Calidad y calidez sin artificio
En el barrio de Archiduque, a apenas cinco minutos del centro de Palma, un piso de 92 m² se convierte en la excusa perfecta para repensar cómo vivir en la ciudad. Entre árboles que filtran la luz en las horas de sol y una estructura casi olvidada por el paso del tiempo, un arquitecto y su familia encontraron no solo un espacio para habitar, sino un lienzo en blanco para diseñar su propia manera de estar juntos.

