El pasado 25 de junio, la antigua nave de DIMAD acogió la 4º edición de los Premios ROOM, una celebración donde arquitectura, interiorismo, diseño de producto, arte, artesanía e innovación convivieron con instalaciones efímeras, gastronomía y grandes momentos. La tarde comenzó mucho antes de que se encendieran los focos del escenario, pero aquí os recogemos algunos de los instantes más inolvidables de la noche.
Timeless. Un galardón de Krion para permanecer

Pocas veces un galardón consigue explicar por sí mismo la filosofía de un premio. Timeless, la pieza diseñada por Summumstudio junto a Krion, nacía con esa ambición al proponer una reflexión sobre aquello que permanece cuando la celebración termina. “Su silueta, inspirada de manera abstracta en un reloj de arena, evita cualquier lectura literal para convertirse en un volumen sereno y esencial, casi suspendido. Una geometría fluida que parece modelada por su propio devenir”, describía el estudio. Y es que frente a la metamorfosis inevitable del hielo que aguardaba en su interior, el material Krion resistía inalterable, demostrando que “mientras el tiempo modifica, erosiona y hace desaparecer lo efímero, el material se conserva intacto”.

Además, Porcelanosa nos trajo de manera ilustrativa el savoir-faire de XTONE, otra de sus firmas, con la proyección de un vídeo que ahondaba en la importancia de los procesos creativos y de fabricación.
Ocho proyectos para entender el presente

Los Premios ROOM nunca han buscado señalar una única dirección para el diseño contemporáneo, pues su verdadero interés consiste en mostrar la diversidad de una disciplina donde investigación, industria, artesanía y pensamiento conviven con absoluta naturalidad. La cuarta edición volvió a dibujar ese mapa plural con los proyectos premiados por un jurado conformado por Álvaro Estuñiga, Belén Moneo, Diego Gronda, Masquespacio, Mellen y Patrick Jouin.


El resultado fueron ocho proyectos que destacaron por su innovación, creatividad y compromiso con el diseño. Así, Jotajota+ obtuvo el Premio Futuro; la pieza Permanent Soul, de Iranzo, recibió el Premio Artesanía / Art Design; en la categoría de Espacios Efímeros, el jurado premió 350.000 ha, de Manuel Bouzas y SalazarSequeroMedina; la innovación encontró su reconocimiento en Oscillum, cuyo sistema Addvibe recibió el Premio Niessen a la Innovación en el Diseño; el artista SpY obtuvo el Premio Arte; el Premio Diseño de Producto fue para Mayice, por la luminaria Stripe diseñada para Leucos; en Proyecto de Interiorismo, el jurado distinguió Relleno, de Isern Serra y el Premio Proyecto de Arquitectura reconoció Infinito Delicias, desarrollado por Elii y Husos Arquitecturas.
Diseñar desde la libertad. Nacho Carbonell

Desde hace años, Nacho Carbonell ocupa un lugar difícil de clasificar dentro del panorama internacional. Sus piezas nunca buscan resolver únicamente una función porque construyen experiencias, generan refugios e invitan al cuerpo a relacionarse con los objetos desde una dimensión emocional y casi primitiva. Su trabajo escapa con naturalidad de las categorías tradicionales para situarse en un territorio donde diseño, escultura y naturaleza forman parte de un mismo proceso creativo. Y por esa capacidad para ampliar continuamente las fronteras de la disciplina llevó a ROOM a concederle el Premio Internacional de esta cuarta edición.
El santuario propio de Broadview Materials

La instalación de Broadview Materials planteaba una invitación a la contemplación. Concebida a partir del panel The Sanctuary of the Self, desarrollado por Clap Studio para Homapal®, y la chaise longue Fred, creada por Federica Biasi, la propuesta construía un pequeño espacio de introspección dentro del dinamismo propio de una celebración multitudinaria. El contraste resultaba especialmente sugerente por ser una intervención que defendía el silencio a través de texturas y reflejos. Una mirada hacia uno mismo frente a una atmósfera emocionalmente equilibrada.
Shameless x Ecocero x Polight. El hielo como punto de partida

Pero antes incluso de llegar al escenario, los asistentes atravesaban una atmósfera inesperada. La instalación desarrollada por Shameless, junto a Ecocero y Polight, convertía el acceso en un paisaje donde el sonido parecía amortiguarse y la luz adquiría una densidad física. Realizada por la artista Ainhoa Moreno, la fuerza de la escenografía se encontraba en el volumen helado que reproducía a través de paneles acústicos, superficies translúcidas y una iluminación cuidadosamente modulada.
EGGER. Un árbol para recordar el origen

Por su parte, EGGER convirtió uno de los espacios de DIMAD en una reflexión sutil sobre el origen de todo proyecto. Un gran árbol presidía la instalación como una presencia escultórica que nos recordaba cómo toda transformación responsable empieza reconociendo el valor de aquello que la hace posible. En una noche dedicada al futuro del diseño, el árbol devolvía la mirada al comienzo de la cadena, allí donde la naturaleza continúa siendo la primera diseñadora.
LDK. Outdoor para socializar

Las grandes celebraciones siempre necesitan lugares donde las conversaciones puedan desarrollarse con naturalidad. En esta edición, LDK asumió ese papel a través del mobiliario distribuido por distintos puntos de DIMAD. Las distintas piezas de la firma terminaron convirtiéndose en escenarios donde la ceremonia continuaba lejos del escenario principal, ejerciendo como esa infraestructura que sostenía las relaciones sociales de la noche.
La lluvia de luz de LedsC4

Suspendidas sobre la celebración, las luminarias Scarlett Pendant, de LedsC4, acompañaban la velada como una reinterpretación del chandelier clásico. En su diseño, sustituían el cristal tradicional por delicadas lágrimas fabricadas a partir de plástico recuperado, dando cuenta de cómo la innovación y la sostenibilidad pueden ser parte de un mismo objeto.
Nuet y la vuelta al juego

Quizá una de las instalaciones que despertó más sonrisas fue también una de las más inteligentes. NUET decidió transformar un Scalextric en una pequeña ciudad imaginaria donde las piezas de gres extruido de la firma construían puentes, recorridos, desniveles y arquitecturas a escala. Los coches atravesaban un paisaje compuesto por celosías cerámicas que dejaban de funcionar como elementos constructivos para servir como una geografía urbana.
La conversación continúa alrededor de la mesa

Cuando terminó la ceremonia, nadie tuvo prisa por abandonar DIMAD. El escenario cedió protagonismo al banquete, con mesas que comenzaron a llenarse mientras los premiados recibían felicitaciones. Bajo la dirección de Vayro, la empresa de Eva Rodríguez, desfilaron las especialidades italianas de Negrini, el corte artesanal de Nico Jamones, la frescura de Eloy Frutas y las propuestas de La Tabernilla de Almagro. La experiencia se completó con una cuidada selección de vinos y destilados, junto a vermú Lustau. Y como toda buena celebración necesita un instante donde el protocolo desaparezca definitivamente, ese momento volvió a llegar de la mano de Cervezas Alhambra, cuyos Momentos Alhambra acompañaron toda la noche.

La cuarta edición de los Premios ROOM concluyó del mismo modo en que había comenzado: celebrando el diseño como una experiencia compartida. Más allá de los galardones, de las instalaciones o de los proyectos premiados, la verdadera protagonista volvió a ser una comunidad que entiende el diseño como una forma de pensar, de crear y, sobre todo, de imaginar la manera en que podremos construir el futuro.

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