A lo largo de más de cuatro décadas, Antonio Citterio y Flexform han construido una de las relaciones más longevas del diseño italiano contemporáneo. Una colaboración basada en la búsqueda de una identidad formal reconocible y en una manera compartida de entender la creación: proporción, confort, calidad y durabilidad. A los 25 años de la aparición de Groundpiece, el sistema que cuestionó qué podía llegar a ser un sofá, Quincy vuelve a revisar esta tipología desde una geometría curvilínea y una nueva forma de ocupar el espacio. Hablamos con Antonio Citterio sobre una trayectoria ajena a las tendencias, la transformación de nuestros hábitos y su convicción de que concebir un mueble sigue siendo, en buena medida, diseñar el modo en que vivimos.

Un lenguaje construido en el tiempo
ROOM Diseño. – Llevas más de cuatro décadas colaborando con Flexform, una relación excepcionalmente larga dentro de la industria del diseño. ¿Qué ha hecho posible que esta unión siga siendo tan fructífera con el paso de los años? ¿Qué continúas encontrando en Flexform que te impulsa a seguir diseñando para la firma?
Antonio Citterio. – Una colaboración tan larga es posible cuando existe continuidad de visión y confianza. Con Flexform, el cliente siempre ha sido un socio en el proyecto más que un simple cliente. Compartimos un lenguaje de diseño, pero también los riesgos y la disciplina que hay detrás de cada propuesta. Con los años, la calidad artesanal original de la empresa se ha complementado con procesos industriales, investigación y desarrollo, y una selección muy cuidada de proveedores y materiales. Esto permite que el proyecto evolucione sin perder su identidad. Lo que sigue interesándome es precisamente ese equilibrio: artesanía, industria, confort y una idea compartida de calidad duradera.

ROOM Diseño. – Las mejores relaciones entre un diseñador y una empresa suelen evolucionar hasta generar una visión compartida que ya no pertenece por completo a ninguno de los dos. Después de toda una época trabajando juntos, ¿crees que existe algo que podríamos denominar un “lenguaje Flexform”? Si es así, ¿cómo lo definirías?
Antonio Citterio. – Sí, creo que existe un lenguaje Flexform, pero no es un estilo en el sentido decorativo. Es más bien una cuestión de medida, continuidad, esencialidad y elegancia. Cada pieza tiene su propia identidad, pero pertenece a una familia más amplia y habla el mismo lenguaje. Siempre he intentado diseñar productos confortables y que no estén ligados a una tendencia. En ese sentido, el lenguaje se construye con el tiempo: a través de las proporciones, los materiales, las tipologías y la capacidad de diferentes piezas para convivir con naturalidad.


ROOM Diseño. – Tu trabajo siempre ha defendido una manera de entender el diseño alejada de las tendencias y basada en la longevidad. Sin embargo, nuestra forma de vivir está en constante transformación. ¿Cómo se diseña para un presente que cambia sin renunciar a esa ambición de crear objetos duraderos? ¿Crees que el diseño contemporáneo ha perdido parte de esa capacidad?
Antonio Citterio. – Siempre trabajo sobre la tipología, tratando de comprender los cambios que se producen en nuestra forma de vivir y, al mismo tiempo, reconsiderando el proceso de producción. Algunos de los productos que he desarrollado a lo largo de los años surgieron como intentos de ir más allá de una tipología tradicional y proponer nuevas soluciones. La labor que realizo en interiorismo o en diseño de producto está inseparablemente conectada con la concepción del espacio. Cuando esbozo un nuevo producto, intento comprender cómo podría utilizarlo la gente, en lugar de partir de un detalle formal. La longevidad surge de este planteamiento: si este responde a un cambio real en el comportamiento, si su tipología y sus proporciones son claras y si se desarrolla mediante un proceso riguroso, tiene más posibilidades de seguir siendo relevante con el paso del tiempo.
“El lenguaje de diseño se construye con el tiempo: a través de las proporciones, los materiales, las tipologías y la capacidad de diferentes piezas para convivir con naturalidad”.
Antonio Citterio

