Casa Souto es una invitación a mirar desde lo íntimo. A detenerse en aquello que ocurre cuando nadie mira, a percibir lo esencial y a tomar conciencia de cómo construimos, desde la memoria y la percepción, los relatos que dan forma a una vida. A través de una casa en miniatura, Carla Souto propone un recorrido donde la joya se integra en el espacio doméstico y se convierte en testigo de lo cotidiano.
Todo comienza con el dibujo de una casa. Una forma arquetípica, casi infantil, que permanece en la memoria y se transforma con el tiempo. Desde ese gesto inicial, la diseñadora construye Casa Souto: una visión íntima de un hogar soñado donde cada elemento —mueble, tela, objeto— ha sido creado y concebido por ella misma a escala precisa, con materiales nobles y auténticos.

El proyecto dialoga con una genealogía de referentes que sitúan la miniatura como territorio de contemplación y deseo. El Poppenhuis de Petronella Oortman, obra maestra del siglo XVII que elevó la casa de muñecas a objeto de pensamiento y colección, constituye uno de sus ejes fundamentales. A esta raíz histórica se suman la elegancia estructural del Art Déco, los interiores de los palazzos italianos de los años setenta y el romanticismo doméstico del universo cinematográfico de Nancy Meyers. Todo ello articulado desde una mirada profundamente personal sobre lo que significa habitar.

En el interior de la casa, las joyas dejan de ser objetos aislados para convertirse en materia viva. Habitan las estancias —la cocina, la biblioteca, el tocador, los espacios privados— integrándose en escenas que oscilan entre lo doméstico y lo imaginado. La joya encuentra así su lugar natural, integrada en el gesto cotidiano y en la intimidad de quién la lleva.

El proyecto comprende una selección de piezas elaboradas a mano en plata, entre las que figuran pendientes y piezas de oreja Laura, Nymphaea, Climber y Flor; anillos Luna, Volver, Fandanguillo, Rocío y Concha; y piezas singulares como el Collar Lotus Sautoir, la peineta y el brazalete Un Cuarto Propio y el cinturón Art Déco.

En Casa Souto, el lenguaje se demuestra en el detalle de cada gesto, el paso del tiempo y el hacer manual. Los moldes de las joyas se convierten en objetos decorativos de la casa, estableciendo un diálogo continuo entre proceso y resultado, entre el origen de una pieza y su vida posterior. Las huellas dactilares visibles en algunas piezas, los acabados erosionados, el leve deterioro de la casa, los trazos sobre las paredes —eco de la infancia— o las conchas que remiten al vínculo de Carla Souto con Galicia funcionan como fragmentos de memoria material. Cada elemento contiene información: un gesto, una historia, un secreto, un recuerdo.



Esta exploración no es nueva en la práctica de la marca. Las miniaturas aparecieron por primera vez en una campaña con la colección de alta joyería Love Can Take Many Forms (2022), donde Carla Souto creó tres escenarios inspirados en museos íntegramente realizados por ella. En 2024, la marca colaboró con el Museo Casa de Muñecas de Monforte de Lemos en una sesión fotográfica donde piezas de plata de la colección habitaron temporalmente sus estancias. Casa Souto representa la culminación más ambiciosa de ese camino; un proyecto donde el cambio de escala no es un recurso formal sino una pregunta sobre cómo la joya cobra significado cuando se sitúa en un espacio vivido, en los lugares donde se construyen recuerdos.
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