Especializada en arte y diseño en metal, Yoonjeong Lee explora las posibilidades menos evidentes de la fundición para traer a primer plano aquello que suele quedar fuera de lo “principal”: zonas periféricas, casi como puntos ciegos. Sus piezas funcionales revelan la belleza de ese “valor oculto”, cuestionan la aparente universalidad de las formas cotidianas y proponen nuevas maneras de entender la relación entre los objetos.
El backstage del fundido metálico en Yoonjeong Lee
El viento creativo de Yoonjeong Lee sopla en su encuentro con los detalles más ínfimos. Atraída desde niña por lo sutil, siempre ha guiado su sensibilidad hacia un propósito específico. “Me gustaba examinar por qué estaba creando algo, para qué servía y a quién iba dirigido”, explica la diseñadora coreana. Naturalmente, tal destreza reflexiva se consolidó en una formación artística y, más tarde, en la dirección de su propio estudio con sede en Seúl. Desde allí, desenvuelve su arco creativo con una especial predilección por las sustancias metálicas como el aluminio, el latón y el peltre. Una materialidad candente y flexible que ha forjado su perspectiva y la expresividad de su obra.

Entre las técnicas de manipulación de metales, la que más le apasiona es la fundición. Mientras que casi todos los métodos implican un refinamiento continuo, en ese procedimiento el metal solo aparece al final. “Si la mayoría de los procesos de materiales son como un actor principal que ensaya para la escena, la fundición se parece al tiempo que dedica el equipo técnico a construir el escenario o ajustar el sonido”, sostiene Lee. Y es cierto que el diseño del molde también supone un paso esencial del que depende el resultado final. Esta idea se vuelve tangible en su serie Molten, la cual —con una rápida solidificación al aire— captura lo efímero y dinámico de este backstage en fase líquida, transformando así el preámbulo derretido en lírica sustancial.


Diseño coreano con acento escultórico
Esta apreciación del organismo silencioso —aparentemente secundario o banal— la concibe desde Nails, el proyecto para su exposición de graduación y una de sus intervenciones más representativas: en ella da valor independiente al clavo, un pequeño componente pasado por alto u olvidado que demuestra tener un gran potencial conceptual. La artista lo ha seguido redescubriendo en piezas como Pencil Nail Lamp, donde recupera un lápiz casi gastado como una reminiscencia del clavo. Eliminando el grafito restante e insertando un núcleo metálico rígido, un utensilio de escritura con un significado infinito —registra pensamientos y actúa como punto de partida para la creación— se convierte en el soporte estructural que confiere carácter a una luminaria.


Y es que Lee es capaz de vislumbrar posibilidades insospechadas en los territorios más comunes. “Siempre he descubierto aspectos interesantes al reexaminar momentos sencillos o acciones y objetos familiares.” Al iluminar estos temas ignorados, cruza con fluidez las fronteras entre la forma, la vida cotidiana y el arte, investigando su valor fundamental. Aunque en esa redefinición estética de lo valioso plantea un sendero escultural, no reniega de la utilidad, sino que la encuentra en una apariencia impredecible, como en Mold on wall, donde llega a adquirir una presencia viva, casi animada. Solitarios en su terreno objetual, los colgadores presentan una organicidad que no pasa inadvertida. ¿Cómo no reparar en ese moho que asoma en la pared?


Al hacer visible lo invisible, emergen con claridad los roles dominantes y subordinados entre los distintos elementos. Precisamente esas relaciones y jerarquías convencionales entre los objetos, inscritas en el subconsciente, son las que exploró en su primera exhibición individual en el extranjero, en Los Ángeles. La muestra Heroes and Protagonists (2024) contó con piezas como Share- Holders Sofa, que enseña su armazón interno, Nail with Frame, donde clavos y marcos tienen la misma relevancia o Mycota, con una apariencia fúngica ideada con partículas metálicas subalternas que se unen en una urdimbre significativa, donde cada una posee su propia singularidad. “Mi finalidad era expresar un estado en el que todos son protagonistas o nadie lo es, un estado de igualdad.”


Un recorrido por historias que se transmiten y entienden a pesar de la diversidad de personas, vivencias y emociones. Un hecho más que liberador, ya que la diseñadora cree que “una pieza solo se completa cuando hay una interacción, cuando el usuario reconoce su forma y se da cuenta de su intención al tocarla y usarla”. Para ella, la experiencia táctil es prioritaria; un sentido que tiene previsto seguir examinando a través del peltre, el cual es excepcionalmente blando y que se mueve fácilmente bajo la fuerza o el peso. “Los muebles de peltre pueden existir a través de la interacción continua con el usuario, respondiendo lentamente a la presión o la postura de este. Esa interacción continua es el punto clave de este proyecto.”

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¿Quién es Yoonjeong Lee y en qué material se especializa?
Yoonjeong Lee es una destacada artista y diseñadora de origen coreano. Su trabajo se especializa en la manipulación, el arte y el diseño en metal, explorando especialmente las posibilidades estéticas y funcionales menos evidentes del proceso de fundición.
¿Qué concepto caracteriza a las piezas de diseño de Yoonjeong Lee?
Sus piezas funcionales se caracterizan por traer a primer plano el ‘valor oculto’ de los objetos. Lee se enfoca en las zonas periféricas o puntos ciegos, desafiando la aparente universalidad de las formas cotidianas y proponiendo una nueva relación entre los objetos y el usuario.






