Studio Lievito ha diseñado una colección modular de mobiliario urbano que rememora la histórica Ferrovia Marmifera di Carrara, el trazado que durante décadas transportó mármol a través de los Alpes Apuanos, en la Toscana italiana. Inspirada en las morfologías excavadas de la cantera, Marmifere va más allá del monumento: reimagina el mármol de Carrara como una presencia activa que sugiere su uso en el espacio público contemporáneo. Una reinterpretación de los recuerdos colectivos y una forma de revivir la historia a través de los materiales.
Un legado esculpido en mármol de Carrara
Así como hay lugares que insisten en recordarse a sí mismos, existen otros que encuentran la manera de hacerlo sin quedarse varados en la añoranza. En una entrevista para la revista Domus en 2020, Ugo La Pietra sostenía que Italia está hecha físicamente de multitud de diferencias, por lo que debíamos “ayudar a los territorios a exaltar esas diferencias” sin caer en fantasías antihistóricas de autarquía. Es desde esa reivindicación de lo específico desde donde Studio Lievito ha hallado en las canteras de Carrara el terreno desde el que brota y fermenta su colección Marmifere. Piezas monolíticas de mobiliario urbano que parecen emerger del propio paisaje de la cantera, donde se enraízan y acentúan su propia morfología, disolviendo el linde entre la montaña y la ciudad.

Ganador de la primera edición del Premio Internacional White Carrara y actualmente expuesto en el mudaC (Museo delle Arti Carrara), Marmifere conecta al visitante con el valioso testimonio montañoso y con el de su materia, antaño viajera por medio de la Ferrovia Marmifera di Carrara. No obstante, la práctica de Studio Lievito no se deja fosilizar en un monumento de carácter puramente contemplativo, como suele ocurrir en esta tipología de diseño. Laura Passalacqua, Francesco Taviani y Jacopo Volpi han reimaginado el mármol dotándolo de una presencia viva y habitable. Pensados para plazas, parques y zonas peatonales, estos elementos se incorporan al uso cotidiano y el patrimonio industrial pasa a componer la vida diaria. De ese modo, el mármol adquiere un nuevo papel cívico, que fomenta la exploración, el descubrimiento y la comunidad. Una serie que actúa como un puente simbólico entre la memoria material de Carrara y sus usos contemporáneos, invitando a reconectar con esa herencia a través de un lenguaje formal abierto, que no impone una única lectura.

Mobiliario urbano radical o un atlas de libre lectura
¿Y qué ocurre cuando el mobiliario deja de dictar cómo debe utilizarse? Sencillamente, se libera. Es la apuesta que ya hacía el diseño radical italiano; en la reapropiación del espacio que defendía Ugo La Pietra y en el rechazo de Archizoom a la función única de sus objetos latía un imaginario sugerente de libre interpretación. Basta pensar en el Superonda: un sofá ondulado y compacto que no imponía ninguna postura, sino que dejaba que cada cual descubriera la suya. En el mismo sentido, los dos módulos microarquitectónicos creados por Studio Lievito heredan la geología de los Alpes Apuanos y la convierten en un área de juego. Un atlas lúdico que insinúa otras formas de mirar y de ocupar el entorno.

El primer módulo de Marmifere reinterpreta los Ravaneti: los enormes montículos de escombro que la extracción deja tras de sí. Uno de sus laterales adopta un perfil cóncavo y hueco, como si la propia erosión hubiera esculpido un asiento reclinable con silueta orgánica, listo para que cualquier transeúnte se detenga a descansar. El lado opuesto, en cambio, permanece intacto y se transforma en un muro de escalada inclinado, con presas de plástico reciclado que incitan a los más pequeños a trepar. En su interior, la oquedad recuerda los túneles de entrada de la antigua ferrovia; al alinear varios bloques, esas cavidades se encadenan y generan auténticos túneles en miniatura, por los que los niños pueden gatear, jugar y esconderse.

El segundo volumen se inspira en las terrazas de la cantera, replicando la sucesión geométrica de repisas y escalones que han quedado tallados en la propia roca. De ahí nacen niveles escalonados que ofrecen distintas perspectivas para tomar asiento y relacionarse con el paisaje. Como en el primer bloque, su pared trasera se vuelve una estructura de escalada espontánea, mientras que la cavidad del túnel que lo atraviesa retoma esa misma invitación al descubrimiento y al juego. De un lado a otro, ambos módulos propician el encuentro entre distintas generaciones bajo una misma experiencia.

En ese tránsito entre memoria y uso, Studio Lievito devuelve el mármol al presente sin desprenderlo de su historia. La piedra no abandona la cantera para quedar fijada en el recuerdo, sino para seguir fermentando entre las manos, bajo los pies y en los juegos de quienes recorren la ciudad.

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