En las laderas de la ciudad de Pujiang, donde una antigua colina fue aplanada para construir un mirador, MVRDV ha decidido devolver al enclave la fuerza que le arrancaron. Pujiang Platform aparece aquí como una promesa: un gesto que recrea volumétrica y materialmente el pasado tangible del lugar para facilitar una lectura del territorio más respetuosa y sostenible.
La mirada colectiva de MVRDV
La reciente pieza del estudio holandés ha nacido para actualizar un enclave al suroeste de Chengdu: una colina prominente que pasó a ser una llanura mirador con forma de plataforma rígida sobre el terreno. Esta operación topográfica sensible —capaz de transformar aquella primera propuesta en una nueva estructura recogida por el entorno— abraza al visitante para hacerle testigo del progreso arquitectónico de la urbe. En este proyecto, mirar se concibe también como un modo de generar comunidad.

MVRDV ha reescrito el relieve del lugar y lo ha dispuesto de manera similar a un balcón: un pequeño salón desde el que contemplar la ciudad que crece entre la cadena montañosa que lo contiene. En esta misma idea resuena la lógica de otros pequeños teatros paisajísticos contemporáneos, donde el horizonte sirve casi como escenario compartido. Pujiang Platform se asienta para actuar como un punto donde sea posible experimentar la sensibilidad del área colindante, mientras se pone en valor su importancia y las estrategias que se fomentan para su construcción, protección y proliferación.

Un mirador de madera cubierto por la propia montaña
La elección de la madera para el armazón sigue la narrativa que caracteriza a la región en expansión donde se ubica. Un material que, además de aportar ventajas en términos de sostenibilidad, es resistente, durable y apoya a la industria local y nacional. El edificio se vuelve un testimonio tangible de que hay otro modo de intervenir en zonas de gran magnitud, donde los volúmenes se suman al ritmo del paraje desde las diferentes escalas. Con este ejercicio, el pabellón se suma a una constelación de planteamientos actuales donde la madera se convierte en argumento y no solo en solución técnica.


Pujiang Platform se caracteriza así por su lenguaje múltiple, en el que destacan dos fundamentos principales. Por un lado, la envolvente de tierra que cobija la cubierta principal: esta le aporta masa e inercia amortiguando las variaciones térmicas, mientras protege y ofrece soporte fértil para la vegetación local. Por otro, el espacio bajo la piel de madera vista, con una distribución sencilla en distintos planos que oscila entre sala de estar, auditorio y mirador.

Oteando un horizonte reconciliador
En un contexto en desarrollo y de urbanización acelerada, la obra de MVRDV se posiciona a favor de la paciencia y la reconciliación entre la ciudad y el paisaje preexistente. Pensado bajo la idea de unión y como algo más que un ambiente polivalente, Pujiang Platform sirve para acoger a la población, facilitar una experiencia natural a quien lo visite y ofrecer un recorrido arquitectónico. Primero por una plataforma circular más amplia —situada frente a la inmensidad— y, después, por caminos más estrechos que permiten experimentar la edificación en todos sus niveles.

Una especie de arquitectura pública que opera como remiendo y homenaje al modificar la colina para hacer visible su historia y estado previo. Como una cicatriz que decide no ocultarse, imita su silueta de antaño y la integra en unos usos acordes a las necesidades del momento. Un manifiesto contemporáneo de MVRDV que se apoya en la topografía para defender una estructura sensible y responsable que tiene en cuenta la vegetación, la industria y la población local. Toda una demostración de cómo los pequeños gestos a favor de la arquitectura adaptativa todavía tienen cabida en las grandes ciudades.

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