REST se alza como una arquitectura extraña, silenciosa y mineral. El restaurante proyectado por Pezo von Ellrichshausen en Gyeonggi-do desafía cualquier idea convencional de hospitalidad y convierte el hormigón en una materia de resonancia casi geológica.
16 columnas de Pezo von Ellrichshausen para pensar en el vacío
Observada como piensa en su materialización más inmediata —la más próxima al concepto mental del que surge—, la estructura de REST aparece como un cuerpo que suscita cierta extrañeza. Podría ser una pieza nanométrica perteneciente al sistema de un sofisticado aparato de tecnología avanzada; podría ser el esqueleto de una edificación arcaica. Ante la arquitectura de Pezo von Ellrichshausen, se suelen diluir las certidumbres. El presente se afirma, pero lo hace desde imprevistas generaciones de forma y espacio, desde depuraciones que anacronizan la materia.

El armazón concebido para acoger el restaurante REST en Gyeonggi-do, en un enclave situado en un punto de fusión entre un jardín y un bosque protegido, quiere ser una especie de “monumento mudo” que actúe como silencioso mediador entre la naturaleza domesticada y la energía silvestre. La verticalidad de los árboles y la propia idea de la raíz inserta en la tierra parecen subyacer en su concepto, que da la impresión de arraigarse a las entrañas del suelo.

La rareza de su geometría procede del hecho de ser una retícula regular integrada por dieciséis columnas rectangulares de elevada altura y espesor exagerado, entre las cuales se extiende una gran losa que crea una superficie abierta y sólida. Nada en esta intervención destila las connotaciones de sensualidad o refinamiento —en cualquiera de sus variantes— que habitualmente se asocian al concepto de “restaurante”. Es como si los arquitectos hubieran preferido centrarse en la dimensión corporal externa de esta construcción, explorar cómo articular la creación de objeto singular y poderoso que, sin embargo, pese a su rotundidad, a su voluntad de imbuirse de una identidad “inaccesible e indefinible” no quiere imponerse al paisaje, sino ser en él.


El restaurante como anfiteatro, infraestructura y mirador
Erigida íntegramente en hormigón armado con un suave tinte verde logrado mediante pigmentos de silicato, REST instaura un puente cromático con la vegetación circundante. Esta tonalidad sugiere oxidación y pátina, como si el volumen hubiera estado allí el tiempo suficiente para adquirir memoria geológica. A la manera de una ruina. Asimismo, la distribución de los usos expone también una particular complejidad. En primer lugar, los pilares trascienden la utilidad como punto de soporte para esa gran losa creadora del ambiente superior, sino que albergan también un área funcional en su interior. En ellos se han ubicado los servicios, puntos de circulación y almacenamiento, permitiendo así que las zonas esenciales sean diáfanas, abstractas y flexibles.

Igualmente, este esquema se ha concebido en base a la topografía: el nivel inferior sigue la pendiente natural del sitio, configurando un anfiteatro cubierto que canaliza la actividad hacia el valle. Este gesto intensifica la relación con el entorno descendente y convierte el suelo en gradería y escenario simultáneamente. La parte intermedia queda suspendida bajo la gruesa losa horizontal. Allí, la simetría diagonal se establece mediante terrazas que se abren en esquinas opuestas, generando tensiones visuales y recorridos oblicuos que expanden la percepción del espacio. En el estrato superior, la trama originada por las columnas facilita un diálogo para leer el conjunto en continuidad, y no como contraste, el paraje del jardín domesticado y el bosque salvaje que rodean el edificio. Bajo la estructura principal, completamente enterrada, se halla la cocina del restaurante. Desplazar al subsuelo este elemento consigue liberar las secciones superiores de las restricciones habituales del servicio en restaurantes, desafiando el arquetipo de la planta abierta convencional. De esa manera, lo que emerge sobre el terreno es una potente composición volumétrica y espacial. Infraestructura y mirador, restaurante y anfiteatro, ruina anticipada y organismo mineral, REST es otra confirmación por parte de Pezo von Ellrichshausen sobre la absoluta imprevisibilidad que puede ofrecer una intelectualización radical y sensible de la forma.

¿Qué es el complejo de Los Clubes o La Cuadra San Cristóbal?
Es uno de los encargos arquitectónicos más icónicos diseñado por Luis Barragán hace 60 años. También conocido como Casa Egerstrom, es un famoso complejo donde el mundo de las personas y los caballos quedaba separado por una elegante laguna.
¿Cuál es el uso actual de La Cuadra San Cristóbal de Luis Barragán?
Tras décadas siendo un espacio privado y un referente mundial de la arquitectura moderna, el complejo de Los Clubes ha abierto recientemente sus puertas al público, habiendo sido reconvertido en un centro cultural.







