Casa Violetas es una vivienda unifamiliar organizada en torno a un patio interior que busca equilibrar privacidad, luz natural y relación con el exterior.

Un volumen que se pliega sobre sí mismo
La propuesta volumétrica se centra en la generación de espacios, tanto interiores como exteriores, más abiertos o más íntimos, enfatizando en esta diferenciación y a la vez buscando la sencillez formal.
La huella es un único trazo lineal que se desarrolla enroscándose sobre sí mismo, sin cerrarse, y creciendo en altura hasta culminar en el espacio central del programa, el salón-comedor.

Entre la protección y la apertura
La forma adoptada da origen a un patio interior semicerrado al que vuelcan todas las estancias, brindándoles esa privacidad e intimidad. El salón es la única pieza que se abre tanto al patio como al jardín, dando acceso a ese espacio exterior más protegido y a la vez a una zona más abierta, donde se desarrollan las actividades más sociales (barbacoa, piscina, juegos…).


La envolvente exterior del volumen, que será la fachada visible de la casa, asume un carácter de “piel protectora”, compuesta de un muro grueso y pocos huecos horadados de reducido tamaño, limitando el espacio interior privado del espacio público exterior. En contraposición, la fachada interna, que vuelca hacia el patio, muestra un tono más permeable y juguetón, de menos espesor, con más cantidad de huecos y materiales más ligeros y cálidos.


Arquitectura y clima
En el desarrollo del proyecto se han incorporado criterios de arquitectura bioclimática, aprovechando los recursos naturales del entorno con el objetivo de optimizar el confort térmico y reducir al máximo el consumo energético.
La orientación del edificio ha sido cuidadosamente estudiada para maximizar la captación solar en invierno y minimizarla en verano, dotando, además, a las ventanas de elementos de sombreamiento para el control solar activo.

La distribución de los espacios y la forma del edificio fomentan la ventilación cruzada. Asimismo, se ha priorizado el aprovechamiento de la luz natural en todos los espacios, permitiendo prescindir de iluminación artificial durante las horas diurnas.


Tanto en la fase de proyecto como en la ejecución de la obra, se han aplicado los principios del estándar Passivhaus, tales como el aislamiento térmico por el exterior de la envolvente, una elevada hermeticidad, carpinterías de altas prestaciones y un sistema de ventilación mecánica con recuperación de calor. Gracias a estas estrategias pasivas, se ha logrado una reducción significativa en la demanda energética del edificio.
Como solución activa para garantizar el confort térmico en cualquier época del año, se ha instalado un sistema de suelo radiante-refrescante, alimentado mediante aerotermia de alta eficiencia y paneles fotovoltaicos.
Proyecto realizado por WERKestudio.
Fotografías: Javier de Paz García.
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