Conversamos con Teresa Sapey sobre Canica, un sistema de mobiliario que se presenta con voz calmada para ordenar el universo de lo cotidiano desde la armonía y la sensibilidad. Nos asomamos a una coreografía de escalas, recuerdos y materiales donde la vida se condensa en microarquitecturas domésticas que aspiran, sin estridencias, a ser permanentes. Así se explica el proyecto fruto de la colaboración con Uecko, la firma madrileña de mobiliario de diseño, con más de treinta años de historia y una pasión por el empleo y cuidado de la madera.
Canica: pequeñas arquitecturas para grandes acciones
Podemos hablar de Canica como una microarquitectura que se mueve entre lo clásico y lo vanguardista, que habla del futuro sin romper con el pasado y que se presenta como un acto de resistencia para reivindicar el valor de los rituales lentos. Esta colaboración nace de una amistad profesional de muchos años, basada en el respeto y en una gran admiración mutua, y que se resuelve como una escena donde la madera, el color y la memoria se organizan alrededor de gesto íntimo. Un pacto entre amigos que reflexionan sobre el futuro del diseño y la vida contemporánea tal y como nos explica Teresa Sapey.

ROOM Diseño. – ¿Cómo ha surgido esta colaboración junto a la firma Uecko y qué tipo de historias busca despertar Canica? ¿De qué momentos pretende ser testigo este concepto?
Teresa Sapey. – Canica nace de una amistad y, a su vez, de un recuerdo personal que me remite a la infancia: esas pequeñas esferas con las que jugábamos de niños. Esa imagen de algo pequeño, perfecto y lleno de memoria está muy presente en el proyecto. Queríamos crear un objeto que, respetando la esencia de Uecko, fuese capaz de acompañar varias etapas vitales y adaptarse a cualquier dormitorio, convirtiéndose en testigo de esos instantes que marcan el inicio o el final del día.
Teresa Sapey lleva años moviéndose entre escalas: del espacio público al interior doméstico, del color urbano a la intervención mínima que ocurre a ras de mano. En Canica, esa experiencia se concentra en un mueble que se piensa, no solo como soporte funcional, sino como un pequeño rincón que acoge acciones, objetos y recuerdos, y que se sitúa en la intersección entre la Teresa arquitecta y la Teresa que proyecta escenas íntimas.

ROOM Diseño. – Siguiendo esta línea, es inevitable pensar en los recuerdos y en ese imaginario personal que nace en la infancia, muchas veces ligado a objetos de gran apego. ¿Hay algún elemento de ese imaginario que conecte con lo que buscáis despertar hoy con Canica? ¿Forma parte ese imaginario de vuestro proceso creativo, como punto de partida de una idea que más tarde se depura hasta llegar al resultado final?
Teresa Sapey. – El tocador nace de un diálogo entre ambas marcas con la intención de concebir una pieza única, contemporánea, pero con un punto romántico, ligada a la infancia. Para mí existe, además, una conexión muy personal: el tocador que tuve de pequeña pasó después a mi hija Francesca. De alguna manera, Canica recoge ese legado familiar reinterpretándolo en clave actual. Considero que el tocador siempre ha sido especial, un lugar más privado donde guardar pequeños secretos. Queríamos recuperar esa magia, pero adaptándola a la vida de hoy. Desde el diseño, buscamos un planteamiento capaz de ofrecer una doble dimensión: una zona para dedicarse a uno mismo y, a la vez, un mueble versátil.
Más que como un volumen aislado, Canica se ha cincelado como un pequeño sistema: forma, materiales y color se repiten y se modifican para originar diversas atmósferas, siempre alrededor del mismo acto frente al espejo. Su silueta orgánica, su capacidad para adaptarse tanto a dormitorios tranquilos como a habitaciones más expresivas y su doble condición de escritorio contemporáneo y área de cuidado personal lo convierten en una microarquitectura flexible, pensada para acompañarnos en cualquier momento de la vida.
La contención y sorpresa de Teresa Sapey en clave doméstica
ROOM Diseño. – Nos encontramos con algunos elementos más calmados y sobrios, inspirados por la madera y sus propiedades; otros son más intensos y van acompañados de un color que despierta sorpresa y contraste. ¿Dónde y cómo visualizáis estas historias?
Teresa Sapey. – Más que hablar de calma o intensidad, diría que son dos maneras de narrar una misma historia. La silueta de Canica es tan definida y personal que prácticamente habla por sí sola: una forma orgánica y poética que decora por sí misma y cambia según el contexto. En las versiones en madera, claras u oscuras, se refuerza un carácter más sobrio y atemporal, muy vinculado a la tradición de Uecko y a una atmósfera tranquila dentro de la estancia. Con el color, en cambio, se vuelve más expresivo y contemporáneo; el contraste genera sorpresa y aporta una energía distinta.
Es así como Canicase mueve en un equilibrio delicado: suficiente sobriedad para convivir con diferentes tipologías espaciales, suficiente intensidad interior para no volverse anecdótico. Como la canica que le da nombre, el volumen combina transparencia y misterio, geometría estable y desorden inevitable de la rutina que lo rodea. Es en ese roce donde Canica parece encontrar su sitio. “Nos encanta incorporar pequeños efectos sorpresa, guiños que no buscan protagonismo, pero sí generar una sonrisa o romper lo habitual. En Canica, ese momento aparece al abrir el cajón: un gesto casi mágico que equilibra la contención exterior. Son detalles lúdicos, discretos, que acercan la pieza a lo cotidiano sin perder sofisticación”, nos cuenta Sapey.


