociales abiertas, pero con identidad íntima, definiendo gran parte de la distribución.

Materialidad local y una atmósfera cálida
La atmósfera interior es cálida y relajada. Se generan ambientes frescos y luminosos mediante terrazas privadas con vegetación, ventilación cruzada, acabados naturales y paletas de colores beige, siguiendo las tonalidades de la zona.
El mobiliario del conjunto es contemporáneo y sobrio, con énfasis en materiales naturales como ratán, madera tropical, lino y tejidos neutros.
Piezas específicas de mobiliario fueron diseñadas a la medida, especialmente para terrazas y zonas lounge. Los textiles fueron seleccionados por su durabilidad y resistencia al sol y salinidad, con colores neutros para no competir con el entorno.
En áreas comunes se consideró arte local para reforzar la identidad del sitio.


Una característica constante del edificio es el uso de concreto aparente, utilizado en fachadas, que convive con el paisajismo del proyecto.
El conjunto se distribuye en dos bloques de departamentos -los que se ubican en la zona curva y los que se alojan en él área recta- y una zona de amenidades exteriores, como alberca, áreas lounge y grill.
En el exterior, el conjunto funciona como un oasis social, ya que los espacios comunes, tanto en planta baja como el roof se articulan alrededor de naturaleza baja de tipo cactácea, áreas de sombra y la alberca.

La planta baja cuenta con un acceso peatonal en el lado oriente del terreno por la calle Punta Colorada. Entrando se encuentra el Lobby, estratégicamente ubicado para vestibular directamente todos los espacios y amenidades del nivel: un gimnasio, salón de usos múltiples, una cafetería publica, así como un patio central con áreas de juegos, cancha de petanca, cancha de pickleball y grill.
Este último es el corazón del conjunto. Desde ahí se articulan las circulaciones abiertas. Su ubicación permite generar convivencia entre usuarios sin perder privacidad, y además sirve como punto focal del paisaje interior.

El programa
Las unidades de vivienda se organizan en planta baja, niveles intermedios con departamentos tipo y un pent-house con rooftop, lo que genera una jerarquía clara y fomenta diversas formas de habitar. Están orientadas todas hacia el mar.
En planta baja, la configuración permite organizar 4 Garden Houses con jardines privados, con asador y jacuzzi.
Las plantas tipológicas del nivel 2 al nivel 5, cuentan con 9 departamentos con amplios balcones con vegetación que ofrecen vistas al parque Fonatur, un espacio de disfrute público para la zona hotelera, y al mar de Cortés.
El nivel 6, donde se ubican los Pent-houses, cuenta con 8 departamentos. De los cuales 6 gozan de accesos privados a rooftops completamente equipados con mobiliario, jacuzzis y grill.
En la Planta Roof además de los roof garden de los 6 pent-houses, se encuentran 3 terrazas privadas para los departamentos tipo de niveles inferiore, así como un área común para todos los residentes con áreas de descanso, bar, alberca y baños.

Acabados naturales y vernáculos
Punto Nima está diseñada con una estructura de concreto armado reforzado, con cimentación de cajón de sustitución, adecuada para suelos arenosos y pendientes suaves.
Durante la construcción fue necesario hacer ajustes de nivelación del terreno, debido a la pendiente ligera del sitio, para garantizar accesibilidad y vistas. Esto privilegia las áreas privadas habitables en planta baja, ubicándolas medio nivel más arriba y más cerca al mar.
En cuanto a la materialidad, todo el conjunto se deja en concreto aparente, con aplanados rústicos puntuales, madera de rosa morada, mármol travertino en interiores, y pérgolas de tipo madera en zonas exteriores.
Estos materiales durables y con propiedades de absorción térmica se eligieron por su gran adaptabilidad al clima costero.
La estrategia de sistemas pasivos de control de temperatura suma la ventilación cruzada en espacios privados y públicos.
La forma del edificio, además de organizar las áreas eficientemente, minimiza el impacto de la huella constructiva al dejar el 50% aproximadamente de áreas permeables.
Punto Nima integra también Paneles Solares para reducir y brindar estabilidad en el aprovechamiento de energía eléctrica.
En cuanto al diseño de paisaje, se utilizaron especies nativas de la región como palmas, agaves y yucas, que requieren poco riego y están adaptadas al entorno desértico.

Punto Nima refleja la visión del despacho para generar espacios contemporáneos, pero con un fuerte respeto del contexto, con lenguaje limpio, texturas naturales, así como especial cuidado en el diseño de paisaje.
El proyecto refleja un equilibrio entre la arquitectura contemporánea y el entorno natural, generando un conjunto que no solo satisface un programa arquitectónico enfocado en el lujo para el cliente, sino que ofrece un estilo de vida con esencia local.

- Estudio
- Central de Arquitectura



