Marijke De Cock ha sacado el ornamento del cuerpo para concederle una existencia propia. Cuentas y abalorios abandonan la prenda, aumentan de escala y terminan ocupando paredes y estancias en piezas donde la espontaneidad del dibujo se topa con la disciplina técnica heredada de la moda.
Marijke De Cock: de Dries Van Noten al diseño de colección
La frontera entre la moda y el diseño ha sido siempre tan fina como un hilo. Diseñadores como Rick Owens la atraviesan continuamente experimentando con otros materiales distintos al textil; pero también hay quien se atreve a hacer el recorrido inverso: abandonar la finalidad de diseñar para el cuerpo sin desprenderse de todo aquello aprendido para poder vestirlo. Durante 25 años, Marijke De Cock fue parte del equipo creativo de Dries Van Noten —uno de los Seis de Amberes—, donde trabajó en diferentes áreas con abalorios y joyería. Una trayectoria ligada a este campo creativo que terminó enfocando en una práctica artística propia, desarrollada desde Amberes y en colaboración con artesanos de la India.


¿Pero qué finalidad encuentran estas técnicas cuando abandonan la prenda para conquistar la pared y el espacio? De Cock parece haber dirigido todo este conocimiento hacia el diseño de colección, con obras presentadas recientemente en Alcova Milano y en el Lake Como Design Festival. En sus manos, cuentas de vidrio, hilos, latón, aluminio o madera generan composiciones que comienzan muchas veces con algo tan elemental como una curva dibujada sobre el papel. Si el ornamento era delito para Adolf Loos, Marijke De Cock toma dicho ornamento para liberarlo de su antigua obligación de adornar y convertirlo en un objeto autónomo.


De manera paradójica, la respuesta se halla en el método empleado por De Cock, quien recurre al dibujo automático para generar líneas dejando que la mano avance sobre el papel antes de que intervenga plenamente la razón. Un proceso vinculado históricamente al surrealismo y que en su caso constituye apenas el primer extremo de un proceso mucho más disciplinado. El trazo intuitivo permuta después en un dibujo técnico donde la geometría y las medidas se calculan para lograr que la espontaneidad inicial sobreviva al hacerse corpórea. Cuentas ensartadas y bordadas o piezas de vidrio insuflan de fisicidad a una figura inicialmente bidimensional para acabar ocupando un lugar en la vida real.


Del dibujo automático a las esculturas en textil
En sus investigaciones más recientes, De Cock ha ampliado las cuentas hasta convertirlas en volúmenes de vidrio soplado cuya escala rompe deliberadamente con la asociación inmediata del abalorio. Esta transformación alcanza una dimensión espacial en CONSTELLATION (2026), donde vidrio, resina, aluminio pulido y roble europeo se fusionan con trabajos de cuentas de diferentes tamaños. Las líneas comienzan en el muro, se separan de él y terminan suspendidas, llevando hasta el espacio tridimensional el dibujo intuitivo con el que arrancaba el proceso. Y donde la luz participa de esa expansión atravesando o rebotando en las superficies, haciendo que un armazón estático altere su percepción. Una galaxia de nebulosas semitransparentes salidas de la mente de un demiurgo.


Asimismo, en obras como FIGURE IV-eg o FIGURE V-eg, la senda dorada abandona su condición como representación para adquirir peso, mezclarse con materiales como la madera y generar reflejos de luz y sombras sobre el muro. Un tótem donde el bordado conserva la minuciosidad aprendida en el ámbito de la moda, aunque su función haya cambiado por completo, pues lo queantes necesitaba un cuerpo encuentra ahora soporte en una estructura de acero inoxidable pulido y quemado.


La visión de Marije De Cock está llena de organismos sustanciales y geométricos. Errores de la naturaleza que cobraron vida en un papel. Después de veinticinco años trabajando en una disciplina que gira en torno a las proporciones humanas, la diseñadora parece haber invertido la relación con piezas que no necesitan una prenda que las justifique. Si una joya comienza históricamente adaptándose al cuerpo, las suyas han crecido hasta conseguir que sea ahora nuestro cuerpo el que tenga que moverse alrededor de ellas.


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