Entre la ciencia ficción y la memoria de la materia, el diseñador polaco Cyryl Zakrzewski ha erigido un imaginario donde la madera parece latir con voluntad propia. Sus piezas, atravesadas por geometrías naturales y ecos históricos, sitúan al espectador ante una pregunta inquietante: ¿es futuro o un pasado aún sin descifrar?
Diseño orgánico con ecos de modernismo
“Soy un absoluto fan de la ciencia ficción”, nos confiesa Cyryl Zakrzewski en un cruce rápido de emails cuando ponemos en marcha este artículo. Con esa premisa, decidimos adentrarnos en el mundo imaginario que crea desde su taller en Poznan (Polonia) con la intención de perdernos por otros sistemas solares. Sin embargo, no hace falta salir de la Tierra: su diseño germina en el culto a la madera como una deidad con conciencia propia.

En su utopía biomimética, los muebles adoptan patrones fractales trazados por el matemático italiano Fibonacci, y quizás en sus curvas se adviertan mensajes mitológicos de sociedades más inteligentes que nos precedieron. Observamos detenidamente su primera creación, la silla Dune, y uno se pregunta si no tendremos más bien que abrir una zanja temporal hacia el pasado para comprender sus mecanismos.

La fantasía sci-fi nos hace dudar si Zakrzewski podría ser realmente un viajero del tiempo; alguien que habría pulido su técnica de carpintería en los talleres de los maestros del Art Nouveau en vez de en la Facultad de Escultura y Actividades Espaciales de la Universidad de Artes de Poznan. Lo visualizamos junto a Hector Guimard o, incluso, junto a Antonio Gaudí, tomando apuntes sobre la lógica vegetal modernista y el detallismo artesanal, para lograr que su consola Linkana, más que nacer por artificio, parecieran crecer de manera natural.

La geometría viva de Cyryl Zakrzewski
Su ingenio le lleva también a establecer vínculos con Carlo Mollino, de quien aprende a transgredir los límites de la funcionalidad en pos de la experimentación. Escuchamos la conversación entre la mesa Arabesco de Mollino y la colección Nexus de Zakrzewski. E identificamos el sello personal del polaco en el diseño 3D y el contrachapado de abedul de cada pieza: la base esculpida del escritorio, la sinuosidad de la lámpara, la mezcla de CNC y tallado con residuos plásticos en la mesa de centro.


De vuelta al presente, acudimos al nombre de Noé Duchaufour-Lawrance, quien conquista ferias y galerías con objetos que se asemejan a elementos del paisaje. Una senda por la que Cyryl Zakrzewski transita, exponiendo sus obras en Tokio y Milán —como el hipnótico armario Flow en Rossana Orlandi—, y que le ha llevado a colaborar con la fundación Nowymodel.org produciendo mobiliario de autor.


“Con cada creación intento manifestar la posibilidad de una coexistencia perfecta entre la civilización y la naturaleza, donde la tecnología esté tan avanzada que no pueda distinguirse de los propios fenómenos naturales”, nos dice. Es ahí donde la práctica de Cyryl Zakrzewski se transforma en advertencia. “¿Hemos aprendido a combinar armoniosamente la cultura que nosotros mismos creamos con los ecosistemas que necesitamos?”. Y esa es la gran cuestión: ¿lo habremos conseguido? |

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¿Quién es Cyryl Zakrzewski y qué caracteriza su diseño?
Cyryl Zakrzewski es un destacado diseñador polaco conocido por su enfoque en el diseño orgánico. Su obra se caracteriza por el uso magistral de la madera y por fusionar geometrías naturales con una estética cercana a la ciencia ficción.
¿Cuál es el concepto detrás de las piezas de mobiliario de Cyryl Zakrzewski?
El concepto central de su trabajo reside en explorar la frontera entre la memoria de la materia y la ciencia ficción. A través de formas que parecen latir con voluntad propia, sus piezas sitúan al espectador ante la duda de si está observando un objeto del futuro o de un pasado aún sin descifrar.







