Un antiguo almacén de café asomado al puerto de Rijnhaven, en Róterdam, ha empezado su segunda vida como Nederlands Fotomuseum. La pesada masa de ladrillo de principios del siglo XX, con sus dinteles decorativos y huecos profundos, ha aprendido a respirar de otra manera y sostiene, como si un velo contemporáneo se hubiera posado sobre los rastros de su pasado industrial, una corona ligera de aluminio perforado que brilla al anochecer.
Ladrillo heredado y corona de luz en Nederlands Fotomuseum
El edificio rehabilitado por Renner Hainke Wirth Zirn Architekten (RHWZ Architekten) junto a WDJArchitecten, que en un pasado miraba al muelle como infraestructura silenciosa, se ha transformado para servir como casa de imágenes y nueva sede del Museo Nacional de Fotografía de los Países Bajos. Ahora, cuando cae la noche sobre Rijnhaven, la nueva corona perforada del antiguo almacén de café Santos se enciende justo por encima del ladrillo oscuro, creando la sensación de estar suspendido entre dos tiempos.

Esta fricción entre historia y brillo filtrado se convierte en el punto de partida para mostrar otra forma de relacionarse con la fotografía en la inquieta ciudad de Róterdam, pero también para ensayar una vida cotidiana distinta en torno a ella, permitiendo que el museo se una a los propios ritmos del barrio. Una iniciativa que da origen a un nuevo dispositivo donde no solo se guardan fotografías, sino donde se invita a reconsiderar cómo miramos la urbe y sus propios archivos.

El museo se inserta en Katendrecht, un barrio portuario en plena transformación, donde antiguas zonas de trabajo conviven con nuevas piezas culturales y residenciales. En este contexto, la propuesta de Renner Hainke Wirth Zirn Architekten y WDJArchitecten se plantea como un umbral abierto e integrador, con grandes paños de vidrio en fachada y con usos cotidianos, como cafetería, librería o biblioteca, en el piso inferior. Asimismo, el elegante y rotundo encuentro entre materiales —como son el ladrillo heredado y la propuesta de piel ligera— marca el tono del lugar, propiciando un enclave donde la historia portuaria y su presente cultural coexisten sin que una identidad borre a la otra.


Un museo de fotografía bajo una nueva piel de aluminio
Con una luz cenital filtrada planta a planta —y sin negar las cicatrices de sus diversas etapas—, el Nederlands Fotomuseum configura un recorrido por el que el visitante avanza casi saltando entre la belleza de lo expuesto y lo que está por crearse. El proyecto genera un trayecto nítido lleno de matices —donde la arquitectura se percibe como una cámara en movimiento— y que consta de una cubierta acristalada, de una escalera central que cose las diferentes galerías, depósitos abiertos y talleres. Un circuito que se parece más a una secuencia de encuadres fotográficos que a una sucesión de ambientes tridimensionales.

El paisaje interior está supeditado a la condición casi escenográfica del propio espacio, en el que estructura, luz y proporción se encargan de enmarcarlo todo. El ligero dosel que se cierne sobre la antigua mampostería es lo que más caracteriza a la intervención:una corona semitransparente de aluminio perforado. Esta remata el volumen histórico y se encarga de filtrar la luz en los niveles superiores, proteger del sol y servir de celosía frente a las miradas directas, como un filtro fotográfico colocado frente a un foco demasiado intenso.

El Nederlands Fotomuseum insiste en el peso de su colección, de más de 6,5 millones de objetos. Los depósitos climatizados y las salas a plena vista convierten el archivo en una auténtica infraestructura cultural: un ecosistema para la memoria visual de un país. Además, la institución insiste en que la fotografía es, al mismo tiempo, superficie para ser contemplada y materia vulnerable que necesita ser puesta en valor. Inmersos en este contexto saturado de imágenes que pasan por nuestras pantallas a gran velocidad, el museo nos insta a detenernos para observar, meditar y reflexionar sobre un solo fotograma, sobre la luz capturada en un instante preciso o sobre la voluntad por conservarlo siempre.

Esta desaceleración en el estilo de vida provoca un sutil —pero profundo— efecto en el visitante, ya que, al salir a la ciudad, esta parece más expuesta a posibles historias aun por capturar. Es por eso que estamos ante un proyecto que reconfigura el modo de entender los entornos expositivos mediante la posibilidad de transitar un edificio que no busca acompañar, en voz baja, la acción de mirar con detalla a nuestro alrededor. Una nueva forma de cuidado para una urbe que se reinventa constantemente.

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¿Dónde se encuentra la nueva sede del Nederlands Fotomuseum?
La nueva sede definitiva del Nederlands Fotomuseum se encuentra en el histórico Pakhuis Santos, un antiguo almacén de café del siglo XX ubicado en el vibrante barrio de Katendrecht, en Róterdam.
¿Quién ha realizado la transformación arquitectónica del edificio?
La ambiciosa rehabilitación del monumento nacional Pakhuis Santos para convertirlo en museo ha sido llevada a cabo por el estudio de arquitectura WDJArchitecten.







