Yoojin Chung toma como referencia el feng shui para diseñar Capturing Qi: una triada de objetos que critican la manera con la que Occidente adopta esta filosofía asiática y la transforma en un material de consumo con la que lograr un qi positivo (fuerza vital). La obra se compone de una bola de cristal, un carillón de viento y una fuente de agua, que se comportan de forma dinámica y que pueden controlarse mediante una aplicación. Cada aparato electrónico se mueve y recrea una ilusión visual de la energía: ya sea el cristal que gira, el agua que mana o las campanillas que parecen repicar con el viento. Al llevar un circuito Arduino, estos dispositivos se pueden activar o apagar mediante bluetooth. Pero ¿qué otros inventos harán falta para entender que estas tecnologías no son la fuente del bienestar? El prana (fuerza de la vida) corre por canales ajenos a un clic de compra y a las soluciones rápidas de dispositivos inteligentes. La energía ya reside en nosotros mismos, podemos sentirla sin necesidad de apretar un botón. La única señal wifi necesaria es la voluntad de entregarnos a la quietud y observar cómo podemos vibrar, brillar y fluir traspasando las barreras de nuestro artefacto humano.





