La joven artista israelí Tal Narkiss transforma el amor hacia su abuelo y las antigüedades de este en una colección de tinajas de tela. Cuando él falleció, Narkiss comenzó a interesarse por esos objetos históricos que alguna vez tuvieron una función, pero que con el paso de los años pasaron a ser elementos puramente estéticos. Centrándose en el textil, con este proyecto empezó a llevar a cabo un trasvase de técnicas y lenguajes. Para ello, la autora ha ido realizando una serie de patrones plegables en papel con los que, a través de un desarrollo en 3D, ha confeccionado la nueva piel en un telar Dobby. Las nuevas ánforas muestran el poso del tiempo y su influencia en la materia, la identidad y la esencia; incluso las grietas de la arcilla se adhieren al paño. Narkiss eleva el realismo de cada kelim (vasija) utilizando lino de Israel, teñido con tierra de diferentes partes del desierto y bañado en leche de soja durante días para que los ingredientes queden unificados. El resultado son unas exquisitas piezas tejidas que nos recuerdan que el arte siempre está ahí para urdir historias e hilar sentimientos.



