BarrioBohrer lleva la liturgia del brutalismo a un restaurante japonés en Madrid

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En el dinámico barrio madrileño de Justicia, el estudio BarrioBohrer —liderado por Antonio del Barrio y Leonardo Bohrer— ha proyectado en la calle Campoamor un espacio de 220 m² que acoge al restaurante Kuikku by Nigo. Un lugar que huye conscientemente de la decoración fotogénica y efímera para construir un refugio tectónico especializado en alta gastronomía japonesa. Concebido para mudar con el ritmo de la jornada —cafetería madrugadora, comedor a mediodía y club musical al caer la noche—, el proyecto demuestra que restar lo innecesario permite hacer emerger lo importante: el tránsito, la densidad de la luz y el valor táctil de las superficies.

La narrativa por capítulos en un restaurante japonés

Afrontar la reforma de un local alargado y estrecho, interrumpido por una severa secuencia de muros de carga, habría llevado a muchos a intentar camuflar o demoler lo preexistente. No obstante, BarrioBohrer optó por la estrategia opuesta: aceptar la limitación como norma generadora y convertir los muros en guías que articulan la planta, a través de un sugerente recorrido por capítulos contiguos e interconectados. En vez de ofrecer una lectura global de un solo vistazo, el universo de Kuikku by Nigo se descubre progresivamente a medida que el comensal avanza por sus tres metros de altura libre, desembocando en una sala final cuya cota se eleva de un modo espectacular hasta los cinco metros.

restaurante japonés, brutalismo, Madrid
Kuikku by Nigo. Estudio BarrioBohrer

El visitante transita desde un rincón sobrio dedicado al desayuno hacia una zona de recepción, para adentrarse posteriormente en la sala principal —que alberga la barra de sushi, el salón lounge y el mostrador de bebidas— y culminar en una zona tipo club presidida por una cabina de DJ. Asimismo, el proyecto asume con naturalidad el pasado del inmueble, preservando parte de la infraestructura de climatización previa e integrándola bajo un fondo uniforme de azul antracita que disimula los conductos, homogeniza las paredes y hace resaltar, con misteriosa elegancia, las masas minerales del recinto.

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Kuikku by Nigo. Estudio BarrioBohrer

Volúmenes monolíticos y brutalistas in situ

Resulta imposible entender la identidad de este ambiente sin atender a la imperante presencia del hormigón, una elección material que imita la rotundidad minimalista de la milenaria gastronomía nipona. En el arte culinario que abandera Kuikku by Nigo, al igual que en esta intervención, la nada se hace presente a través del vacío consciente, otorgando máxima relevancia a la precisión de la técnica por encima de cualquier ornamento vacuo.

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Kuikku by Nigo. Estudio BarrioBohrer

Con un presupuesto ajustado y un margen de ejecución de cinco meses, el estudio rechazó el mobiliario comercial exento y apostó por verter in situ el suelo, las barras, los bancos, las mesas e incluso los lavamanos. Para BarrioBohrer no se trata de muebles, sino de volúmenes abstractos que organizan la distribución por su sola masa, posición y textura. Las superficies de hormigón se muestran desnudas y pulidas, exponiendo una aspereza honesta que renuncia al acabado impecable para invitar al desgaste y aceptar con nobleza las huellas que el paso del tiempo dejará sobre la materia. Para contrarrestar dicha frialdad y aportar notas de templanza espacial, se introdujeron piezas puntuales en madera de nogal, estableciendo un equilibrio entre la severidad de la piedra artificial y la calidez del grano vegetal.

restaurante japonés, brutalismo, Madrid
Kuikku by Nigo. Estudio BarrioBohrer

Del silencio de Barragán a la escenografía de la cultura pop

Existe en el tratamiento de los planos y el color del local una resonancia directa con la arquitectura emocional de maestros mexicanos como Luis Barragán o Ricardo Legorreta, capaces de conmover mediante la austeridad de los recursos. Y esta búsqueda de trascendencia convive en la propuesta mediante guiños patentes a la cultura pop contemporánea y la ritualización del ocio urbano, tomando como referencia el impacto narrativo de creaciones musicales como las de Rosalía para entender la arquitectura como un universo escénico inmersivo.

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Kuikku by Nigo. Estudio BarrioBohrer

La iluminación, resuelta mediante luminarias de las firmas Wästberg y XAL, elude cualquier intencionalidad decorativa y actúa como un pincel que revela la profundidad, la sombra y el relieve de la masa. Como bien afirman sus autores, «la arquitectura no aparece en los planos, aparece cuando la luz toca el material». En apenas cinco meses de trabajo, BarrioBohrer ha logrado proyectar un restaurante sin que se perciba como un decorado estático, erigiendo un escenario vivo donde la crudeza transforma un gesto cotidiano en un verdadero ritual urbano.

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Kuikku by Nigo. Estudio BarrioBohrer

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¿Cómo resuelve BarrioBohrer la compleja planta del restaurante Kuikku by Nigo?

Aprovechando la secuencia de muros de carga estructurales para segmentar el local en una narración por «capítulos» o ambientes contiguos que varían de escala, pasando de estancias con tres metros de altura a un espacio final que alcanza los cinco metros.

¿En qué referencias se inspira el concepto del espacio?

Combina el manejo de la luz, el color y la emoción austera de referentes de la arquitectura mexicana como Luis Barragán o Ricardo Legorreta con códigos de la cultura pop actual y la escenificación de los rituales cotidianos.

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