Comisariada por Vittoria Bonifati y desarrollada por Clementine Keith-Roach y Christopher Page, Bar Far convierte el nuevo espacio de Villa Lontana en un entorno inmersivo donde escultura, pintura y arquitectura dialogan con el universo de Dante y la tradición de los cafés como lugares de creación cultural.
Un descenso hacia lo liminal
Al pensar en el Inferno de Dante, es normal perderse en su arquitectura del descenso, compuesta por círculos que estructuran la condena de quienes los transitan. Pero ¿no sería tentador imaginar que, incluso en ese inframundo, quedara un rincón para invocar a Baco? Ubicado en el barrio romano de Trastévere, Bar Far—instalación y bar en funcionamiento hasta el 14 de marzo de 2026— se presenta como una Gesamtkunstwerk, una obra de arte total con la que Villa Lontana ha inaugurado su nuevo espacio. Dirigida por Vittoria Bonifati, Villa Lontana fue fundada en 2018 como un project space independiente y sin ánimo de lucro para fomentar la experimentación interdisciplinar con exposiciones, publicaciones y programas de creación visual y sonora.

Esa línea colaborativa, que conecta prácticas antiguas y contemporáneas, se materializa en esta intervención comisariada por Bonifati y desarrollada por Clementine Keith-Roach y Christopher Page, como parte de una serie de obras que indagan en la destrucción de viejos mundos y en la posibilidad de que surjan otros desde las ruinas. En el universo de Bar Far, la fachada anuncia su nombre con neón rojo, aunque no resultaría extraño leer en ese umbral la inscripción Lasciate ogne speranza, voi ch’intrate (“Abandonad toda esperanza, vosotros que entráis”). Sin embargo, al cruzar la puerta, una bacanal desmembrada se hace corpórea frente a nuestros ojos. Ecos de la Roma antigua susurran a través de los muros, en conversación con la austeridad liminal del color crudo que lo impregna todo salvo el más allá de los vanos ficticios.


El bar como escenografía cultural
El trabajo interconectado de Keith-Roach y Page presenta un escenario donde partes del cuerpo en escayola emergen de las paredes como mobiliario, sosteniéndose unas a otras, interactuando con elementos constructivos que se integran en la escenografía o alumbrando con velas la discesa dantesca. Asimismo, todo el conjunto se somete a un ejercicio de trompe l’oeil focalizado en la pintura mural ilusionista, que articula un claustro de aire tenebroso. A pesar de lo efímero, la elección de plantear un bar conecta con la atmósfera de reunión creativa e intelectual que se daba en locales históricos como Cabaret Voltaire, Colony Room o Caffè Greco. Clubes bohemios que se volvieron símbolos de distintas escenas culturales europeas, una tradición que se mantiene viva en este enclave al acoger actividades literarias, musicales y performativas, como las de Jahan Khajavi y Ben Russell.


Durante la inauguración de Bar Far, la poeta londinense Florence Uniacke recitaba: Was I in the land of the living? Un verso que encapsula la experiencia de un ambiente inmersivo que quiebra la percepción del espacio y del tiempo, como en Dante, al perder la diritta via en medio del limbo. ¿Seguimos en el mundo de los vivos? La pregunta que lanzaba Uniacke condensa la naturaleza de este entorno metafísico, paradójico y desconcertante, pues ni siquiera al abandonarlo sabremos con certeza en cuál de los círculos del averno podríamos encontrarnos.

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¿Qué es Villa Lontana y cuál es su importancia en la escena cultural de Roma?
Villa Lontana es un proyecto curatorial independiente y un archivo ubicado en Roma, muy cerca de la histórica Via Cassia. Este espacio se dedica a explorar el diálogo continuo entre la antigüedad arqueológica y la producción artística contemporánea, funcionando como un laboratorio vivo donde artistas y comisarios reinventan la memoria cultural a través de exposiciones inmersivas e instalaciones.
¿Qué papel juegan los cafés en la historia de la creación artística contemporánea?
Históricamente, los cafés y bares han sido epicentros fundamentales para la vanguardia artística y literaria. Desde el París de principios del siglo XX hasta el Nueva York de los años 70, estos espacios ‘liminales’ operan fuera de las restricciones institucionales o museísticas formales. Permiten el cruce interdisciplinar, el debate libre y la colaboración espontánea, una tradición que instalaciones como ‘Bar Far’ rescatan al proponer un entorno que es simultáneamente obra de arte y lugar de encuentro social.










