Hace 60 años que Luis Barragán diseñaba uno de los encargos más icónicos de una carrera bastante icónica de por sí. Los Clubes, La Cuadra San Cristóbal o la Casa Egerstrom son los nombres con los que se conoce el famoso complejo donde el mundo de los caballos y el de las personas quedaba separado por una laguna que podía cruzarse sin que el jinete tuviera que mojarse. Dos lugares enfrentados por uno de los gestos arquitectónicos más elegantes de la historia, y que ahora abre sus puertas al público convertido en centro cultural. Ya no quedan caballos en Los Clubes.
La leyenda de Los Clubes
Es difícil escribir sobre los clásicos cuando el orgullo te empuja a buscar un camino nuevo sobre algo de lo que ya está todo dicho. Se puede empezar por tratar de escapar del relato nostálgico que invita a pensar en que ya no se harán edificios como los de Luis Barragán porque la historia puede traicionarnos. La ventaja de nuestra época es que el tiempo se ha encargado de diseccionar las composiciones, los cromatismos y la poesía de las que el mexicano quería hablar en su arquitectura. Es preferible un ídolo agrandado por todos los estudios sobre su obra que uno críptico al que haya que esforzarse por descubrir. Claramente es más fácil disfrutar de uno que del otro.

Hoy hablamos del complejo de Los Clubes (Atizapán, 1964) porque recientemente se ha abierto para el público transformado en centro cultural. Las cuadras y la casa separadas por la lámina de agua; el chorro de la fuente y los colores de los muros; los suelos blandos para los caballos y duros para las personas. Un ambiente que probablemente valiera buena parte de un Pritzker al alcance del que tenga la posibilidad de llegar hasta la puerta.

Los Clubes de Luis Barragán sin caballos
Las Cuadras de San Cristóbal se pueden visitar gracias a que en 2025 la fundación Fernando Romero compró el inmueble y lo convirtió en un centro de exposiciones con la particularidad de que la obra expuesta estará relacionada con el legado y el impacto del arquitecto mexicano en otras disciplinas. Marina Abramović inauguraba el programa con varios talleres que utilizaban el carácter contemplativo del complejo, la obra del artista Félix González Torres se expuso por los picaderos, las habitaciones y los establos y desde el pasado febrero se puede visitar el recorrido que Jorge Covarrubias ─arquitecto y rehabilitador de varios edificios de Barragán─ comisiona por varios de sus edificios. El espacio, los muros y la fuente se mantienen, pero en las cuadras ya no duermen caballos.

Muchos de los grandes hitos de la arquitectura comparten la característica de haber sido diseñados y promovidos para una élite cultural, financiera o para ambas. Parte de su esencia está vinculada a un modo de vida exclusivo que se pierde cuando se vuelven edificios públicos. Tendremos que seguir usando el poder de la imaginación para ver a los caballos cruzar la charca de Los Clubes. Aun así, el esfuerzo merece la pena. Primero porque pocas cosas pueden sobrevivir 60 años embalsamadas de nostalgia si no se les encuentra un uso; segundo, porque cuando la belleza es accesible la sensibilidad aumenta; y, tercero, porque es el único modo de que los visitantes juzguen la obra y a la crítica sobre la obra. La arquitectura no se valora solamente con leerla, sino que se entiende cuando además se mira.

En este enlace puedes un artículo sobre una casa contemporáneo que recuerda a la Casa Gilardi de Luis Barragán.
¿Quién es el arquitecto de Los Clubes?
Los Clubes, también conocido como La Cuadra San Cristóbal es un complejo proyectado por Luis Barragán en 1964 que incluía una vivienda y un centro ecuestre separados por una laguna.
¿Qué uso tiene actualmente el edificio?
La Cuadra San Cristóbal ha abierto recientemente sus puertas al público convertido en centro de exposiciones después de haber sido comprada por la Fundación Fernando Romero.







