Entre la infraestructura y la lectura del territorio, Atelier Deshaus ha vuelto a demostrar que la arquitectura puede actuar como una prolongación del paisaje. El pabellón Laoyuting, levantado en el humedal del río Laoyu, ha transformado un simple acceso en una secuencia espacial donde arquitectura y naturaleza encuentran un delicado equilibrio.
Arquitectura china que escucha el paisaje
Durante las últimas dos décadas, la arquitectura china ha vivido una transformación que la aleja de la monumentalidad —que acompañó el vertiginoso desarrollo urbano del país— hacia una generación de arquitectos que dirigen la mirada hacia el territorio, el clima, la construcción y la memoria de los lugares. Una visión constructiva que no prioriza producir imágenes que recorran el mundo, sino establecer relaciones entre la arquitectura y aquello que ya existía antes de su llegada. Atelier Deshaus pertenece, quizá como pocos, a esa corriente. Fundado en Shanghái por Liu Yichun, el estudio ha establecido una trayectoria cuyos proyectos no parten de una voluntad de repetirse ni de un repertorio formal, sino de la convicción de que la arquitectura consiste en descubrir las posibilidades que un territorio ya contenía.

En sus edificios resulta difícil separar la estructura del paisaje porque los materiales nunca buscan sobresalir en el entorno, igual que sucede con las geometrías. Es por eso que todo parece responder a una práctica paciente y geológica, donde cada decisión encuentra su sentido en las condiciones específicas del contexto. Asimismo, existe, una sensibilidad profundamente arraigada en la tradición espacial china; no tanto en la reproducción de formas históricas como en una determinada manera de comprender el vacío, el recorrido y el vínculo entre naturaleza y construcción. De ahí brotan edificios que invitan a atravesar el paisaje para ser testigos de sus cambios de luz, de escala y de temperatura. Y eso es precisamente lo que Atelier Deshaus han proyectado pabellón Laoyuting.


Atelier Deshaus y la cubierta fragmentada que dibuja el paisaje
Situado en el Parque del Humedal del río Laoyu, en Kunming, la intervención nació como acceso principal a la Bienal de Arte de Dianchi. Sin embargo, desde el primer momento fue concebido para sobrevivir al acontecimiento que justificó su construcción, ya que, en lugar de pensarse como un pabellón expositivo, Laoyuting debía convertirse en una infraestructura pública, un lugar de paso capaz de integrarse de un modo natural en un ecosistema especialmente delicado. Allí donde otros estudios habrían levantado un edificio reconocible, Atelier Deshaus ha dibujado una secuencia de cubiertas fragmentadas que parecen extenderse sobre el terreno como si fueran una nueva capa del paisaje. Y su perfil quebrado recuerda el crecimiento irregular de las copas de los árboles o la superposición de hojas que filtran la luz.


La estructura metálica la han resuelto mediante un sistema modular prefabricado, mientras que la repetición de piezas facilita el montaje, reduce el impacto de la obra y permite que la intervención apenas toque el terreno con ciertos apoyos puntuales. Un despliegue de soluciones tecnológicas que promueven la sostenibilidad y que demuestra la capacidad de la inteligencia constructiva para hacer más con menos y de ocupar el territorio sin colonizarlo. Asimismo, bajo la cubierta, la experiencia se erige a partir de pequeñas variaciones: la altura oscila constantemente; la sombra cambia de intensidad a lo largo del día; el viento atraviesa el armazón sin encontrar obstáculos; el agua, la vegetación y el cielo permanecen siempre presentes.

Laoyuting es un buen ejemplo con el que Atelier Deshaus demuestra cómo la verdadera arquitectura no se basa en colonizar el territorio; hace falta comprenderlo y escucharlo para que el lugar siga hablando con su propia voz.

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