El estudio polaco KWK Promes ha recuperado el viejo matadero de Ostrava para la ciudad rellenando con microcemento las partes perdidas de su fachada decimonónica de ladrillo. Estas se transforman en insólitos paramentos giratorios que abren las salas de exposición al exterior, reactivado asimismo como un bioparque felizmente colonizado por sus habitantes.
El antiguo matadero de Ostrava y su memoria industrial
Resulta interesante comparar la tan celebrada rehabilitación del antiguo matadero de Madrid con esta otra de una dotación semejante, realizada en la ciudad de Ostrava por el estudio polaco KWK Promes, fundado en Katowice por Robert Konieczny. Salvadas las diferencias de escala —el conjunto checo es mucho menor, a tono con el tamaño del municipio al que servía—, en ambos casos se trata de recuperar una arquitectura industrial en desuso para una finalidad artística con criterios participativos y cívicos. Más allá del mero cambio funcional, la cuestión es revitalizar un área urbana entregándola a sus habitantes, no solo a operadores culturales de élite.

Mientras que en Madrid la actuación se fragmentó en intervenciones diferentes, con usos diferenciados y llevadas a cabo por autores distintos, en Ostrava es única y mucho más homogénea, lo que da lugar a una galería de arte contemporáneo con cuatro grandes salas de exposición, utilizadas también para talleres y prácticas centradas en la ciudadanía. El viejo matadero decimonónico estaba en condiciones ruinosas tras décadas abandonado, mientras que en Madrid estuvo operativo hasta fechas más cercanas. Una buena parte del ala más meridional estaba completamente derruida, como las cubiertas, y en los muros perimetrales había grandes mellas y pérdidas de material, consecuencia, en cierta medida, de los efectos de la guerra.

Una galería de arte contemporáneo abierta a la ciudad
Pese a ser un conjunto protegido, las autoridades locales avalaron la valiente propuesta de KWK Promes, basada en la reconstrucción de las partes perdidas con microcemento —incluida la sección sur entera, totalmente colapsada—, en abierto contraste con la fábrica de ladrillo original. Esta se mantuvo y recompuso con ladrillos de las ruinas, salvaguardando la historia del edificio oscurecido por el hollín y las marcas del tiempo y la actividad.


En los añadidos se imprimió la huella de los recercados originales de los vanos y molduras, que restituyen la integridad del ritmo compositivo. Del mismo modo, en el extremo construido de nueva planta se practicaron vanos ciegos con la misma función. Lo más llamativo es que los nuevos paramentos se convirtieron en seis piezas giratorias que resuelven los accesos por el este y el oeste y abren las salas expositivas a la ciudad, activando nuevas posibilidades para continuar los montajes hacia el exterior.


Los interiores, completamente blancos, están bañados por la luz, que los cristales serigrafiados de los huecos filtran y atenúan. La cubierta se ha resuelto con una estructura metálica y una membrana que termorregula el espacio. El ladrillo reaparece en el atrio interno, ahora cubierto, donde corren una poderosa escalera y unas galerías en altura también en microcemento. La actuación se completa con el saneamiento del entorno, convertido en un parque biodiverso con suelos permeables, praderas de flores y hierbas y cuencas de retención de aguas, orientado igualmente a la participación ciudadana. Una operación coronada por el éxito, de extraordinaria rotundidad visual, que fue justamente distinguida entre los finalistas de 2024 al Premio Mies van der Rohe.

En este enlace puedes leer más artículos sobre otras galerías de arte.







