¿Cómo puede el arte, en días como hoy, ayudar? Ayudar activamente, poniendo el foco en la lucha contra el coronavirus, asumiendo como propia la problemática mundial y proveyendo de soluciones pragmáticas que extirpen la covid-19 de nuestra ya denostada rutina. Es una pregunta y el prefacio de un pensamiento que tuvo el holandés Daan Roosegaarde, quien ha respondido junto a su estudio buscando una contestación en el lugar donde el ser humano siempre las ha buscado: en el Sol.
Studio Roosegaarde: arte y luz contra el coronavirus
Con Urban Sun, el estudio holandés propone un Sol urbano que, gracias al poder de la luz, limpie de coronavirus los espacios públicos de las ciudades. De esta forma se invierte en mejorar la calidad— y la calidez— de las actuales reuniones entre personas. Se trata del primero de su especie, aunque la investigación científica que hay detrás de la maquinaria que ha puesto en marcha Studio Roosegaarde permite despejar, de manera segura y hasta en un 99,9%, las zonas donde se concentre su luminiscencia.

La demanda de un mayor bienestar ha llevado a Dan Roosegaarde y a sus diseñadores a utilizar las capacidades lenitivas de la luminosidad solar a modo de símbolo para la esperanza, así como para combatir el propio virus. Desde 2019, llevaban intentando combinar arte y ciencia para una solución innovadora y efectiva que la pandemia solo ha provocado hacerla aún más urgente.


El poder de la luz UVC: su longitud de onda
Es precisamente la indagación que ha hecho Studio Roosegaarde de la luz ultravioleta la que ha fundamentado su proyecto. La luz UVC tradicional de 254 nanómetros es dañina para el ser humano, pero esta nueva radiación ultravioleta, más lejana y con una longitud de onda de 222 nm—no perjudicial para las personas ni los animales—, consigue desinfectar el área en la que se aplica.

La fuente de luz UVC —medida y calibrada por el VSL, el Instituto Nacional de Metrología de Holanda—crea un gran círculo que actúa como una capa, proveyendo de una protección adicional a las medidas gubernamentales a nivel internacional. El objetivo es desterrar el aislamiento social y hacer más seguros los centros culturales, los eventos deportivos o incluso los patios escolares.

Luz UVC. El futuro de la luz ultravioleta
Daan ya demostró con su anterior trabajo, GROW, los inmensos beneficios de la luz en otro campo, la agricultura sostenible. Por eso, esta propuesta, autofinanciada, disponible para exposiciones y abierta a colaboraciones con otros gobiernos amén del holandés, tiene posibilidades ante el asombro y el entusiasmo de diversos expertos en la materia.


Entre ellos se encuentra Carlo D’Alesio, especialista en fotobiología del MEG Science y profesor de la Universidad Politécnica de Milán, quien afirma que las simulaciones virtuales han puesto de manifiesto “un impacto positivo de Urban Sun en la reducción de coronavirus en el aire”. También el profesor Karl Linden— miembro fundador de la International Ultraviolet Association (IUVA) en Colorado—defiende como “inspirador” el planteamiento de Roosegaarde: “Hará que disfrutar de los espacios públicos sea más seguro, espero visitar lugares donde este Sol esté brillando”.
Otros trabajos que ha realizado el Studio Roosegaarde han sido Light Art, en el que señalaba la basura cósmica con haces de luz, o el Smog Free Ring, que compactaba en pequeñas joyas partículas contaminantes.
La luz o radiación ultravioleta (UV) es la radiación electromagnética cuya longitud de onda es más corta, entre los 10 y los 400 nanómetros, de lo que el ojo humano identifica como luz violeta, por lo que está fuera del espectro visible. Está presente en los rayos solares.
La radiación ultravioleta se emplea para destruir el material genético de microorganismos como virus o baterías, impidiendo su replicación, siendo así básico su uso en métodos de esterilización o en el proceso de desinfección del agua potable
La longitud de onda de la luz UVC tradicional de 254 nanómetros. La que usa Daan Roosegarde y su equipo, 222 nm.










