El Proyecto desarrollado por Jaime Guzmán Creative Group reúne dos viviendas concebidas como piezas monolíticas de concreto, aparentemente cerradas al exterior, las casas proponen una experiencia introspectiva: un tránsito secuencial donde la arquitectura se revela a través de la penumbra, la luz filtrada y el peso material.
Casas Tiro al Pichón
Los volúmenes se rotan 30 grados hacia el sur, generando patios triangulares que funcionan como jardines. Una fachada monumental de concreto aparente de siete metros de altura define el carácter exterior, mientras que el interior se distingue por espacios abiertos orientados hacia el paisaje arbolado.
El proyecto integra sistemas sustentables como energía solar, captación de agua pluvial y estrategias pasivas de diseño.

Análisis
El terreno, de más de 1,000 metros cuadrados, cada volumen de ambas casas gira hacia el sur, liberándose de la rígida orientación frontal de las demás viviendas de la zona y optimizando la captación solar. Esta decisión mejora la iluminación natural, el confort térmico y la privacidad, al generar jardines triangulares que reducen el contacto visual entre las propiedades.

El acceso se realiza a través de escaleras descendentes que conducen al nivel de planta baja, aprovechando la pendiente natural del terreno. La entrada, ubicada en la fachada noreste, está marcada por un muro de concreto aparente que actúa como límite entre el exterior urbano y el interior de cada vivienda. A un costado, un espejo de agua acompaña el descenso y enfatiza la escala del volumen. Las únicas aperturas en esta fachada son un vestíbulo acristalado que permite el ingreso de luz natural y una sutil ranura horizontal que ofrece una vista parcial hacia el interior.
El vestíbulo se encuentra contenido entre dos volúmenes monolíticos de concreto aparente y un segundo espejo de agua que refleja el cielo, generando una experiencia serena que se extiende hacia la sala principal.
Juego de contrastes
En contraste, la fachada suroeste se abre hacia el paisaje verde de la barranca mediante amplias terrazas y ventanales, creando una atmósfera de total apertura. La intención del diseño es clara: cerrarse donde es necesario y abrirse únicamente hacia áreas de calidad visual, amplitud y profundidad.
En el nivel superior, un puente de cristal atraviesa las áreas sociales, enfatizando el contraste entre los materiales empleados. Junto con los muros de concreto aparente, transmite un carácter solemne acentuado por el juego de luz y sombra producido por lucernarios, ventanas estratégicamente colocadas y estructuras metálicas. El resultado es un espacio poético de contemplación.
“casi una experiencia museográfica.”

Programa
Cada residencia fue diseñada para una familia de seis integrantes. El programa incluye cuatro recámaras, sala familiar privada, sala, comedor, cava, bar, cocina, cuarto de lavado, cuarto de servicio y una amplia terraza frontal conectada directamente con las áreas sociales. Bajo el jardín, toda la planta baja se proyectó como un nivel de sótano que alberga estacionamiento para hasta diez automóviles, gimnasio, sala de juegos y bodegas, ocupando prácticamente la totalidad del área construida.
La estructura refleja una lógica de contrastes. Los volúmenes de concreto alojan las áreas privadas en el nivel superior y definen la volumetría del proyecto, mientras que la terraza social se resuelve con una estructura metálica que genera un efecto más ligero y flotante. Este contraste también se manifiesta en los acabados: el concreto aparente, colado con cimbra fenólica especial importada de Rusia, logra superficies lisas y sin vetas, mostrando únicamente los puntos de anclaje y evitando tratamientos posteriores. Este rigor constructivo forma parte de la identidad del despacho, privilegiando la expresión honesta de los materiales.

El diseño interior fue desarrollado por el estudio en colaboración con los clientes. El mobiliario fijo, como la cava, la cocina y los closets, fue diseñado y fabricado a medida por la firma, asegurando que cada detalle respondiera al carácter del espacio y a las preferencias de los usuarios. El resultado es una atmósfera elegante donde el concreto, la madera y el vidrio se equilibran con textiles cálidos y acentos de iluminación cuidadosamente colocados.

Además de estrategias pasivas de sustentabilidad, el proyecto incorpora soluciones activas, como paneles solares, calentadores de agua y una cisterna para captación pluvial.
El proyecto expresa una visión arquitectónica clara y una comprensión precisa del contexto, dando lugar a un conjunto residencial de pequeña escala que es funcional y estéticamente contundente.

- Estudio
- Jaime Guzmán Creative Group




