La prestigiosa marca italiana Modulnova ha presentado la segunda edición de MAP (Modulnova Art Project): una iniciativa cultural que, en palabras Jenny Presotto —directora de marketing—, pretende ser “un itinerario de búsqueda que una arte, fotografía y arquitectura para narrar el alma de la firma en una dimensión íntima y universal”. En esta edición cuentan con la obra del fotógrafo veneciano Renato D’Agostin, que podrá visitarse del 26 de febrero al 26 de marzo en la flagship store de Modulnova en Madrid, ubicada en la calle Alcalá 70.
Modulnova Art Project: una colección de arte en ciernes
Modulnova ha llevado su enfoque made-to-measureal terreno de la fotografía y el arte a través de MAP. Algo que tiene sentido si entendemos que la firma se expresa por medio de materiales, superficies y luz: esos elementos cruciales que construyen un espacio. Para Jenny Presotto, directora de marketing, es “a través de conversaciones con artistas, fotógrafos y otras voces creativas como trenzamos mundos y sensibilidades, ampliando con ello nuestra investigación a nuevas formas de expresión”. De ahí que MAP se articule con capítulos expositivos dentro de un marco curatorial estable, usando sus sedes como galerías artísticas y lugares de intercambio entre fotografía, diseño y arquitectura.

Tras la primera entrega de MAP con PhotoPastel, de Patrizia Mussa —basada en su lectura fotográfica de teatros, iglesias y palacios italianos—, esta segunda exhibición apuesta por otra muestra visual: Weight of Light, de Renato D’Agostin. Un recorrido compuesto por una serie en blanco y negro —positivada en cuarto oscuro— como un rito iniciático, que se produce al dar el salto de la oscuridad a la revelación de un “océano de luz”. Y MAP la define por medio de contrarios: “sombra y revelación. Gesto y contemplación. Materia y visión”.


D’Agostin creció en Venecia, donde inició su carrera fotográfica en 2001. Apenas un año después ya recorría las principales capitales europeas occidentales, que se convirtieron en su campo de acción. Más tarde se trasladó a Nueva York, donde amplió su formación en Fine Print y comenzó a trabajar como asistente de Ralph Gibson, del que recibió no tanto una influencia temática como sí de oficio: disciplina de laboratorio, control tonal y una idea de la imagen como construcción. Durante esos años se especializó en fotografía analógica en blanco y negro, así como en la realización de copias en gelatina de plata. Tras catorce años volvió a Italia, cerca de Venecia, montando su propio laboratorio donde imprime tirajes de hasta dos metros.


Renato D’Agostin, segundo capítulo de MAP
Su propuesta se centra en lo urbano, en parajes y en carreteras, escenarios que impregna con cierta depuración. Su trabajo, asociado en ocasiones a la street photography, se aproxima más bien a una fotografía arquitectónica, atravesada por una marcada voluntad de abstracción y sostenida en estructuras visuales. Su apego por lo analógico, su manera de mirar, de componer y las temáticas que trata lo aproximan a nombres como Ray Metzker o Robert Frank, dos fotógrafos que desarrollaron su carrera en Estados Unidos desde la segunda mitad del siglo pasado. Con el primero comparte el uso de sombras proyectadas y el corte gráfico que impregna el contexto de una cualidad casi irreal; con Frank, la noción del desplazamiento y el país como secuencia.


En las imágenes de D’Agostin, el movimiento, el anonimato, el cuerpo y lo arquitectónico van presentándose de un modo no figurativo con un lenguaje austero, donde cobra importancia la representación más sensorial del entorno. En ese punto, las sombras, los trazos y los reflejos de la urbe se refuerzan y con ello se originan escenas que derrochan dinamismo, donde la iluminación parece un componente emocional más que una forma de alumbrar espacios y situaciones. Todos estos recursos empujan al espectador a transitar entre la dimensión física y la imaginación: lo que reconoce —como una calle— y lo que conceptualiza —la geometría— con la relación entre arquitectura y ser humano como eje del discurso.


Weight of Light: fotografía entre la reflexión y el tiempo
“En mis fotografías, les hablaré de lo que (…) es la seducción, un concepto que, para mí, deriva del verbo phaino, cuyo significado en griego antiguo es mostrar, manifestar.” D’Agostin inicia en Weight of Light un viaje con el que narra su método creativo. La exhibición, comisariada por Claudio Composti y coordinada por Serena Cassissa, propone un itinerario mediante una selección de 17 instantáneas divididas en tres actos, que nos llevan por la Ruta 66 en Texas, por Arizona o Nevada, pasando por Venecia y Estambul. Sin embargo, no se trata de una postal: es un tránsito personal, de exploración interior, que usa el territorio como detonante.


En el Acto I, D’Agostin sitúa el origen en la oscuridad: antes de disparar y antes de la imagen misma, está el silencio del cuarto oscuro, la espera, la intuición. Una inquietud que lleva a la fotografía a ser percibida como algo que se reconoce y emerge, más que como algo que se persigue. En el Acto II, el autor transforma ese impulso en algo físico. El laboratorio deja de ser un trámite técnico para volverse acción: mirar es insistir y atrapar un instante exige cuerpo y disciplina. Por último, en el Acto III, se plantea la llegada a la luz como guía, siendo la obra misma ese vehículo transformador de la realidad.


D’Agostin pone en valor una fotografía pausada, poética y reflexiva, apoyada en un conocimiento que para muchos resulta decimonónico. Sin embargo, ante el actual consumo bulímico de retinas saturadas que degluten cascadas de imágenes sin atención, los rituales fotográficos analógicos se resisten a desaparecer. Autores como Renato D’Agostin forman parte de esa nueva generación de fotógrafos que están dispuestos a invertir tiempo, técnica y pasión para reivindicar el proceso como parte de la imagen. Weight of Light lo evidencia.
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