SM42 es un proyecto multifamiliar de 16 viviendas ubicado en San Miguel Chapultepec, Ciudad de México, concebido a partir de la preservación de siete árboles centenarios existentes en el predio. La arquitectura organiza su desplante alrededor de patios y vacíos que favorecen la ventilación, iluminación natural y relación con el paisaje, generando una experiencia habitacional íntima y colectiva al mismo tiempo. A través de una composición sobria de concreto aparente y tabique, el proyecto dialoga con la escala, vegetación e identidad barrial de la colonia, proponiendo una integración sensible entre naturaleza, densidad y vida urbana.
Un proyecto inserto en el paisaje urbano de San Miguel Chapultepec
SM42 es un proyecto multifamiliar de tres niveles y 16 unidades de vivienda ubicado en San Miguel Chapultepec, una colonia de vocación residencial en el corazón de la Ciudad de México que, en años recientes, ha experimentado una renovación gradual de su tejido urbano. Su cercanía con el Bosque de Chapultepec, la colonia Condesa y corredores estratégicos como Paseo de la Reforma sitúan al proyecto dentro de un entorno consolidado y arbolado que combina vida barrial, actividad cultural y conectividad urbana.
En este contexto, TAHR arquitectura desarrolla una propuesta que dialoga con el carácter patrimonial y ecológico de la zona, respetando las escalas, ritmos y vegetación preexistente del barrio. Más que imponerse sobre el entorno, el proyecto busca integrarse a él mediante una lectura sensible del sitio y sus condiciones naturales.

El arbolado como origen del proyecto
La arquitectura surge directamente de las particularidades del predio, donde siete árboles centenarios se convirtieron en la premisa principal del diseño. A partir de los radios de protección de cada ejemplar, se trazó una retícula que definió tanto las áreas construibles como una serie de vacíos destinados a patios interiores.
Esta estrategia permitió desarrollar viviendas naturalmente ventiladas e iluminadas, además de generar una organización espacial diversa que evita repeticiones tipológicas. Los patios introducen vegetación, luz y ventilación cruzada al interior del conjunto, construyendo una atmósfera serena que retoma la identidad verde y doméstica de San Miguel Chapultepec.
Patios, privacidad y vida colectiva
Los siete patios estructuran el proyecto al ordenar la volumetría y articular el programa arquitectónico. Cada departamento se orienta hacia estos vacíos mediante terrazas, ventanas y áreas ajardinadas que favorecen una relación constante con el exterior.
SM42 alberga 16 departamentos distribuidos sobre tres niveles y un semisótano que concentra 50 cajones de estacionamiento, además de amenidades comunes como gimnasio, coworking, sala de juntas, roof garden y jardines interiores. La diversidad de tipologías —desde dúplex hasta departamentos con terrazas privadas— responde directamente a la estrategia de conservación del arbolado, que permitió diversificar las configuraciones habitacionales dentro del conjunto.
Cada vivienda fue diseñada con distintas orientaciones, relaciones visuales y grados de privacidad, evitando el “ventaneo” entre vecinos mediante un cuidadoso acomodo programático. El proyecto propone así una forma de habitar colectiva que privilegia el resguardo, la luz natural y la convivencia con la vegetación existente.

Integración urbana y adaptación al contexto
Uno de los principales logros del proyecto fue alcanzar esta diversidad espacial sin comprometer el potencial constructivo del terreno: 3,400 m² construidos en un lote de 1,680 m² con 30% de área libre.
La integración urbana también fue una prioridad dentro de la propuesta. Se conservó un remanente histórico en la fachada principal y los volúmenes se adaptaron cuidadosamente a las condiciones específicas de cada colindancia. El edificio se separa de las construcciones vecinas, generando una composición rítmica que respeta las preexistencias y la escala barrial.
Hacia la calle, la fachada presenta una composición sobria definida por una secuencia de vanos y superficies de concreto aparente y tabique. El primer nivel, elevado medio nivel sobre la banqueta, favorece la privacidad de las viviendas, mientras que los niveles superiores aprovechan la orientación sur para maximizar la entrada de luz natural.
Al noroeste, únicamente un muro se adhiere a una vivienda vecina de dos niveles, preservando la escala inmediata del entorno. Hacia el noreste, el edificio mantiene distancia respecto a una obra moderna de Félix Sánchez, tomada como referencia urbana y formal. En el límite oriente, la presencia de una rampa vehicular en el predio contiguo permitió liberar espacio hacia las colindancias vecinas.
Materialidad y expresión arquitectónica
El sistema estructural incorpora una gradación casi imperceptible en las columnas, cuya sección disminuye conforme ascienden, siguiendo una lógica constructiva que también adquiere un carácter expresivo.
En planta baja, los vanos son más contenidos y se protegen mediante persianas exteriores de madera —“oscuros”, como los llamaba Luis Barragán— similares a los presentes en Casa Gilardi, ubicada a pocos metros del proyecto. En los niveles superiores, las aperturas se amplían para favorecer la iluminación natural y la relación visual con el paisaje urbano y vegetal.
La materialidad, basada en concreto aparente y tabique, refuerza el carácter sobrio, honesto y durable del conjunto, estableciendo continuidad entre interior y exterior y permitiendo que la arquitectura dialogue con la textura material característica de la colonia.

Arquitectura que fortalece el tejido urbano
En SM42, las condiciones ecológicas y urbanas del sitio fueron entendidas como oportunidades para construir una arquitectura con identidad y arraigo. El proyecto demuestra que la integración con el paisaje existente puede dar lugar a soluciones habitacionales capaces de fortalecer activamente el tejido urbano.
Más que destacar por contraste, el edificio busca integrarse con continuidad al carácter de San Miguel Chapultepec, aportando una forma de habitar colectiva vinculada con la naturaleza, la escala barrial y la memoria arquitectónica del entorno.

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