En Berlín, ciudad acostumbrada a metabolizar las mutaciones culturales antes de que se estabilicen, P61 Gallery (Potsdamer Straße 61) responde a ese estado permanente de transformación con un foco claro en la imagen en movimiento y el arte digital. Su programación se orienta a obras que exploran la temporalidad, la percepción y la experiencia del espectador, atendiendo a lo que sucede cuando lo visual abandona los soportes tradicionales y se vertebra mediante pantallas, luz y sistemas de proyección.
La creatividad en movimiento del P61
El dispositivo espacial de P61 resulta decisivo para entender su propuesta. La galería acaba de cumplir tres años y reúne una infraestructura pensada para el arte digital en todas sus variantes: videoarte, motion design, simulación 3D y composiciones audiovisuales. Sus 120 m2 se distribuyen en dos plantas y distintas salas equipadas con más de 50 pantallas 4K y paredes led de alta definición. Este instrumental permite una arquitectura expositiva flexible, capaz de adaptarse tanto a obras de escala íntima como a otras envolventes de gran formato. La galería se autodefine, además, como una plataforma experimental de encuentros y diálogos entre artistas emergentes y figuras consolidadas de la disciplina.

El espacio también se plantea como un entorno modular que establece una relación inmersiva con las creaciones. En Digital Dimensions, el visitante recorre ocho mundos audiovisuales que combinan animaciones 3D hipnóticas, sonido multidireccional y diseños generativos concebidos por más de treinta autores. La sensación general es la de estar ante una narración expandida que articula piezas que se vinculan entre sí desde la repetición, la alteración y el ritmo, originando una temporalidad propia.

Mundos generativos y narrativas fragmentadas de arte digital
Entre lo presentado, destacan instalaciones basadas en animación tridimensional y procesos generativos que prescinden de una narrativa lineal. En algunas, el ambiente se construye a partir de arquitecturas virtuales en transformación continua, acompañadas por una banda sonora que modula la percepción del tiempo y del recorrido visual. En otras, la imagen se organiza mediante patrones geométricos en mutación constante, donde la repetición produce una hipnosis próxima al trance en la que cada cambio mínimio adquiere peso específico. La experiencia se sitúa en el umbral entre contemplación y absorción. Otros proyectos introducen una dimensión más atmosférica, entrelazando paisajes digitales con capas sonoras de baja frecuencia. El resultado es una realidad aumentada, donde el límite entre escalas se vuelve poroso.


P61 Gallery concibe la tecnología como un medio estructural y opera desde las propias lógicas de lo digital —repetición algorítmica, variación continua, temporalidad no lineal—. Esa misma perspectiva se traslada a proyectos como uni form: Broken Twill – Berlin Edition, donde datos, moda y visualidad virtual se entrecruzan para cuestionar nociones de identidad, uniformidad y producción simbólica. La escala del P61, la programación y la ubicación —en medio del polo de galerías de arte de la Potsdamer Straße y a pocos pasos de la Neue Nationalgalerie y el Kulturforum— apuntan a un modelo de ámbito cultural independiente y elástico, atento a prácticas emergentes y a públicos dispuestos a implicarse físicamente en la experiencia estética. Ese enfoque cercano al laboratorio perceptivo se inscribe en una tradición berlinesa donde la tecnología, la cultura de club y la actividad contemporánea basada en la imagen comparten un mismo territorio. Una línea de trabajo que convoca a un visitante atento a nuevos lenguajes visuales.

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