Groundpiece: cuestionar la tipología
ROOM Diseño. – Groundpiece celebra ahora su vigesimoquinto aniversario y continúa siendo una pieza extraordinariamente vigente dentro de la colección de Flexform. Al mirar atrás, ¿qué observación, necesidad o incluso intuición constituyó el verdadero punto de partida del proyecto? ¿Hubo alguna referencia arquitectónica, artística o cotidiana concreta que marcara su desarrollo?
Antonio Citterio. – Groundpiece nació de una línea de investigación desarrollada entre 1997 y 2000 en torno a productos sencillos y fáciles de usar, con superficies amplias y mullidas. El punto de partida fue observar que el sofá se estaba convirtiendo en un lugar destinado a muchas actividades: descansar, leer, comer, trabajar, estar juntos. Ya no era únicamente un asiento formal. La referencia a Donald Judd fue importante: la idea de retirar el objeto del pedestal y acercarlo al suelo y al espacio. Groundpiece es bajo, profundo y relajado, con gruesos elementos de cuero que pueden convertirse en reposabrazos o estanterías.

ROOM Diseño. – Has comentado en varias ocasiones que, cuando diseñaste Groundpiece, ni siquiera estaba claro que pudiera llamarse realmente sofá. Mirando atrás, ¿crees que la verdadera innovación aparece cuando dejamos de perfeccionar una tipología existente y comenzamos a cuestionarnos en qué podría convertirse realmente ese objeto?
Antonio Citterio. – La innovación aparece a menudo cuando cuestionas la tipología, y no únicamente cuando mejoras sus detalles. Con Groundpiece, la cuestión no era simplemente cómo diseñar otro sofá, sino en qué podía convertirse el sofá dentro del hogar contemporáneo. Podía desplazarse al centro de la estancia, incorporar almacenaje, funcionar casi como un elemento arquitectónico de poca altura y dar cabida a diferentes formas de vivir. Al principio no resultaba inmediatamente evidente cómo clasificarlo, porque era un sofá, pero también un sistema, una pieza de arquitectura doméstica. Esa ambigüedad formaba parte de su originalidad.
“La innovación aparece a menudo cuando cuestionas la tipología, y no únicamente cuando mejoras sus detalles”.
Antonio Citterio

Otra geometría doméstica
ROOM Diseño. – Quincy representa una nueva expresión dentro del universo Flexform, alejándose de las formas ortogonales para explorar una geometría más orgánica y envolvente. ¿Qué cambios has observado en la arquitectura doméstica o en nuestra manera de relacionarnos con los ambientes que habitamos que te llevaron a explorar este nuevo lenguaje? ¿Qué podía expresar Quincy que no podían expresar los sofás anteriores?
Antonio Citterio. – Quincy nace de una reflexión sobre el papel del sofá en los entornos contemporáneos. Las zonas de estar se han vuelto más fluidas y propicias al encuentro; están organizadas de una manera menos rígida que en el pasado. La elección de una configuración curvilínea responde a este cambio: introduce una manera más suave y envolvente de ocupar el espacio, manteniendo al mismo tiempo una estructura clara. No rechaza la estructura; la transforma. El respaldo continuo define el sofá, mientras que los cojines del asiento rellenos de plumón crean un confort natural y acogedor. En comparación con sistemas más ortogonales, Quincy permite componer el livingde una manera más dinámica y compartida.

