Complejo SCV. El brutalismo de ONA al servicio del paisaje

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Lejos del efectismo visual, ONA —Oficina Nómada de Arquitectura— defiende una práctica basada en el rigor, la construcción y el lugar. Sus cabañas en el Corredor Biológico y Natural de las Compuertas ejemplifican una forma de proyectar donde la arquitectura nace de las necesidades reales y se integra con naturalidad en el paisaje.

ONA: construir desde el lugar

ONA —Oficina Nómada de Arquitectura— es un equipo integrado por jóvenes arquitectos que reivindica la importancia de sustentar sus propuestas sobre un concepto sólido. Un enfoque que no parte de la subjetividad de una idea estrictamente filosófica o poética, sino de una reflexión arraigada en la diversidad de variables internas —necesidades pragmáticas de uso, opinión del cliente…— y externas —factores socioeconómicos, culturales, históricos o geográficos—. Así, centran su atención en los componentes esenciales de la arquitectura —forma, materialidad, estructura y luz—, permitiendo que sean estos los que guíen cada proyecto hacia un objetivo fundamental: “Generar entornos arquitectónicos pensados para el ser humano, donde las personas puedan disfrutar de su vida cotidiana”.

brutalismo, cabaña, ONA
Complejo SCV. ONA. © Luis Abba

Podría decirse que los mueve el afán por lo tangible. Su visión reivindica lo palpable y lo habitable como respuesta a la creciente idolatría de la imagen arquitectónica. Vivimos en un tiempo en el que la visualización artificial sustituye con frecuencia a la materialidad y a la experiencia física del espacio, y la arquitectura no escapa a esa tendencia. Frente a ello, ONA defiende que la verdadera condición de la disciplina solo se manifiesta cuando se edifica, se habita y, con el paso del tiempo, establece un vínculo con el sitio que la acoge. “La arquitectura se cuenta a través de la obra construida”, afirman.

brutalismo, cabaña, ONA
Complejo SCV. ONA. © Luis Abba
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Complejo SCV. ONA. © Luis Abba

Su aproximación al desarrollo de cuatro cabañas destinadas a alojamiento turístico en el Corredor Biológico y Natural de las Compuertas —una iniciativa de conservación y regeneración de la flora y fauna del Piedemonte mendocino— responde a esa voluntad de erigir con rigor y discreción, renunciando al artificio y al gesto innecesario para levantar una arquitectura respetuosa con el paisaje, capaz de potenciar la experiencia del enclave.

brutalismo, cabaña, ONA
Complejo SCV. ONA. © Luis Abba

El brutalismo como refugio

Las cabañas, primera fase de un plan maestro más amplio, se emplazan en un terreno de 260 metros de longitud, una decisión que responde tanto a una lógica funcional como ambiental. Ocupan una zona de reserva natural donde no es posible la circulación de vehículos, de modo que la vegetación y el silencio se vuelven una parte esencial de la experiencia.

brutalismo, cabaña, ONA
Complejo SCV. ONA. © Luis Abba
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Complejo SCV. ONA. © Luis Abba

Cada una constituye una unidad autónoma, cuya intimidad queda cuidadosamente protegida respecto a las demás. Su materialidad, austera y rotunda, busca una integración discreta. Sus 48 m² albergan una estructura organizada en torno a un único ambiente flexible que integra dormitorio y sala de estar, además de un núcleo de servicios. Esta sencillez desplaza el protagonismo hacia la relación entre el interior doméstico y el paraje, especialmente hacia el cordón montañoso.

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Complejo SCV. ONA. © Luis Abba

La luz es otro de los elementos activos fundamentales del proyecto. Además de iluminar, organiza la experiencia cotidiana, define las atmósferas y articula la conexión entre interior y exterior. A lo largo del día, las variaciones de los rayos del sol transforman la percepción de los espacios y acentúan la presencia del entorno, convirtiendo las cabañas en lugares de contemplación tanto como de refugio.

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Complejo SCV. ONA. © Luis Abba

La intervención incorpora, además, una estrategia paisajística basada exclusivamente en especies xerófilas de bajo requerimiento hídrico, junto con sistemas de tratamiento de aguas grises que permiten un uso más responsable de los recursos. Dos decisiones que, como recalca ONA, no constituyen acciones aisladas de sostenibilidad, sino la expresión de una manera de entender la arquitectura como un equilibrio permanente entre construcción y territorio.

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Complejo SCV. ONA. © Luis Abba

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