El viaje de la diseñadora y arquitecta Sheree Stuart por las canteras italianas dio origen a su gran proyecto de collectible design: Terra Frammenti. Una colección donde el mármol marca la pauta creativa a través de la maestría de los artesanos italianos que tallan sus piezas.
Los viajes más importantes no terminan cuando uno regresa, sino cuando aquello descubierto cambia completamente la manera de mirar el mundo. Ulises volvió a Ítaca después de enfrentarse a criaturas imposibles y conocer territorios que desbordaban los límites de su realidad. Pero el verdadero hallazgo de la Odisea se encontraba en esa transformación al regresar al punto de partida con una percepción distinta de lo ya conocido. Algo similar —aunque sin el componente mitológico— le ocurrió a la diseñadora canadiense Sheree Stuart cuando recorrió las canteras italianas.

Una aventura que comenzó como una aproximación al mármol a raíz de un proyecto residencial de su firma, Sheree Stuart Design, y que acabó convirtiéndose en una reflexión sobre la capacidad de un material para conservar la historia del lugar del que procede. Fue así como en 2022 fundó el sello Terra Frammenti: una colección de mobiliario escultórico que camina por el sendero del collectible deisgn y que propone una perspectiva distinta sobre el empleo de la piedra natural en el diseño. La visión de Stuart se desprende de la tendencia a asociar el mármol con el lujo y la monumentalidad, para reivindicarlo en su mobiliario como un fragmento del territorio y de los millones de años que han modelado sus vetas.

Una nueva escala para el mármol
La travesía marca todo su porfolio, pues cada una de las piezas se origina incluso antes de llegar al taller: su forma se piensa en el momento en que Stuart entra en contacto con su ecosistema, y es la intervención artesanal posterior la que prolonga el pneuma que sigue latiendo en la roca. La bañera Cielo, esculpida en ónix Calacatta, aguarda la inmensidad del cielo italiano en su volumen envolvente; las otomanas Mezzo y Scopolo remiten a los farallones de Capri; la chaise longue Marea traslada el movimiento continuo del Mediterráneo a una superficie ondulante de mármol Fior di Pesco, mientras que Voluta recupera la espiral característica de la tradición clásica mediante un tocador tallado en Breccia Firenze. Asimismo, los taburetes Corda reinterpretan las cuerdas enrolladas de las embarcaciones marineras con profundas acanaladuras esculpidas y la luminaria Sfera, realizada en ónix translúcido, exhibe la posibilidad del mármol para emanar luz.

Aquella costumbre grecolatina de erigir con templos, monumentos, esculturas y edificios con este material Stuart la traslada al ámbito doméstico, eliminando la frontera entre el objeto cotidiano y la obra escultórica. En Terra Frammenti, los diseños salen del paisaje, atraviesan las manos del artesano y llegan hasta la casa transportando consigo el tiempo pretérito del que proceden. Una propuesta que le ha valido el Society of British & International Interior Design Awards (SBID) y menciones honoríficas en los DNA Paris Design Awards y los Best of Year Awards. Si Ulises necesitó regresar a Ítaca para comprender cuánto le había transformado el camino, Sheree Stuart solo tuvo que acercarse al origen del mármol para empezar a percibir su latido y entender que su destino último podía ser convertirse en mueble.

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