La planta de Villa Omah Prana se dibuja dentro de un círculo perfecto. El estudio de Alexis Dornier decidió utilizar esta forma para resolver el encargo de una cabaña de 4 habitaciones para un resort en Bali. Es inevitable mirar con extrañeza un planteamiento que puede ir en contra del aprovechamiento espacial o de la geometría de los materiales, pero de un primer vistazo el resultado parece lo suficientemente pintoresco como para captar nuestra atención.
El resort críptico de Bali
La Villa Omah Prana es un proyecto que podría haber funcionado de una manera parecida si se hubiera desplazado 100 metros o 100 kilómetros. El edificio se esconde casi en su totalidad debajo de una cubierta, en un gesto que impide reconocer su organización espacial —una entrada, un principio o un fin— hasta que pasamos al interior. Una vez que se cruza la barrera del acceso, el patio se convierte en una galería que hace identificables las estancias, que diferencia las partes privadas de las públicas y que permite al lugar dejar de ser tan críptico.

En realidad, sabemos pocas cosas de este trabajo de Alexis Dornier: tan solo que tiene un patio para poder enfriar el clima y aliviar las lluvias torrenciales hacia el suelo; también que se rodea de una tupida selva en dos niveles que abre la vista hacia la zona de la piscina. Aunque se corte algo la visión con el muro que contiene el jardincillo, la sensación panóptica de controlar el entorno con la mirada ablanda un ambiente más líquidode lo que por fuera nos podríamos haber imaginado.

El interior de Villa Omah Prana
La propuesta resuelve las circulaciones por dentro —por el lado más íntimo— pero también por el más corto. Una descripción que podría encajar en una construcción de cualquier parte del trópico salvo por un detalle: una forma por la que nos causa tanta intriga. Es posible que sea un capricho, un empeño del promotor o del arquitecto, ya sea con el fin de ser recordado o como divertimento ante un encargo que amenazaba con ser aburrido. Quizás sea un modo de proteger la privacidad de los huéspedes o de crear una escena que solo se preocupe de lo que pasa dentro. ¿Hay mayor lujo que mirarse disfrutando?

Se supone que la arquitectura es algo más que un objeto posado en un folio en blanco. Por eso se suele sospechar de las edificaciones que no tienen ni contexto paisajístico ni material. El primer caso porque no se esfuerzan por orientarse ni por integrarse, el segundo, porque se erigen con una tradición diferente. Pero si dejamos de lado este debate, podemos aún encontrar interés en lo que pueda pasar entre las paredes de un edificio-tortuga. En Villa Omah Prana, tanto la oquedad de su centro como la galería logran concentrar la atención dentro de los muros, sin preocuparse por lo que sucede fuera. Probablemente el deseo de cualquier usuario de un resort. ¿Se puede le pedir más a un hotel en mitad de la selva?

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¿Qué es la Villa Omah Prana?
Es una cabaña con varias habitaciones que se sitúa dentro de un paisaje tropical de Bali.
¿Qué particularidad tiene su arquitectura?
El proyecto de Alexis Dornier organiza el espacio dentro de una planta circular que, en lugar de mirar hacia el paisaje se organiza en torno a un patio y una galería interiores.








