Ecléctica Barcelona. La biografía posible de una casa en el Círculo Ecuestre

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Durante unos días, el Círculo Ecuestre se ha desprendido de su condición de club privado para convertirse en una casa atravesada por voces distintas. Ecléctica Barcelona reúne interiorismo, arquitectura, gastronomía, literatura, música, bienestar y moda para preguntarse cómo se traduce una personalidad en nuevas formas de habitar un espacio.

12 interiorismos para una misma vivienda

La primera edición de Ecléctica Barcelona ha sido una de las principales apuestas dentro del programa oficial de Barcelona 2026 Capital Mundial de la Arquitectura; una propuesta formada por doce interioristas y arquitectos que han trabajado junto a doce figuras de la cultura para imaginar las estancias de una vivienda posible. La fórmula podría caer fácilmente en el retrato decorativo o en la mera suma de nombres conocidos, no obstante, el proyecto permite introducirnos en algo más profundo: la manera en que una casa ha empezado a concebirse como un territorio híbrido donde convive producción intelectual, descanso, cocina, entrenamiento y rituales íntimos.

Sala Club. ©Meritxell Arjalaguer
Sala Club. ©Meritxell Arjalaguer

El marco elegido tampoco resulta neutral. El Círculo Ecuestre, con su memoria burguesa y su carga institucional, ejerce como contrapunto frente a una generación de estancias que buscan ser menos solemnes, más porosas y más vinculadas con la cotidianidad. Sin duda, Ecléctica no plantea un hogar realista —ni falta que le hace—, ya que su interés reside en esa condición de casa mental, construida a partir de deseos, hábitos y obsesiones. Y en ROOM os presentamos algunas de las estancias que más han llamado nuestra atención.

El despacho: pensar también es una postura

Despacho_©Meritxell Arjalaguer
Despacho. ©Meritxell Arjalaguer

El despacho diseñado por Jaime Prous junto a Risto Mejide parte de una observación muy aguda: trabajar no significa únicamente producir; también implica recibir, leer, procesar e incluso dejar que las ideas sedimenten. Ante ese imaginario acelerado de la oficina doméstica o home office, este ambiente se organiza como una máquina tranquila para alternar concentración y conversación.

Despacho_©Meritxell Arjalaguer
Despacho. ©Meritxell Arjalaguer
Despacho_©Meritxell Arjalaguer
Despacho. ©Meritxell Arjalaguer

La planta triangular, lejos de resolverse como rareza geométrica, se convierte en la base para organizar todo el espacio. La tribuna, bañada por la luz natural, concentra la zona de lectura; la mesa de trabajo y la librería introducen una dimensión completamente dinámica y contemplativa. Y la elección de tonos neutros, la presencia de moqueta y las piezas de Actiu apuntan hacia una idea del trabajo menos agresiva, apostando por la ergonomía y una atmósfera más ralentizada. El acierto está en entender el despacho como una estancia psicológica. Un lugar donde la mente necesita estructura y, por supuesto, un poco de margen.

La cocina: el fuego como método

Cocina_©Meritxell Arjalaguer
Cocina. ©Meritxell Arjalaguer
Cocina_©Meritxell Arjalaguer
Cocina. ©Meritxell Arjalaguer

Bàrbara Aurell y Albert Raurich han construido una de las propuestas más curadas del recorrido al desplazar la cocina hacia un territorio intermedio entre taller, comedor y pequeño teatro doméstico. El chef de Dos Palillos ha aportado una visión funcional y coreográfica del espacio culinario: cocinar exige movimientos, ritmos, herramientas y la toma de decisiones. De ese modo, Aurell ha traducida esa experiencia en una arquitectura cálida, matérica y abierta.

Cocina_©Meritxell Arjalaguer
Cocina. ©Meritxell Arjalaguer

La presencia de bulthaup b2, con su mesa de trabajo y su armario-despensa, refuerza la idea de una cocina entendida como sistema libre y artesanal. Madera, acero inoxidable, azules profundos, rojos cálidos y tonos mantequilla erigen un ambiente que evita la asepsia habitual de muchas cocinas contemporáneas. En este caso, este ambiente no pretende mantenerse intacto, sino estar preparado para el ajetreo de lidiar con manchas, cortar, probar, reunir a la gente alrededor de una llama o de una copa. Un valor que devuelve la dignidad espacial a los procesos: ¿acaso esperar un sofrito no forma parte de la arquitectura doméstica?

