Patrick Jouin

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Productos, prototipos, escenografías, interiores, pero sobre todo restaurantes. El diseñador Patrick Jouin parece encarnar en sí todas las vertientes de su oficio. Proyectos que este francés desarrolla persiguiendo la funcionalidad detrás de la estética. Entre tanta actividad, ha hecho un alto en el trabajo para contestar a nuestras preguntas
Si viajan a París y deciden visitar la Torre Eiffel, y además se atreven a picar o cenar algo allí, no imaginen encontrar el típico restaurante turístico. Los dos establecimientos alojados en la gran dama de acero se hallan bajo la dirección de Alain Ducasse, ilustre chef francés nacionalizado monegasco, que logra combinar con éxito la ciencia del paladar con el mundo empresarial. En el segundo y tercer piso de la torre se localizan respectivamente Le 58 y el Jules Verne. Los dos se merecen una visita gastronómica con especial atención a su interiorismo. En ambos verán una misma concepción del espacio entendido como circulación, y en ambos encontrarán una sutil puesta en escena por medio de la iluminación y de una perfecta elección de todos los objetos.

Bar del Hotel Plaza Athénée. París
Bar del Hotel Plaza Athénée. París

Diseño a escala

Detrás de esta gran orquestación se oculta el talento de Patrick Jouin, poco conocido en España, pero toda una referencia en el país vecino. Titulado por la mejor escuela de diseño francesa, Jouin pasó por el estudio de Philippe Stark antes de fundar su propia agencia en 1997. A sus cuarenta y dos años se define a sí mismo como un creador que puede enfrentarse tanto a un prototipo para Renault como a un interiorismo para las mejores mesas del mundo. Según él, se trata tan sólo de una cuestión de escala: “al principio fueron mis clientes los que me persuadieron para crear espacios cada vez más amplios, fueron ellos los que me llevaron a pensar en una silla y luego a idear todo un comedor; a imaginar un sillón para luego concebir una habitación entera. Por eso mi encuentro con el chef Alain Ducasse en 1999 cambió literalmente la escala de mi trabajo. Su confianza en nuestras ideas y su manera de trabajar con mi equipo al límite de lo que podemos imaginar, nos ha llevado a crear juntos proyectos extraordinarios”. Son ya muchos los establecimientos que los unen: el parisino Plaza Athénée, el Spoon Byblos en Saint-Tropez, las panaderías de lujo Be en París y Japón…

Sensualidad y elegancia

Pero entre tanta elegancia discreta, destaquemos el ejercicio de extravagancia que Jouin hizo en Las Vegas, una ciudad donde la mesura europea tiene que desdibujarse ante otras consideraciones. Se trata del restaurante Le Mix, situado en el último piso del Hotel Mandalay. “En las Vegas, afirma Jouin, quieres superar los límites de la decadencia, del glamour, del lujo y de la imaginación, pero al fin y al cabo esto es un poco lo que tratamos de hacer en todos nuestros proyectos”.

Le Mix es un lugar inmenso y exuberante: vistas panorámicas al desierto, dos ambientes diferenciados por un rojo dramático y un blanco purísimo, y una lámpara espectacular en el comedor. 15.000 bolas de vidrio soplado de Murano caen hasta el suelo. Una araña descomunal de un millón de dólares para un local único y excéntrico, aunque también lleno de detalles exquisitos. Una oda a la teatralidad con la que despertar los sentidos del comensal. “Siempre intentamos provocar nuevas emociones basadas en la sensualidad del entorno. En un restaurante todo debe de ser muy sensorial si queremos que la gente preste a las texturas, a los colores y al ambiente la misma atención que al menú o al plato que les traen.”

Mix Lounge. Mandalay Bay. Las Vegas
Mix Lounge. Mandalay Bay. Las Vegas

Iluminar para embellecer

Atento a todos los detalles, Jouin puede dar el mismo protagonismo a una cuchara que a un salón, pero es su mirada lo que marca la diferencia. Y para ello la luz juega un papel esencial. “Es verdad que con la iluminación se consigue la atmósfera. Se puede diseñar un comedor acogedor, algo muy cálido y confortable, pero si la iluminación está mal, se arruinará todo. Desde el inicio de un proyecto tenemos ya una idea del ambiente que queremos conseguir, por eso también desde el principio estamos en contacto con los creadores de la iluminación para asegurarnos que nuestro concepto inicial se hará realidad”.

Lámparas sofisticadísimas, estructuras lumínicas, paneles retroiluminados… Su proceso de trabajo tiene mucho que ver con el teatro: Jouin siempre busca sensaciones a través de la escenografía del local. Por eso es tan aficionado a idear instalaciones y arquitecturas efímeras para exposiciones. Con ellas tiene la oportunidad de desarrollar estrategias más artísticas y experimentar con nuevos materiales. Los logros conseguidos se aplican después a proyectos más comerciales.

Otras direcciones

El interiorismo no es la única actividad del estudio de Patrick Jouin. Desde 2006 cuenta con una doble dirección. Por un lado, Patrick Jouin ID sigue dedicándose al diseño de productos, entre otros, la Tartinutella, ¡imprescindible espátula para untar la Nutella! o lámparas de elegancia discretas editadas por Murano Due.

Por otro lado, está la agencia Jouin Manku, donde colabora con el canadiense Sanjit Manku en propuestas más relacionadas con la arquitectura. Entre sus últimas obras está la impresionante residencia YTL en Kuala Lumpur o los interiores de la famosa joyería de la Plaza Vendôme en París, Van Cleef & Arpels. “En Van Cleef & Arpels queríamos aportar un toque de cuento de hadas a los históricos salones, un toque de fantasía y un nuevo look a las creaciones bellas y delicadas que se encuentran en las vitrinas de la boutique”. La innovación para Jouin no se encuentra, por tanto, exenta de buenas dosis de imaginación, aunque prefiere los trazos limpios y ajenos a la estridencia.

Creación duradera

Tras una actividad incesante, Patrick Jouin no parece perder el norte aunque se niegue a definir su estilo. No duda en pensar que cada obra es una experimentación con un final abierto que se define a largo plazo. Al fin y al cabo es lo que, según él, distingue la verdadera creación de la mera decoración. El buen interiorismo tiende a proponer unas líneas claras, un detalle, un concepto que siempre equilibre belleza y funcionalidad.

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