Entre superficie y subsuelo, Qasr AlHokm establece otra experiencia del transporte público en Riad. Concebida por el estudio noruego Snøhetta, esta infraestructura combina una ambición urbana y una intensa dimensión sensorial, transformando el tránsito cotidiano de una estación de metro.
La estación de metro como dispositivo urbano
Entre el “periscopio urbano” y el “oasis subterráneo”, la estación de metro Qasr AlHokm, diseñada por Snøhetta, se ha consolidado como una de las piezas arquitectónicas clave del nuevo sistema de transporte de Riad, inaugurado recientemente. Un equipamiento que se ha planteado como un elemento que aúna lo funcional y lo icónico al ser capaz de responder eficientemente a las necesidades de movilidad del gran número de pasajeros, a la vez que se erige como pieza arquitectónica singular, que genera nuevos espacios públicos y otras maneras de experimentar la escenografía cotidiana de una estación de metro.

El proyecto se articula en torno a una gran plaza peatonal abierta; sobre ella se eleva una cubierta de acero inoxidable pulido con forma de cuenco, construida con paneles de doble curvatura cuidadosamente soldados y pulidos. El resultado es una superficie que se convierte en una especie de gran espejo donde se proyectan imágenes tanto del entorno como del interior de la estación. Su utilidad no es meramente estética, ya que esta gran marquesina opera como un gran dispositivo orientador —permite a los usuarios situarse en la ciudad— y como canal para llevar el fulgor natural hacia los niveles subterráneos.

Snøhetta y el equilibrio entre tradición y contemporaneidad
El acceso se realiza a través de suaves pendientes que conducen a un gran atrio central. Su ambiente está definido por un volumen de hormigón a modo de cono truncado, que se hunde hasta una profundidad de unos 35 metros, dando lugar a ocho plantas bajo tierra. En la base de este volumen se ha situado una gran zona verde que constituye otro de los rasgos de personalidad de la propuesta. Además de servir como un placentero ámbito de reposo, también actúa como un regulador térmico, asegurando una temperatura moderada constante —algo fundamental, dadas las extremas temperaturas estivales en la urbe—.


La estación conecta dos líneas principales de metro mediante plataformas contenidas en tubos de vidrio que atraviesan el vacío del atrio. Esa transparencia supone otro doble gesto más: incorpora en el paisaje visual el movimiento de los trenes, transformándolo en un elemento expresivo dentro de este, a la vez que facilita la orientación de los usuarios. Otra más de las simultaneidades que corona esta obra de Snøhetta es la presencia de lo tradicional junto a lo contemporáneo. El enclave se encuentra en el centro histórico de Riad, muy cerca de la fortaleza de Masmak, una ciudadela erigida en barro y adobe en el siglo XIX y representativa de la arquitectura najdí, uno de cuyos rasgos característicos son las perforaciones triangulares en sus paredes. En el muro del gran atrio se han abierto más de trescientas de estas perforaciones en diferentes tamaños, que filtran la luz siguiendo los patrones geométricos de las arquitecturas propias de la región central de Arabia Saudí.

El contrapunto actual lo marca una instalación de arte multimedia que parece acompañar a ese jardín en su finalidad balsámica para el ánimo de los transeúntes. Se trata una muralla digital formada por casi 900 paneles que combinan luz, video y sonido y reproducen secuencias audiovisuales cuya serenidad se yuxtapone con la velocidad de los trenes en circulación. Otro detalle importante es que se ha prestado atención a detalles que, al estar alineados hacia La Meca, facilitan que el recinto pueda actuar como área de rezo para los creyentes musulmanes.


Esta capacidad para integrar fluidamente funcionalidad, innovación tecnológica, estrategias sostenibles avanzadas, valor estético y atención a la experiencia del usuario hicieron merecedor a este proyecto del Prix Versailles el pasado año. Snøhetta ha conseguido con la estación de metro Qasr AlHokm un resultado de gran belleza —como ese reconocimiento celebra—, pero sobre todo proporcionar un ejemplo de cómo replantear en el siglo XXI las infraestructuras relacionadas con el transporte colectivo: insertas en el tejido urbano y participantes activas de la vida social y cultural.

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¿Quién diseñó la estación de metro Qasr AlHokm en Riad?
La estación Qasr AlHokm fue diseñada por el prestigioso estudio de arquitectura noruego Snøhetta, conocido por su enfoque en la integración del paisaje y el diseño sensorial.
¿Cuál es el concepto principal del diseño de Snøhetta para esta estación?
El concepto central se basa en un ‘descenso hacia la luz’, conectando la superficie con el subsuelo a través de una arquitectura que busca transformar el tránsito cotidiano en una experiencia sensorial intensa y armoniosa.







