Fenix Museum en Róterdam. MAD Architects aborda la migración como modelo y metáfora

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Inaugurado el año pasado, la ambiciosa propuesta del Fenix Museum de Róterdam consiste en mostrar la migración como ingrediente sustancial de la naturaleza humana a través del arte. Además, es la primera obra de Ma Yansong y sus MAD Architects en Europa.

Róterdam, puerto de ida y vuelta

Desde principios de este siglo, con los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008 actuando como potente campo magnético, es habitual ver obras de los grandes arquitectos europeos en China. Sin embargo, ha tenido que transcurrir todo su primer cuarto para que un arquitecto chino reciba un encargo europeo importante. Esta es una de las muchas historias de ida y vuelta que orbitan en torno a este ambicioso museo de las migraciones en el puerto de Róterdam y que empiezan precisamente por su emplazamiento: un inmenso almacén en la península de Katendrecht, en la desembocadura del Maas, frente al antiguo Hotel New York, estación marítima de la Holland America Line. Desde finales del siglo XIX y durante buena parte del XX, esta naviera llevó a miles de migrantes desde Róterdam hasta la isla de Ellis, en Nueva York: en su mayoría gente corriente, pero también célebres artistas e intelectuales entre los que el material de prensa del museo menciona a Einstein, Max Beckmann o Willem de Kooning.

MAD Architects, Róterdam, Fenix Musem
Fenix Musem. ©Iris van den Broek

El entorno de Kantendrecht se convirtió entonces en un barrio de migrantes, a la vez destino y nodo intermedio de los flujos migratorios catalizados por el puerto, anticipando la naturaleza multicultural característica de la ciudad. El almacén, espacio principal de carga y descarga de mercancías dependiente de la Holland America Line, entró en servicio en 1923 y fue en su momento la mayor infraestructura portuaria del mundo: una inmensa construcción de hormigón muy dañada por los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial. En la posguerra fue segregado en dos, y uno de ellos, el Fenix Warehouse II, es hoy la sede del museo, con 16 000 m2 y más de 172 metros de fachada hacia la ciudad y el río.

MAD Architects, Róterdam, Fenix Musem
Fenix Musem. ©Iris van den Broek

La propuesta arquitectónica tiene dos partes bien diferenciadas. El estudio local Bureau Polderman realizó la rehabilitación del inmueble a partir de 2018, recuperando los vanos, las puertas correderas y la mayor parte de los rasgos particulares de la arquitectura original y de su reelaboración de posguerra. Sus dos plantas se organizan como un gran ambiente liberado, abierto a la ciudad y con vocación de integrarse en la vida de sus comunidades. En el nivel bajo, el bloque central concentra la recepción y diversos cafés con ofertas gastronómicas culturalmente distintas. A la derecha, una gran galería destinada a exposiciones temporales, donde se despliega ahora la instalación inmersiva Suitcase Labyrinth; a la izquierda, The Plein, una suerte de auditorio multiusos concebido como área de uso cívico. En el piso superior se dispone, a un lado, la colección —unas 250 obras de las más de 400 que actualmente la integran y que sigue creciendo— y, al otro, un ámbito para exhibiciones efímeras, como la muestra fotográfica The Family of Migrants.

MAD Architects, Róterdam, Fenix Musem
Fenix Musem. ©Iris van den Broek

MAD Architects y la arquitectura del viaje

La intervención de Ma Yansong y MAD Architects se concentra en el Tornado, a modo de prótesis o gran escultura practicable y vertical que atraviesa el corazón del lugar y remata en un gran mirador cubierto sobre la urbe. Se trata de un elemento destinado a proveer a la institución de un perfil iconográfico y simbólico reconocible: una doble escalera bulbosa y orgánica, cuyo lenguaje característico del estudio chino contrasta abiertamente con la crudeza industrial del contenedor. La alusión expresa a la doble hélice del ADN de Watson y Crick identifica la migración como sustancia misma de lo humano, metáfora de un viaje incierto, lleno de encrucijadas, que nos obliga a tomar decisiones constantes a riesgo de perdernos.

MAD Architects, Róterdam, Fenix Musem
Fenix Musem. ©Iris van den Broek

Desde MAD Architects lo explican así: “Si el recorrido que lleva a la plataforma de observación de la cubierta simboliza un viaje, entonces, a lo largo del camino, las personas se encontrarán con otros, reflexionarán sobre sí mismos y tendrán que elegir en cada punto de intersección. A la postre, los visitantes coincidirán en el punto más alto contemplando la ciudad y el frente del río como si flotaran sobre el mar. Es un viaje conformado por la libertad, la incertidumbre y la esperanza”. El elemento, chapado en acero pulido de Groningen, se comporta como una escultura de Anish Kapoor, devolviendo al público su propia imagen y volviendo aún más confuso e incierto el viaje metafórico, un poco como los penosos recorridos en pendiente del Museo Judío de Liebeskind en Berlín, pero sin su connotación angustiosa y dramática, casi una celebración vital —y algo equívoca— que sitúa el drama en otra perspectiva.

MAD Architects, Róterdam, Fenix Musem
Fenix Musem. ©Iris van den Broek

Aunque la integración disruptiva del Tornado y el edificio sea discutible en términos formales, en términos sociales funciona bien como eje de la política de apropiación del museo por la comunidad cívica: al igual que el núcleo central de bienvenida y The Plein, es de acceso libre y, por tanto, una pieza de continuidad urbana. También son notables los estándares de sostenibilidad e impacto ambiental: la madera noruega Kebony de la escalera minimiza ese impacto y la gran cubierta vegetal, plantada de sedum, retiene agua y es la base de un avanzado sistema de climatización que garantiza una huella de carbono muy baja.

MAD Architects, Róterdam, Fenix Musem
Fenix Musem. ©Iris van den Broek

El programa del museo, promovido por una fundación privada presidida por un antiguo director del Rijksmuseum de Ámsterdam, se basa en abordar “el tema universal de la migración refractado a través de le lente del arte”, en feliz expresión de Anne Kremers, su directora. La colección, muy ambiciosa, salpimenta de grandes nombres —Boltanski, Sophie Calle, Rineke Dijkstra, Alfredo Jaar, Red Grooms, Bill Viola— una amplia e interesante selección de artistas de perfil más emergente —entre ellos la india Shilpa Gupta o el español Fernando Sánchez Castillo— que abordan el tema de manera muy plural. Una perspectiva muy amplia que lima algo las aristas más problemáticas y críticas del asunto, pero que no las excluye. Puede ser un instrumento adecuado para ellas por su limpia voluntad de apertura a la comunidad; pero, de momento, también es compatible con un país que, como la mayor parte de Europa, restringe cada vez más sus políticas migratorias. Navegar y evidenciar esas contradicciones quizá sea su principal reto.  

MAD Architects, Róterdam, Fenix Musem
Fenix Musem. ©Iris van den Broek

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