El eterno presente. El territorio cósmico de Cachito Valles

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“El inicio de todo es la luz; es un puente entre lo tecnológico y lo místico, entre lo conocido y lo desconocido”, afirma Cachito Vallés. Una declaración que sitúa su práctica en un tránsito constante de la materia al misterio. Una premisa que adquiere plena dimensión en El eterno presente, su última exposición en el CAAC de Sevilla. Hablamos con él de sus inicios, su evolución y de un futuro que abre nuevas escalas y ensancha sus ambiciones.

Aprender a mirar. Sevilla como origen

Desde su infancia, Vallés creció entre artefactos destripados, intuiciones tecnológicas y una mirada que aprendía observando. Estudió en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, pero su formación tecnológica ha sido principalmente intuitiva y autodidacta. Con la capital andaluza mantiene un vínculo afectivo y profesional que ahora cristaliza en esta exposición.

Cachito Vallés, CAAC
Cachito Valles. Fotógrafa Claudia Ihrek

ROOM. –  De pequeño repartías tu curiosidad entre el arte y la tecnología. ¿Cómo se dio la fusión entre ese interés infantil por desmontar aparatos y el artista que eres hoy, creador de máquinas poéticas?

Cachito Vallés. – Las relaciones entre mi infancia y mi adultez se fundamentan en una curiosidad constante, un afán de aprender y observar todo lo que me rodea. Tengo la convicción de que se aprende mirando con detenimiento. Personalmente, he descubierto más por transmisión visual que por transmisión oral.

Cachito Vallés, CAAC
Vector Rays, 2019. Cachito Valles

ROOM. – Has trabajado en numerosas ciudades, pero tu primera gran exposición museística la realizas en Sevilla. ¿Qué influencia tiene ese entorno local en lo que haces?

Cachito Vallés. – Esta muestra supone cumplir el sueño de exponer mi trabajo en un centro de arte referente en el circuito nacional. Mis referencias como artista brotan desde lo local. Andalucía es un territorio de creación: inevitablemente somos Lorca, Machado o Picasso; somos Manuel Moneo, Bécquer o Velázquez.

Cachito Vallés, CAAC
Granular, 2025. Cachito Valles
Cachito Vallés, CAAC
Obras. Cachito Valles

El cosmos como archivo sensible

Su investigación gira en torno al viaje que realiza la luz como portadora de información desde el origen del universo, y en cómo la tecnología permite traducir esa memoria en emoción: una vía capaz de transformar lo real a través de la imagen y la percepción. En este desarrollo de ideas, el sonido y las emociones, como nos explica, forman parte irrenunciable de sus propuestas.

Cachito Vallés, CAAC
CAAC. Salas. Cachito Valles

ROOM. – Has comentado en alguna ocasión el significado que tiene el cosmos, definiéndolo como un gran archivo donde la luz es la información en movimiento de un pasado ya extinto. ¿De qué modo interviene esta noción en tu obra o en ti?

Cachito Vallés. – Para mí, pensar en el cosmos es abrir la mente a la lejanía; es sinónimo de expansión, de canalizar mis experiencias y traducirlas al lenguaje plástico o visual. Hago las veces de un médium entre lo que reconozco como la inspiración y el resultado final. El proceso desemboca en una instalación lumínica, sonora o pictórica. Pienso mucho en todo lo que nos ha precedido, desde lo conocido hasta lo que podemos imaginar. Volver al origen abre ante nosotros un campo de posibilidades con las que trabajar de manera creativa.

Cachito Vallés, CAAC
Continuum, 2025. Cachito Valles

ROOM. – ¿Y cómo enlazas tecnología y ciencia con la dimensión emocional en tus piezas?

Cachito Vallés. – Me interesa mucho más la poética y la narrativa implícita. La tecnología es un medio y la ciencia un argumento. Apuesto por la estética porque considero que es el modo que tengo de interpelar al espectador. A través de la tecnología puedo hacer que las cosas “funcionen”. Pero lo que me apasiona es inocular mi emoción en cada obra que realizo.

