París se prepara para combatir el cambio climático impulsando soluciones innovadoras de adaptación urbana. Roofscapes dirige la mirada hacia las cubiertas de la capital y plantea su transformación como territorios útiles, capaces de ampliar el espacio disponible, moderar las temperaturas y ensayar otras formas de relación entre arquitectura, naturaleza y ciudad.
Roofscapes: una infraestructura ligera para una ciudad más resiliente
Las ciudades europeas poseen miles de hectáreas de tejados invisibles, inaccesibles y prácticamente improductivos, y en este periodo estival marcado por las olas de calor, la pérdida de biodiversidad y la escasez de espacio libre, esos techos aparecen como un recurso extraordinario. La imagen romántica de los tejados haussmannianos parisinos es inseparable de la identidad de la capital, pero esa misma belleza supone una vulnerabilidad climática. Y es que estos característicos tejados de zinc absorben y reemiten grandes cantidades de calor, amplificando el fenómeno de isla térmica urbana.

Con todo ello, Roofscapes parte de una pregunta aparentemente sencilla: ¿y si estas cubiertas dejaran de ser el final de los edificios para convertirse en una nueva capa de la urbe? Este proyecto piloto sobre la cubierta de la antigua alcaldía del distrito 4 —actual sede de la Académie du Climat— evalúa en condiciones reales el impacto de sus intervenciones de renaturalización y resiliencia climática. Durante décadas, la respuesta a los desafíos urbanos se ha asociado a grandes operaciones de transformación: nuevas infraestructuras, expansiones metropolitanas o profundas renovaciones del tejido construido. Sin embargo, la emergencia ambiental exige también otra mirada: la capacidad de intervenir sobre lo existente con inteligencia, precisión y rapidez.

Una nueva capa para París
Es en este punto donde esta propuesta resulta especialmente relevante, ya que más que un conjunto de cubiertas ajardinadas, propone una nueva tipología de soporte ligera, reversible y replicable. Su objetivo no se centra en alterar la identidad arquitectónica de París, sino activar el potencial de superficies hasta ahora infrautilizadas. De ese modo, combina estructuras de sombreado, vegetación, sistemas de retención de agua y zonas de estancia que mejoran el comportamiento climático de los inmuebles y, al mismo tiempo, generar nuevas formas de habitabilidad.

El tejado abandona su condición de mero elemento de cierre para ejercer como un dispositivo activo que reduce el sobrecalentamiento, favorece la biodiversidad y ofrece nuevas oportunidades de uso colectivo. La inteligencia de esta iniciativa reside en su condición de intervención mínima, pues frente a la lógica de la demolición y la sustitución, Roofscapes propone trabajar con lo existente. Una comprensión del patrimonio donde no se concibe como limitación, sino como una oportunidad extraordinaria para imaginar nuevas estrategias de resiliencia urbana.

Detrás de Roofscapes hay un equipo multidisciplinar, fundado en 2020 por Tim Cousin, Olivier Faber y Eytan Levi: tres arquitectos que se conocieron durante sus estudios en la École Polytechnique Fédérale de Lausanne (EPFL), continuaron su formación entre la ETH de Zúrich, la Universidad de Tokio y, finalmente, el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Allí profundizaron en las relaciones entre arquitectura, tecnología y transición urbana. Un contexto donde Roofscapes se evidencia como el resultado de una generación de arquitectos para quienes la sostenibilidad no es un añadido, sino el propio proyecto de arquitectura.
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