Casa Marena es un refugio de calma y sofisticación donde la estética del litoral mexicano se manifiesta a través de una arquitectura restaurada con sensibilidad. Ubicado en una antigua casona de Polanco, el proyecto conserva el alma de un hogar y la reinterpreta con un lenguaje contemporáneo que rinde homenaje a la costa desde una elegancia serena y atemporal.
La entrada anuncia el carácter del lugar: una isla central que funciona simultáneamente como barra y escaparate visual, donde frutas frescas —dispuestas como pequeñas esculturas— introducen la paleta vibrante del mar. Junto a ella, la mesa de la hostess marca el inicio de un recorrido vertical de tres niveles, cada uno con personalidad propia, unidos por la misma atmósfera: la calidez de una casa junto al mar, trasladada al corazón de la ciudad.


En planta baja, esta isla-bar se convierte en el núcleo de un salón fluido, donde el mobiliario dialoga con una selección de materiales —porcelanatos tipo madera y travertino, textiles suaves y paneles con textura de lino— generando una riqueza táctil que se percibe más allá de la vista. En los niveles superiores, las cocinas conviven con espacios íntimos: mesas dispuestas con intención, un salón privado que puede integrarse o aislarse mediante puertas de lambrín, y una terraza que culmina la experiencia con un remate vegetal sereno y abierto.
Ahí, bajo un toldo a rayas azul y amarillo que filtra la luz como una sombrilla en la arena, la vegetación proyecta sombras danzantes sobre las superficies. Al fondo, una jacaranda centenaria enmarca el panorama con su presencia majestuosa, actuando como escultura viva que vincula interior y exterior.

La paleta cromática —beige y azul— remite a la arena y al mar, pero también a una sensación de pausa, equilibrio y lujo sutil. El interiorismo evoca el mundo marino a través del arte y la iluminación: corales abstractos, peces estilizados, lámparas que sugieren medusas en suspensión. Las paredes se visten con obras de Arozarena de la Fuente, ilustraciones de Berenice Hernández y composiciones de pasta diseñadas especialmente para el espacio; mientras que los libros de Assouline se integran como parte de la narrativa visual, funcionando también como piezas de acento.
En sintonía con la atmósfera del lugar, la propuesta culinaria eleva la experiencia con la suavidad de una ola que alcanza la orilla. Es una interpretación refinada de la cocina mexicana de mar: sabores del litoral ejecutados con maestría, equilibrio y sensibilidad.

Marena no busca deslumbrar con grandilocuencia, sino revelarse poco a poco: en los materiales que invitan al tacto, en las texturas que evocan la costa, en la luz que transforma los espacios a lo largo del día. Es una casa, sí, pero una casa junto al mar, interpretada con cuidado y traída con delicadeza al paisaje urbano.
Ficha Técnica
Oficina: Faci Leboreiro
Autores: Carlos Faci, Marina Leboreiro
Ubicación: Polanco, Ciudad de México
Año: 2025
Superficie: 496 m2
Iluminación: MV Studio
Paisaje: Plantaciones León
Fotografía: Zaickz Moz
- Estudio
- Faci Leboreiro