Uecko hace del objeto un espacio más complejo
Desde fuera, el tocador es casi mínimo con sus líneas limpias, paleta neutra y proporciones afinadas. Pero al abrir el cajón se activa un pequeño “efecto sorpresa”: una intervención cromática, de contraste o de brillo que rompe la previsibilidad sin buscar protagonismo. Esa tensión entre contención y juego es uno de los hilos más claros del proyecto. Como ocurre en la arquitectura de Sapey, la forma no se queda en el primer impacto visual: está pensada para ser habitada, descubierta, para que la vida vaya dejando sobre ella su propio guion.
ROOM Diseño. – En cada pieza se percibe un trazo arquitectónico muy marcado: surgen gestos que sugieren cambios de tamaño y trasladan ciertos conceptos urbanos a lo hogareño y a lo mullido. ¿Cuándo empieza el objeto a pensarse como un entorno habitable para acciones y para otros objetos?
Teresa Sapey. – Entendemos Canica como una “microarquitectura”. Para mí, la “macroarquitectura” es el espacio, mientras que la “microarquitectura” es el mobiliario que lo habita y lo completa.Esta pieza no es solo un componente funcional: tiene una presencia y una capacidad de generar lugar. Esa dimensión aparece durante el desarrollo del proyecto, cuando los contornos dejan de pensarse solamente desde la utilidad y empiezan a entenderse como una pequeña estructura dentro del dormitorio.
ROOM Diseño. – Entonces se podría decir que trabajáis el detalle como un modo de condensar, en pequeño formato, una complejidad propia de la escala arquitectónica. ¿Hasta qué punto os interesa esa precisión casi microscópica?
Teresa Sapey. – Sí, nos interesa mucho. El detalle es una manera de llevar al pequeño formato la riqueza de la arquitectura. Esa precisión casi microscópica otorga carácter, profundidad y coherencia, porque cada decisión constructiva es parte de la identidad del objeto.
Canica como legado y punto de partida
Más allá de las tendencias, en Canica aparece una idea de continuidad: entre generaciones, entre siluetas clásicas y lenguajes más contemporáneos, entre la memoria del tocador heredado y las necesidades del dormitorio actual. Su armazón ofrece una compañía discreta pero constante, capaz de adaptarse a edades y usos sin perder su carácter. Reside en ella una reflexión sobre el futuro del diseño: hasta qué punto el mobiliario puede volverse un campo de experimentación, cómo seguir desarrollando esa noción de “microarquitectura” en diálogo con otros panoramas, qué tipo de elementos queremos que se queden en nuestras vidas cuando casi todo se acelera.
ROOM Diseño. – Cuando pensáis en el futuro del estudio y en vuestra manera de aproximaros a los diferentes trabajos, ¿qué os gustaría extraer de este proyecto?
Teresa Sapey. – Nos gustaría que Canica nos permita seguir explorando el mobiliario como microarquitectura y desarrollar piezas con identidad propia dentro de nuestro lenguaje. Estamos muy emocionadas por presentarla junto a Uecko en el Salone del Mobile de Milán, un escenario fundamental para el diseño, donde esperamos que tenga una gran acogida y abra nuevas etapas en nuestro trabajo.
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¿Qué es el proyecto ‘Canica’ diseñado por Teresa Sapey?
Canica es un sistema de mobiliario concebido como una ‘microarquitectura doméstica’. Diseñado por Teresa Sapey, busca ordenar el universo de lo cotidiano desde la armonía y la sensibilidad, creando un espacio íntimo para los rituales diarios.
¿Con qué firma ha colaborado Teresa Sapey para crear Canica?
Teresa Sapey ha desarrollado este proyecto en colaboración con Uecko, una reconocida firma madrileña de mobiliario de diseño con más de treinta años de historia, especializada en el empleo y cuidado de la madera.







