Amberes. 4 ítems de vanguardia en la capital Flandes

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Si pensamos en Amberes, la cabeza del viajero se llena de datos suculentos. Paraíso de anticuarios, plaza decisiva cuando el imperio español se expandía por Europa, epicentro mundial de los diamantes, o incluso urbe de la moda gracias a Los Seis de Amberes: seis jóvenes diseñadores que a finales de los años 80 pusieron a la segunda metrópoli más poblada de Bélgica en el mapa internacional de la alta costura.

Capital de la región de Flandes, Amberes es mucho más que un preciosista casco antiguo. Hay vida más allá de su gótico flamenco. El espíritu de Amberes es modernidad, es inquietud, es ganas de futuro. Lo podemos ver en la zona de Vrijdagmarkt donde florecen locales dedicados a la moda más atrevida. O en los aledaños de la calle Graanmarkt, donde la cultura trendy se ha hecho fuerte. Pero dando un paso más allá, Amberes huele a vanguardia.

Port House. Zaha Hadid
Port House. Zaha Hadid. Foto: Helene Binet

Zaha Hadid que estás en los cielos

Si el Palacio de Justicia de Richard Rogers (2005) o el Museo Aan de Stroom (2010) de los Neutelings Riedijk Architects ya dejaron clara la voluntad de esta ciudad por el riesgo, el culmen lo encontramos en la Port House (2016) de Zaha Hadid. Ubicado en las inmediaciones del río Escalda, el que ya se considera testamento arquitectónico de su autora, hay que conocerlo paseando por la ribera. Un diamante, un barco encallado, un inmenso cristal deconstruido… Solo acercándonos a pie podemos entender (y degustar) la transgresión futurista que Hadid ha llevado a cabo en el skyline de una urbe que entiende la vanguardia como una forma de evolución.

Panamarenko House. Amberes. Flandes
Panamarenko House

Panamarenko y las cosas que vuelan

Amberes lleva en sus genes el amor por lo nuevo. Y en este recorrido por sus ítems fundamentales, debemos hacer parada técnica en la casa museo de Panamarenko. Este inventor, matemático, filósofo y artista fue un radical en la Europa de posguerra, pero, sobre todo, fue un enamorado de las “cosas que vuelan”. A medio camino entre un taller mecánico y una vivienda con momentos oníricos, su domicilio es la prolongación de su visión del mundo: las máquinas son una forma de exploración artística.

Exposicion en M HKA
Exposicion en M HKA

Los espacios abiertos del M HKA

Algunas de las obras de Panamarenko forman parte de la colección del M HKA. Situado entre el río Escalda y un canal desecado, en este museo confluyen arte contemporáneo, cine y cultura visual. Si su colección permanente ha sabido acercar la lupa a nombres fundamentales con los que entender la creación experimental en las últimas décadas, sus amplias galerías son áreas de investigación. Sobre todo ahora con su reciente reforma, donde las propuestas site specific marcan el ritmo de la programación. De hecho, el M HKA aspira a extender su perfil internacional basándose en la tradición vanguardista de Amberes.

Tragedy of a Friendship. Troubleyn. 2013
Tragedy of a Friendship. Troubleyn. 2013

Troubleyn. Laboratorio y performance

Si Panamarenko fue un undergroud, Jan Fabre (Amberes, 1958) es un outsider. Coreógrafo, dramaturgo y artista plástico, su forma extrema de entender la belleza lo ha llevado a romper los límites entre disciplinas y acabar con los usos tradicionales en el ámbito escénico. Troubleyn es una antigua escuela que él ha convertido en galería, local de ensayo, sala de teatro y laboratorio. Sus diferentes lugares son intervenidos por creadores en residencia cuyos trabajos quedan integrados en la arquitectura del edificio. Recorrer este espacio fascinante es entrar en los encondrijos del arte contemporáneo: en esa cara B donde nombres como Bob Wilson, Enrique Marty, Marina Abramovic o Luc Tuymans han dejado su gusto radical repartido por paredes, techos y piezas de mobiliario. Visita obligada.

 

 

 

 

 

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