El comedor: una mesa contra la prisa

Comedor. ©Meritxell Arjalaguer
Comedor. ©Meritxell Arjalaguer

La intervención de Pia Capdevila y Martina Klein opera sobre un lugar que en la vivienda contemporánea ha empezado a debilitarse. Durante años, el comedor fue el punto de encuentro donde la casa se volvía pública: allí se recibía, se celebraba, se discutía y se alargaba cualquier sobremesa. En la actualidad, ha quedado reducido a una mesa auxiliar entre cocina y salón, aunque en esta propuesta recupera su posición de antaño sin percibirse como un fósil.

Comedor. ©Meritxell Arjalaguer
Comedor. ©Meritxell Arjalaguer

Textiles naturales, tonos suaves y detalles en movimiento suavizan la solemnidad del edificio histórico. La operación no intenta borrar el carácter del Círculo Ecuestre, pero tampoco se somete a él: eso hace que el comedor aparezca como un espacio para bajar la guardia. Con una cierta defensa de la permanencia y del tiempo compartido, este entorno patrocinado por Engel & Völkers se opone a un presente dominado por comidas rápidas y pantallas encendidas. Porque más que nunca hace falta volver a sentarse alrededor de una mesa como un acto político.

La sala club: escuchar con el cuerpo

Sala Club. ©Clemente Vergara
Sala Club. ©Clemente Vergara

Cristina Anglès, de L35 Architects, trabaja junto a Queralt Lahoz en una sala vinculada a la música, pero la lectura más sugerente aparece en su percepción como umbral. La estancia funciona como refugio acústico y zona de transición dentro del recorrido. Inspirada en el universo de Lahoz —donde conviven raíz flamenca, soul y sonidos urbanos— la propuesta transforma la escucha en una experiencia integral.

La iluminación sincronizada con la música introduce una arquitectura variable, menos dependiente del objeto y más cercana a lo etéreo. Una sala que se opone a la imagen fija del interiorismo, para recordarnos que algunos ambientes se comprenden mejor en movimiento.

Los baños: intimidad, pausa y espejo

Los dos baños seleccionados por Ecléctica permiten leer la importancia creciente del cuidado dentro del interiorismo residencial. Sara Folch y Xuan Lan han apostado por la relación entre agua, luz y texturas, dando lugar a una zona de aguas liderada por la impronta de Roca. De esa manera han ideado un lugar de retiro, más próximo a una cámara de calma que a una estancia de servicio. Un planteamiento que responde a una transformación evidente de la casa, que ya no se diseña únicamente para alojar funciones, sino también para influir directamente en nuestros estados de ánimo.

Baño. ©Meritxell Arjalaguer
Baño. ©Meritxell Arjalaguer

Por otro lado, Cristina Carulla y Mariona Ferran han llevado esa idea wellness hacia un baño ensuite concebido como una habitación grecorromana. El recorrido con entrada y salida diferenciadas, los grandes ventanales, el espejo central, los cortinajes y el techo textil inspirado en las jaimas construyen una escena envolvente. Florim aporta la dimensión mineral mediante un revestimiento cerámico de gran formato y acabado marmóreo. Un concepto de baño que apunta hacia una nueva sensibilidad doméstica: la belleza como herramienta de pausa.

Baño Suite. ©Meritxell Arjalaguer
Baño Suite. ©Meritxell Arjalaguer
Baño Suite. ©Meritxell Arjalaguer
Baño Suite. ©Meritxell Arjalaguer

La suite con gimnasio: la casa ya no separa funciones

La suite de Adela Cabré y Cocó Constans quizá sea una de las propuestas que mejor retrata el presente. Dormitorio y gimnasio dejan de ocupar territorios separados para integrarse en un mismo ecosistema. La decisión puede parecer anecdótica, pero revela ese cambio en la vivienda actual y el modo en que esta ha absorbido actividades que antes pertenecían a otros lugares. Trabajamos, entrenamos, descansamos, nos cuidamos y socializamos dentro de una misma estructura doméstica.

Gym Suite. ©Meritxell Arjalaguer
Gym Suite. ©Meritxell Arjalaguer

La colección Sand Stone de Technogym, con reformer, bicicleta, rack, mancuernas y una estación de evaluación con IA, se incorpora con una estética cálida que busca evitar el aspecto técnico del gimnasio convencional. No se trata de disfrazar el ejercicio, sino de incorporarlo como parte legítima de la vida diaria. El reto, como en buena parte del diseño residencial, consiste en lograr que la casa no se convierta en una acumulación de funciones, sino en un sistema capaz de sostener mejor la vida.

Gym Suite. ©Meritxell Arjalaguer
Gym Suite. ©Meritxell Arjalaguer

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