Volvemos de Hábitat Valencia con la libreta llena y doce diseños marcados. Entre los pabellones de Feria Valencia hemos encontrado muebles que quieren convertirse en pequeñas arquitecturas, sillas nacidas del patronaje, trenzados que miran hacia Japón y alfombras que recuperan el poder gráfico de décadas pasadas. Una selección de ROOM para recorrer algunas de las ideas, materiales y autores que consiguieron sorprendernos durante esta edición.
Gradas. UNS. Sancal

Diseñada por Archizoom Associati en 1966, Superonda convirtió dos grandes bloques de espuma en una superficie que podía separarse, recomponerse y ocuparse con absoluta libertad. Sesenta años después, Gradas ha recuperado parte de este discurso rebelde, desplazando la cuestión hacia lo colectivo: en vez de decirnos cómo sentarnos, esta colección de Sancal erige un lugar para decidir cómo estar juntos. Concebida por el estudio UNS para la firma de Yecla, su planteamiento cuestiona la individualidad del asiento para proponer planos compartidos.


Con una morfología absolutamente arquitectónica —guiño a la práctica total del estudio de Ben van Berkel—, su geometría escalonada admite distintas posiciones, alturas y maneras de ocuparlo. Un mueble-territorio que termina de construirse cuando los cuerpos conquistan y transitan por todo su armazón.
Verissimo. Soraya Pla Studio. Systemtronic

Ampliar una colección existente consiste en descubrir que una idea todavía no ha agotado sus posibilidades. Soraya Pla Studio parte de los plantadores de Verissimo para Systemtronic y desplaza su silueta hacia una nueva función: la de sentarse. Los nuevos otomanos conservan la base cúbica de aluminio y colocan sobre ella un asiento cilíndrico tapizado, rematado por un ribete en contraste que subraya el encuentro entre ambos volúmenes.

Aquello que había sido pensado para recibir vegetación da un giro que cimenta un paisaje más humanamente habitable. Disponibles en dos tamaños y cinco acabados, estos elementos nos enseñan cómo un vocabulario formal reconocible puede crecer sin necesidad de inventarse con cada objeto.
Ondula. estudi{H}ac. Actiu

Una sisa sirve para que una prenda se adapte al cuerpo, y José Manuel Ferrero ha trasladado esa pequeña lección de patronaje a Ondula, proyectando la curva que une hombro y axila como el punto de partida de su nueva silla para Actiu. La madera dibuja un respaldo envolvente mientras un tubo de acero recorre la pieza como una costura exterior, haciendo visible la convivencia entre el mundo de la sastrería y el de la fabricación industrial.


Asimismo, esta analogía —muy propia de estudi{H}ac— no se queda en la referencia estética, pues como sucede en una prenda bien confeccionada la curva responde a la anatomía y al movimiento de quien la utiliza. Ondula obliga a resolver el encuentro entre dos materiales de comportamientos muy distintos; una aparente suavidad formal que, paradójicamente, depende de que cada unión esté perfectamente hilada.
KoKo. Eugeni Quitllet. Vondom


Eugeni Quitllet lleva años explorando cuánto material necesita realmente un objeto para existir. En Masters, diseñada junto a Philippe Starck, entrelazó las siluetas de tres sillas históricas hasta hacer del respaldo una trama donde el vacío era tan importante como la densidad de la materia. En su nueva colaboración junto a Vondom, esta investigación reaparece en KoKo: una colección outdoor que se descompone en una sucesión de contornos orgánicos inspirados en las gotas de rocío sobre las flores.


Cada fragmento posee autonomía a la vez que participa del conjunto, que solo se completa cuando todos se observan juntos. A medio camino entre una molécula aumentada y una flor abstracta, Quitllet sigue resolviendo el misterio del ma: el lleno y el vacío como dos partes inseparables de una misma forma.
Koro. Eli Gutiérrez. SKLD

Antes de perfumar una estancia, el incienso necesita un recipiente donde arder, y de ese pequeño objeto de la cultura japonesa procede el nombre y el punto de partida de Koro, la colección que Eli Gutiérrez ha planteado para SKLD. El kōro —tradicionalmente empleado para quemar incienso— presta al mobiliario sus volúmenes redondeados sobre una estructura de aluminio, cuerda y cincha que se entrelaza y compone un trenzado horizontal a modo de envolvente.

