Casa Óculo. La topografía solar del castillo interior de OHLAB

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En un barrio residencial en las afueras de Palma, asomado con timidez a las faldas de la montaña, el estudio OHLAB ha erigido la Casa Óculo. En ella, la búsqueda del núcleo íntimo y espiritual no se confía a los dictados del dogma ni al ornamento superfluo, sino a una construcción contundente: una perforación geométrica dispuesta a entablar un diálogo directo entre el plano terrestre y la inmensidad de lo sagrado.

El óculo de OHLAB: una garganta que conecta con lo divino

El corazón de esta residencia no está hecho de materia, sino de vacío. En la terraza principal, una incisión precisa interrumpe la continuidad de la cubierta: un óculo solar modelado con la geometría de un tronco de cono oblicuo y excéntrico. Esta garganta de hormigón no es un capricho formal, es más bien un dispositivo místico, un embudo cósmico diseñado para capturar la divinidad sutil del sol de invierno y proyectarla con violencia poética hacia el salón.

OHLAB, casa mallorquina
Casa Oculo. OHLAB. Photo Jose Hevia

La arquitectura actúa como un mediador entre el hombre y el firmamento, un canal donde la luz desciende para encarnarse en calor doméstico. Al transformarse el ángulo de la tierra, este hueco opera como un reloj; un foco lumínico que camina, perezoso y silente, desde la zona del comedor hasta la estancia principal, dibujando sobre el pavimento el rastro invisible del tiempo y transmutando el espacio en una pausa doméstica. En los meses estivales, la propia inclinación de los rayos solares castiga la excentricidad del cono, manteniendo la radiación contenida y protegiendo la morada.

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Casa Oculo. OHLAB. Photo Jose Hevia
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Casa Oculo. OHLAB. Photo Jose Hevia

Un hogar mallorquín que se cimenta sobre una verdad tectónica, que evoca de inmediato el experimento primitivo de Jørn Utzon en Can Lis. Al igual que el maestro danés en su refugio frente al acantilado ibicenco, Paloma Hernaiz y Jaime Oliver entienden que una vivienda mediterránea debe levantarse desde una alianza con su microclima y su territorio.

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Casa Oculo. OHLAB. Photo Jose Hevia
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Casa Oculo. OHLAB. Photo Jose Hevia

Muros de cal y memoria tectónica de una casa mallorquina

La estructura de la Casa Óculo confía su gravedad a una secuencia rítmica de muros de carga dispuestos de norte a sur. Estas costillas minerales no solo pautan el compás de las estancias, sino que funcionan como filtros defensivos: ciegan las visuales laterales para salvar la intimidad frente a las fincas vecinas, mientras abren amplios encuadres panorámicos hacia el sur y las cumbres de la montaña. El revestimiento de estos muros se entrega por completo al mortero de cal viva. Lejos de la asepsia industrial, la cal se comporta como una piel higroscópica que respira, absorbiendo la humedad del ambiente.

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Casa Oculo. OHLAB. Photo Jose Hevia
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Casa Oculo. OHLAB. Photo Jose Hevia

Como material vivo, destinado a envejecer con la dignidad de los lienzos antiguos, adquiere una pátina cenicienta que registra la memoria física del lugar. Los suelos de piedra natural, las carpinterías de madera, los grifos de Icónico y los sutiles destellos de los interruptores de latón de Font Barcelona consolidan una paleta cruda, donde el lujo se mide por la honestidad de la materia y la caricia de sus texturas desnudas.

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Casa Oculo. OHLAB. Photo Jose Hevia

La coreografía de láminas de OHLAB

Sin embargo, frente a la densidad monolítica y opaca que Utzon imprimió a sus construcciones de marés, OHLAB desvela una naturaleza radicalmente opuesta: una ligereza laminar. El proyecto se articula a través de una gran cubierta plana que se extiende con rotundidad de este a oeste, un plano protector que parece flotar sobre la ladera sin llegar a someterla. Al prolongarse más allá de los cerramientos, esta cubierta origina generosos porches perimetrales; umbrales de sombra donde los límites entre el interior doméstico y el exterior silvestre se difuminan por completo.

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Casa Oculo. OHLAB. Photo Jose Hevia

La propia representación gráfica con la que los arquitectos conceptualizan la propuesta descubre esta condición de superficies puras. Sus planimetrías no describen masas pesadas o ciegas, sino un ensamblaje de hojas delgadas y láminas exentas que se deslizan unas sobre otras para atrapar la penumbra y favorecer la ventilación cruzada natural. Las luminarias de Contain suspendidas del techo acentúan esta sutil superposición de planos horizontales.  El jardín mediterráneo, diseñado bajo criterios de mínimo consumo hídrico, prolonga esta coreografía espacial. Las rocas del terreno y las especies autóctonas no actúan como un mero fondo escénico, sino como otra lámina viva que reacciona al movimiento del viento y al cambio de las estaciones.

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Casa Oculo. OHLAB. Photo Jose Hevia

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¿Dónde se ubica la Casa Óculo?

La vivienda se sitúa sobre una parcela en pendiente de un barrio residencial en las afueras de Palma de Mallorca, orientada al sur para capturar el horizonte de la montaña y abrirse hacia los ciclos climáticos y las vistas libres de la isla. 

¿Qué es OHLAB?

Es un estudio de arquitectura, interiores y diseño dirigido por Paloma Hernaiz y Jaime Oliver desde Palma de Mallorca. Su práctica se fundamenta en un análisis crítico y experimental donde convergen la eficiencia técnica, la riqueza sensorial y un arraigo profundo al contexto histórico, material y cultural de cada lugar.

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