En la isla griega de Eubea, el estudio Fotis Zapantiotis proyecta una bodega subterránea donde arquitectura y territorio se funden. Inspirada en la tradición helena, la intervención prioriza la conservación del paisaje y las condiciones naturales de crianza del vino, reduciendo al mínimo el impacto visual y tecnológico sobre el entorno.
Arquitectura enterrada y control climático natural
Salvar el paisaje. Preservar el vino. La idea que subyace tras este proyecto enológico traduce a expresión contemporánea conceptos arraigados en la arquitectura griega desde los tiempos más arcaicos. La integración orgánica de la construcción humana en el entorno —propia del antiguo mundo heleno— es el eje de esta bodega situada en Eubea, la segunda isla más grande de Grecia y un enclave con un protagonismo esencial en la historia del Mediterráneo. Aquí pueden invocarse los fuertes ecos del carismático Dionisos, el dios de la vid y la embriaguez, que sigue manteniendo su presencia eterna a través de este complejo.

Se requería que las instalaciones para la producción vinícola fueran subterráneas, lo que ha llevado al estudio Fotis Zapantiotis a definir una propuesta donde la función motiva su carácter eminentemente topográfico de una manera directa. Una fusión en crudo, pero extremadamente pulcra, que busca respetar escrupulosamente el orden de los viñedos a lo largo del territorio. Esa pulcritud viene determinada por la precisión del gran círculo

El recorrido dionisíaco en una bodega
Abierto en el terreno, que permite visibilizar la potencia telúrica de la tierra. Junto a él, el trazo de una línea horizontal es la otra única marca que la intervención genera sobre el suelo campestre. Detrás de este gesto formal de soterramiento, hay un planteamiento que va más allá de cuestiones estéticas sobre la belleza del paraje: el objetivo es conseguir temperaturas estables y un control natural de la humedad. Es decir, obtener condiciones óptimas para la crianza del vino sin necesidad de sistemas tecnológicos. Todo está oculto. Solo la vid y las formas geométricas se encuentran a la vista del público.

La resonancia de la arquitectura griega se escucha también en el recorrido que nos lleva desde el exterior al interior de la estructura. Como en los rituales dionisíacos, este paseo desciende desde los viñedos al “santuario” —donde fermenta y madura el vino— y culmina en la sala de catas. Allí, bajo un techo abovedado que fluye y crea paredes suavemente inclinadas, en la quietud de ese espacio austero, sucede la plenitud de la experiencia. Tras ella, el visitante sale a reencontrarse con el cielo y el horizonte en la gran plaza circular: un ámbito de relajación donde poder paladear el paisaje y su fruto líquido, gestado dentro de la tierra. |

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¿Qué estudio ha diseñado la nueva bodega subterránea en la isla de Eubea?
El proyecto arquitectónico de esta bodega, ubicada en la isla griega de Eubea, ha sido desarrollado por el estudio Fotis Zapantiotis, logrando una fusión excepcional entre la obra construida y el territorio natural.
¿Cuál es el concepto de la arquitectura enterrada en esta bodega griega?
Inspirada en la tradición helena, la intervención propone una arquitectura subterránea o enterrada. Este diseño tiene un doble objetivo: reducir al mínimo el impacto visual y tecnológico sobre el paisaje, y mantener de forma sostenible las condiciones naturales de temperatura para la crianza del vino.