ROOM Diseño. – Tanto en Groundpiece como en Quincy, el confort no parece ser simplemente una cuestión de ergonomía, sino de crear una determinada atmósfera. ¿Cómo traduces esa sensación de bienestar en decisiones concretas relacionadas con la proporción, el volumen y los materiales?
Antonio Citterio. – El confort comienza por las proporciones. La profundidad y la altura del asiento, la relación entre el respaldo y los cojines, la manera en que se sostiene el cuerpo: todas ellas son decisiones concretas. En Groundpiece, la comodidad procede de unas superficies amplias y mullidas y del equilibrio entre los rigurosos elementos de cuero y los cojines rellenos de plumón. En Quincy, surge del respaldo continuo y de los cojines dispuestos dentro de esta estructura, originando un aura más envolvente. Los materiales son igualmente importantes: deben resultar agradables al tacto, ser duraderos y envejecer bien. El bienestar no es una idea abstracta; es el resultado de muchas decisiones concretas.
“El punto de partida de Groundpiece fue observar cómo el sofá se estaba convirtiendo en un lugar destinado a muchas actividades. Ya no era únicamente un asiento formal. La referencia a Donald Judd fue importante: la idea de retirar el objeto del pedestal y acercarlo al suelo y al espacio”.
Antonio Citterio


ROOM Diseño. – Al hablar de Quincy, te has referido al equilibrio entre una estructura arquitectónica claramente definida y unos cojines extraordinariamente acogedores. Esta tensión entre rigor y confort aparece a lo largo de todo tu trabajo. ¿Dirías que este equilibrio resume, en muchos sentidos, tu manera de entender el diseño?
Antonio Citterio. – Sí, creo que este equilibrio está muy próximo a mi manera de trabajar. A menudo parto de una estructura clara: una tipología, una proporción, una lógica constructiva. Pero el objeto también debe acoger el cuerpo y la vida cotidiana. En Quincy, el respaldo continuo aporta claridad arquitectónica, mientras que los cojines rellenos de plumón introducen suavidad y confort. En Groundpiece existe una armonía similar entre el rigor de los gruesos elementos de cuero y la generosidad de los cojines.
“El confort de un sofá comienza por las proporciones. La profundidad y la altura del asiento, la relación entre el respaldo y los cojines, la manera en que se sostiene el cuerpo: todas ellas son decisiones concretas”.
Antonio Citterio


El sofá como observatorio
ROOM Diseño. – Después de tantos años diseñando edificios, interiores y mobiliario, ¿qué sigues aprendiendo al diseñar un sofá? ¿Continúa siendo un objeto capaz de enseñarte algo nuevo sobre nuestra manera de vivir?
Antonio Citterio. – Sí. El sofá es uno de los objetos que mejor revela cómo vive la gente. Empecé a diseñar sofás a principios de los años ochenta y, desde el comienzo, la cuestión nunca fue únicamente la forma, sino el comportamiento: ya no se utilizaban únicamente para sentarse y conversar; en él se tumbaban, dormían, comían, trabajaban. Me interesan los sofás que son confortables, útiles y capaces de organizar el ambiente. Como sucede con la arquitectura, diseñar un sofá significa imaginar a las personas: cómo llegan, se sientan, se mueven, interactúan y viven a su alrededor.
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¿Por qué el sofá Groundpiece de Antonio Citterio revolucionó el diseño de interiores?
Lanzado en 2001, el Groundpiece cambió radicalmente el paradigma de cómo usamos el salón. Hasta entonces, los sofás tenían proporciones formales para sentarse recto. Citterio bajó la altura del asiento, aumentó drásticamente la profundidad e incorporó reposabrazos que funcionaban como estanterías o mesas auxiliares revestidas en cuero. Transformó el sofá en una ‘isla’ multifuncional y desestructurada donde la gente podía tumbarse, comer, leer o trabajar, adaptándose a los nuevos hábitos de vida contemporáneos.
¿Qué caracteriza el estilo de Antonio Citterio en el diseño de mobiliario?
Antonio Citterio es uno de los grandes maestros del diseño italiano, fuertemente arraigado en la tradición racionalista. Su estilo huye de las excentricidades y las modas pasajeras para centrarse en la ‘normalidad elegante’. Su enfoque prioriza siempre la ergonomía, el confort visual y táctil, la proporción impecable y la durabilidad. Para Citterio, el diseño de producto es, en esencia, arquitectura a pequeña escala diseñada para mejorar la vida cotidiana.











