El Jardín en las Nubes consiste en un patio de una casa modernista del barrio de Gracia; un jardín que pedía a gritos elevarse a la altura de la imagen de aquel edificio. El estudio h3o architects ha respondido a esa llamada con una intervención que continúa el espíritu romántico de las forjas de la cerrajería y las molduras de la fachada. El conocimiento que todavía existe de la alquimia del hormigón les permitió conseguir moldear un pavimento blanco, de bordes curvos y aristas vivas. Un suelo resistente, delicado y barato, posible gracias al saber del que trabaja a diario con la mezcla. El oficio se resiste a morir.
El conocimiento del oficio de h3o achitects
El modernismo se inspiró en el exótico gusto romántico por lo que había a finales del siglo XIX para elaborar un lenguaje artístico de motivos vegetales, que evocaran ambientes lejanos en la distancia y en el tiempo. Las forjas, los vidrios o los mármoles se retorcían hasta alcanzar formas que solo se habían visto hechas de células. Un alarde del poder artesano en la época de la industrialización más severa.


Más de un siglo después, los oficios siguen en esa crisis perpetua que no acaba por rematarlos: todavía hay un sector de arquitectos y promotores que es capaz de entender y poner en valor ese conocimiento. Un saber necesario para transformar la rigidez del hormigón en la alfombra que abraza los árboles del Jardín en las Nubes proyectado por h3o architects.


Las judías mágicas del Jardín en las Nubes
La composición de esta intervención del estudio catalán es clásica. El jardín se calca de la simetría de la fachada modernista colocando parterres a uno y otro lado del patio. Únicamente tres pequeñas manchas a cada uno de los laterales quedan embebidas en suelo blanco y liso que podría dedicarse solo a contrastar con las texturas de la tierra de las plantaciones y los detalles de piedra encastrados. Sin embargo, a la hora de dibujar esas líneas es cuando las zonas de plantación se curvan, la simetría se deforma y el diseño se hace con el control del espacio.


El dibujo se convierte en suelo cuando el hormigón queda vertido en el molde. Sujeto con un borde que luego se pudo quitar para dejar la arista viva, con la cantidad de cemento, agua y arena justas para endurecer a tiempo y poder soportar sin quebrarse los espesores y los quiebros de las siluetas orgánicas. El elemento estructurador de la propuesta se tiene que cocinar en un intento, in situ y a la intemperie. Se podría discutir sobre la dificultad técnica y el virtuosismo, pero no sobre la confianza en el saber del que trabaja la mezcla de cerca.


Adriá, Joan y Miquel —socios y fundadores de h3o— utilizan el cuento de Jack y las judías mágicas como alegoría para explicar la idea con la que el patio de la casa se convierte en ese Jardín en las Nubes para la hija de los dueños. El pavimento se vuelve una nube, los parterres en las judías y la vivienda en un castillo. Un relato de realismo mágico que transforma —igual que el modernismo y la artesanía— la realidad palpable en un objeto exótico e imposible. Donde yo vivo, siempre es un palacio, que decía Valle-Inclán.


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Los arquitectos utilizan la alegoría del cuento de Jack y las judías mágicas para ambientar el patio en un espacio onírico para la hija de los clientes.
El estudio catalán ha diseñado un pavimento de hormigón con bordes orgánicos acorde con los motivos vegetales de la fachada de la casa modernista.