Cachito Vallés, CAAC
CAAC. Salas. Cachito Valles

Máquinas, arquitectura y escala

Sobre las bases formativas y vitales de Vallés, nace la muestra del CAAC. Un proyecto que ha requerido un esfuerzo notable, con piezas concebidas con materiales delicados como policarbonato celular y metacrilato, que debieron montarse directamente en las instalaciones del museo. Comisariada por Yolanda Torrubia, el recorrido se articula como un eje entre luz, arquitectura y presencia del espectador.

Cachito Vallés, CAAC
Sun Twist, 2025. Cachito Valles

ROOM.El eterno presente es tu primera gran presentación institucional. ¿Cómo ha sido operar con esa escala haciendo además once creaciones adaptadas a su espacio? ¿Cómo has propuesto el diálogo entre ellas y la arquitectura del Monasterio de la Cartuja?

Cachito Vallés. – Todo lo que elaboro en el estudio lo hago artesanalmente, lo cual me obliga a crear mis propias máquinas para construir las estructuras de algunas instalaciones. El proceso de estas piezas de gran formato ha supuesto un reto importante. Durante un año, diseñé una maqueta virtual en 3D del claustro Sur del CAAC y luego las obras específicamente para cada ambiente arquitectónico. Esto me permitió integrar las que eran procedentes de colecciones o de mi propio archivo y dar unidad al conjunto. Un elemento muy reconocible de la sala son los hornos-botella de la época fabril; ese recurso ha sido el detonante de una serie de obras como Helix, Sideral, Solitude o Redshift, en relación directa con su volumetría cilíndrica.

Cachito Vallés, CAAC
Takaluna, 2025. Cachito Valles
Cachito Vallés, CAAC
Sun Twist, 2025. Cachito Valles

ROOM. – ¿Qué va a encontrar el espectador en El eterno presente? ¿Existe un hilo narrativo?

Cachito Vallés. – La exposición reúne trabajos desde 2019 hasta la actualidad, junto a otros pensados ad hoc para el CAAC. Uno de ellos ha sido destinado para un lugar de la zona monumental, llamado Arco de San Miguel (Sun Twist), perteneciente a la parte monástica del enclave. Desde el punto de vista curatorial, El eterno presente funciona de manera especular o simétrica, generando un circuito circular. Las grandes instalaciones ofrecen una experiencia individual con entidad propia, pero mantienen vínculos conceptuales entre sí y con el carácter del ámbito expositivo. Todo se articula por bloques temáticos y aspectos formales, buscando unidad y coherencia: la sala inicial está dedicada a la pintura derivada de máquinas que fabrico para pintar; otra área, compuesta por cinco partes de la serie Retícula, aluden a lo pictórico desde lo instalativo y la luz.

Cachito Vallés, CAAC
Obras. Cachito Valles

Tiempo suspendido

El tiempo —su percepción, su pulso constante— es un eje en el porfolio de Vallés. También lo es la participación del espectador desde la experiencia sensorial. Por ejemplo, intervenciones como Red Shift se activan con la presencia del visitante. Una relación libre de imposiciones que para el creador es un binomio fundamental que completa el sentido con la vivencia.

Cachito Vallés, CAAC
CAAC. Salas. Cachito Valles

ROOM. – El título de El eterno presente puede entenderse de manera literal: el ahora, el transcurso y los ciclos suelen ser parte de tus temas más recurrentes. Pero, concretamente, ¿cuál es el papel o la importancia que tiene esto en tu labor y cómo lo haces perceptible?