Además, en Hábitat Valencia, Koro amplió su particular repertorio con una tumbona, un sillón de comedor con brazos y una mesa auxiliar cuadrada. De un recipiente pensado para contener humo brota todo un sistema de muebles destinados a contener algo bastante más corpóreo: nuestro modo de vivir al aire libre.
Sago. About Design. Teulat


Dos planos curvos y una estructura metálica son los elementos que erigen a Sago, la familia de asientos desarrollada por About Design para Teulat. Base y respaldo aparecen como superficies diferenciadas que se encuentran sobre un esqueleto de metal, dejando que sea la unión entre las partes la que explique cómo está construido el objeto. Frente a muebles cuya complejidad técnica desaparece bajo una carcasa continua, Sago no expresa ninguna voluntad de esconder su armazón, al contrario, permite leer visualmente sus componentes y entender de inmediato qué sostiene qué. El resultado es una colección en la que la economía de recursos termina convirtiéndose también en el lenguaje que cimenta su identidad. “Menos es más”, decía Mies van der Rohe.
Cross. Patrick Norguet. Rols


“Superficie, material, color, vibración”. Patrick Norguet resume en estas cuatro palabras el origen de Cross, la serie de alfombras que Rols ha presentado por primera vez en Hábitat Valencia. Sus composiciones parten de las alfombras navajo y de su potencia gráfica —muy setentera—, aunque el diseñador francés traslada esa referencia a patrones propios en lugar de reproducir literalmente sus motivos. Es en esta mirada donde la colección resuelve su principal incógnita: cómo mirar una tradición visual ajena para convertirla en el punto de partida sin que se caiga en lo anecdótico. Las piezas se tejen en Crevillent, donde Rols mantiene un conocimiento desarrollado durante cuatro generaciones y lo combina con los actuales procesos de fabricación. Una referencia distante que termina pasando por una industria profundamente local.
Kuten. Komoon

Concebido como un sistema para el entorno doméstico, Kuten de Komoon busca integrarse con los demás elementos de una estancia, sobre todo ahora que la casa admite usos cada vez más cambiantes.


Y la revolución de su planteamiento se encuentra en su apariencia y su flexibilidad, logrando que su función y la configuración de un ambiente se encuentren en el mismo punto. Un diseño que no pretende ocupar el centro de la escena, sino aprender a formar parte de lo que ya existe.
Bildu. Mario Ruiz. Sellex

La espera también se ha diseñado en contornos que nos recogen sentados junto a desconocidos en hospitales, universidades y aeropuertos. Y de eso, la bancada Bildu, de Mario Ruiz para Sellex, parece saber mucho. El modelo de Ruiz puede configurarse de una a seis plazas e incorporar asientos destinados a personas con movilidad reducida, alzándose como un pequeño sistema adaptable a distintos lugares y usuarios.


En su versión Bildu 2020, las dimensiones se han vuelto más compactas y el tapizado más ligero, todo ello sin que se modifique la impronta original de la pieza. En esta actualización presentada en Hábitat Valenica, la discreción formal reclama su sitio como una decisión de diseño.
Conic. Laura Bilde y Linnea Ek Blæhr. Pott Project


El cono es uno de esos cuerpos geométricos que la arquitectura convirtió en cubierta, la industria en embudo y la iluminación en una tipología inevitable desde que una pantalla necesitó dirigir la luz. Y Laura Bilde y Linnea Ek Blæhr han vuelto sobre esta figura elemental en Conic, su primera colaboración con Pott Project, donde la exactitud de esta forma se traslada a un material como la cerámica, fabricado artesanalmente. Asimismo, Coniccomprende diferentes tamaños y formatos, con la novedad de las versiones de suelo en rojo, blanco y negro. Un tótem alargado y lúdico cuyo molde establece las reglas; la cocción, la superficie y la mano el rastro de su humanidad.
Barcelona Black Premium. Nomon

El tiempo siempre se ha caracterizado por medirse tras una esfera con agujas y números; aunque para la firma Nomon, esta convención se despoja de sus elementos hasta quedar lo imprescindible. En Barcelona, uno de sus modelos más reconocibles, la pared completa aquello que el reloj decide omitir: dos grandes aros delimitan un espacio vacío y las agujas simulan dibujar las horas sobre la arquitectura. Pero en Valencia pudimos ver una nueva versión: el Barcelona Black Premium, donde esa reducción oscila hacia un registro más gráfico mediante fibra de vidrio negra, fresno teñido y pequeños detalles en latón pulido. Toda una operación histórica de Nomon sobre el diseño moderno: quitar hasta conseguir que la función permanezca legible, volviéndose algo intermedio entre un reloj, un objeto o una composición gráfica suspendida sobre el muro.
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