Cachito Vallés. – El nombre de la exhibición está inspirado en un capítulo de La salvación de lo bello, de Byung-Chul Han, titulado Demorarse en lo bello, donde el filósofo habla del poder de la belleza para hacer que el público sienta que el tiempo se detiene: la eternidad del presente como momento congelado. Este concepto se relaciona con la idea de lo “infraleve” de Marcel Duchamp: esa estética de lo efímero, como una lágrima cayendo o una mirada que se suspende. Trabajo con tres estados temporales: lo que acaba de suceder, lo que está ocurriendo y lo que está a punto de pasar. Y esto provoca en el observador una sensación hipnótica, que en inglés se denomina muy acertadamente trancelike. En mi producción concibo el tiempo como algo inmaterial que atraviesa al que mira, y que está indisolublemente ligado al espacio, como planteó Einstein: uno no existe sin el otro. En esa relación, tanto el tiempo como sus variantes conviven con la arquitectura, la obra y el espectador.

Cachito Vallés, CAAC
CAAC. Salas. Cachito Valles

ROOM. – ¿Cómo debería interactuar el visitante con lo expuesto? ¿Te interesa que participe o prefieres un espectador contemplativo?

Cachito Vallés. –  No concibo al público como un elemento pasivo. Me interesa que se entregue a la experiencia, que se deje afectar por la luz, por el ritmo, por la escala y por la atmósfera. No hablo de una participación física, sino de una implicación sensorial y mental: que esté abierto a que la obra lo modifique, que lo saque del tiempo ordinario y que lo sitúe en otro estado perceptivo distinto. En mis instalaciones, la tecnología no busca deslumbrar, sino resonar. Y, cuando eso ocurre, el espectador deja de ser un observador externo y pasa a ser parte del mecanismo de la pieza.

Cachito Vallés, CAAC
CAAC. Salas. Cachito Valles

Luz, expansión y futuro

La investigación de Vallés no se detiene en el CAAC. Nuevos materiales, máquinas propias y proyectos internacionales marcan sus siguientes etapas. La luz amplía sus horizontes, abriendo nuevas escalas de exploración con las que continúa expandiendo su lenguaje hacia ámbitos todavía por definir y concretarse.

Cachito Vallés, CAAC
Obras. Cachito Valles

ROOM. – ¿Qué propuestas manejas para el futuro? ¿Cómo imaginas tu evolución en cuanto a materiales e intereses temáticos?

Cachito Vallés. – En diciembre tengo una exposición en la galería Barrera Baldán (Sevilla). También estoy preparando mi participación en ARCO 2026 con mi galería, Luis Adelantado. Y hay un tercer proyecto internacional que aún no puedo detallar, que profundiza en el diálogo directo entre arquitectura y arte: un territorio en el que me siento cada vez más cómodo.

Cachito Vallés, CAAC
Obras. Cachito Valles
Cachito Vallés, CAAC
Obras. Cachito Valles

En paralelo sigo centrado en la producción pictórica que realizo con una máquina de fabricación propia, que aborda la pintura desde el movimiento mecánico y el trazo continuo. Este dispositivo se utiliza como intermediario, permitiéndome acercarme a lo pictórico sin un gesto humano directo. Pero en esa zona incierta donde conviven el error y lo imprevisto surge la calidez humana, como si la propia mecánica dejara un espacio abierto para la sensibilidad. Quiero seguir explorando las posibilidades de esta metodología y también ahondar en lo espacial: estudiar formas, tensiones entre volumen y vacío y el modo en que la obra dialoga con la arquitectura. Allí intuyo nuevos componentes y soluciones estructurales con las que ampliar mi lenguaje, permitiéndome seguir construyendo un territorio dominado por el concepto y la estética.

Cachito Vallés, CAAC
CAAC. Salas. Cachito Valles

Con El eterno presente, Cachito Vallés firma su solo show más ambicioso hasta la fecha: 32 piezas —11 concebidas específicamente para los espacios históricos del CAAC— que llevan su lenguaje a otro nivel técnico y formal. Una declaración de fuerza donde la luz, la escala y la ingeniería emocional se alían con la historia del lugar. El paso decisivo que consolida un lenguaje propio y confirma su posición como una de las voces actuales más relevantes del arte español.

En este enlace puedes leer sobre Cachito Vallés, ganador del Premio Arte de los 2º Premios ROOM.

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