Aunque ha tenido varios nombres —el más reconocido, UVNT/Urvanity—, siempre ha mantenido el mismo espíritu: ser el evento de referencia que condensa el nuevo arte contemporáneo. Una década después de su presentación, la feria estrena nombre, se une a CAN Ibiza bajo una misma marca (Contemporary Art Now) y ensancha su alcance con más galerías, más espacio y tres nuevas secciones: Counterflow, CAN Design y Solo/Duo Projects. CAN Art Fair Madrid 2026, del 5 al 8 de marzo en Plaza Matadero, madura, muta y vuelve a irrumpir con más ambición, arropada por un programa ampliado de Young Galleries y con Foco LATAM para explorar los Nuevos Surrealismos. La apuesta sube, el arte gana.
La feria CAN Art Fair como termómetro artístico

CAN Art Fair Madrid celebra este año su décima edición con una mutación que va más allá de un simple cambio de nombre, pues también cambia la escala del proyecto. UVNT queda como una transición que nos conduce hasta una propuesta amplificada, integrada bajo la identidad del paraguas Contemporary Art Now, la marca que ha unificado sus distintas sedes de Ibiza y Madrid. La nueva cita se celebrará del 5 al 8 de marzo en Plaza Matadero, en plena erupción de la Semana del Arte de la capital. Una edición donde su director, Sergio Sancho, activa una mezcla que cruza arte, diseño y artesanía, con más de 50 galerías, de las que casi la mitad son internacionales; una apuesta que refuerza esa vocación de termómetro que el evento ha ido cultivando desde sus inicios.

Esta mutación va más allá de números y metros expositivos. El programa se expande en su estructura: junto al Programa General se suman nuevas secciones que subrayan un concepto de contemporaneidad menos disciplinar y más híbrido. CAN Design, comisariada por Marisa Santamaría, pone el foco en el diseño coleccionable y en esas piezas que transitan entre arte, artesanía, arquitectura y objeto; Counterflow, por su parte, explora iniciativas que, a contracorriente, se abren paso con fuerza; mientras que Solo/Duo Projects partirá de la presentación de monográficos de uno o dos artistas para aquellas galerías que participan por primera vez. Todo esto nos habla de una feria que no se limita a ser “más grande”, sino que actúa como una mirada extendida, nítida y definida sobre la cultura visual del ahora, sobre el riesgo formal, los cruces entre lenguajes y una idea de lo contemporáneo que se mide tanto por la imagen como por el modo de producirla.

10 lecturas ávidas con impronta ROOM
De la amplia selección de artistas invitados en esta ocasión, hemos trazado un recorrido por diez autores que encajan con el pulso visual de ROOM: obra con carácter, materialidad consciente, lecturas urbanas y políticas sin consigna, ironía como herramienta y vínculos naturales entre arte, objeto y diseño. Diez prácticas distintas, pero con un mismo pulso.
1. Helen Bur. Lo social y lo urbano

Desde el muralismo y el lienzo, esta pintora británica desarrolla una actividad vinculada a la narrativa social inscrita en la ciudad. En los espacios urbanos interviene desde el contexto, la historia reciente, la memoria cotidiana o las tensiones propias del enclave. En el estudio traslada esa misma mirada a formatos más contenidos con los que, evitando el golpe fácil, propone una figuración de escenas urbanas y personajes atravesados por el clima social. El resultado es una pintura de atmósfera contenida, donde lo social aparece sin panfleto.
2. Ana Rod. Biomorfismo cerámico

La obra de esta escultora parte del uso predominante de la cerámica. Con ella construye formas biomórficas inquietantes que nacen de la observación del comportamiento de la materia. Una mirada que oscila entre lo microscópico y lo macroscópico, reivindicando la unión de cuerpo-mente como un modo de conocimiento. Sus piezas de pequeño formato o instalaciones transitan entre figuración y abstracción, y sus referencias cruzan lo orgánico con lo modular y conceptos como la entropía o la potencialidad.
3. Hedda Hørran. Anarquía artística

Hørran es una artista noruega que trabaja desde el worldbuilding y erige escenarios mediante instalación, escultura, texto y performance con los que despliega relatos anárquicos. Con sus propuestas intenta eliminar la frontera entre vida y muerte, deseo y orden. Se trata de proyectos que organizan toda una dramaturgia del ambiente donde el espectador encuentra algo más que una sucesión de piezas. Es un sistema de signos —unas veces cómico, otras, oscuro— que se sostiene en referencias teóricas y en una imaginación material muy física, hecha de objetos encontrados, atrezo y casi teatralidad.
4. Emma Marting. Creación contra lo hegemónico


La producción de Marting se sitúa entre lo escultórico, lo instalativo y el vídeo. Su visión, filtrada por una perspectiva de género, nos habla sobre las fricciones existentes entre los discursos hegemónicos y aquellos cuerpos que quedan fuera de la norma. Trabaja la imagen como tecnología de poder: cómo miramos, cómo nos miran, qué tensiones se cuelan en los marcos que condicionan la mirada, y cómo se fabrica un relato desde la puesta en escena. En su obra, el entorno es parte de la lectura y el cuerpo es la interfaz, mientras que a pieza pregunta por los modos de ver(nos) en la era digital.
5. Adrián Castañeda. Esculturalidad industrial

Adrián Castañeda, afincado en Bilbao, plantea su visión mediante esculturas e instalaciones que realiza con objetos y estructuras vinculadas al control del ambiente público: vallas y barreras urbanas, dispositivos de contención que descontextualiza y reconfigura. Trabaja con materiales de factura industrial —como el metal— y procesos constructivos, y sus temas guía son la frontera, la migración, la vigilancia, la violencia administrativa y la gestión del movimiento en la ciudad.
6. Eduardo Enrique. Sátira consumista

El proceso creativo de Eduardo Enrique pasa por el uso de pintura, grafiti, instalación, ensamblaje y fabricación industrial, con los que analiza el consumismo como sistema de influencia ideológica incorporando una iconografía donde el logotipo —en especial el “swoosh”— se presenta como símbolo de deseo, obediencia y circulación global. Con una estética de marca vuelca su crítica satírica y, con materiales industriales, concibeobjetos que parecen publicitarios pero que, sin embargo, apuntan a la mecánica del poder. Su experiencia en estrategias de branding y su formación política en Venezuela atraviesan el trabajo como método: el lenguaje comercial usado contra sí mismo.
7. Wasted Rita. La palabra punzante

Artista e ilustradora, la expresión de esta portuguesa se construye desde el texto: frases cortas, sarcasmo y una lucidez que convierte lo íntimo en comentario social. Dibujos, gráfica y ediciones son los formatos con los que opera, además de piezas de neón donde los mensajes, seductores y punzantes, se vuelven contra sí mismos. Sentencias directas y de humor ácido para delimitar situaciones complejas y una economía visual. Es una obra que funciona como espejo incómodo del presente: deseo, ansiedad, poder y la comedia como defensa.
8. Chavis Mármol. Arte e ironía

Este artista mexicano desarrolla sus creaciones desde lo lúdico y lo crítico, con el contexto social, político y económico como eje de su práctica. Ironía y complejidad formal son parte de su forma de representación, apoyada en una destreza técnica muy consciente. Desde su estudio desarrolla un trabajo cuyo resultado esconde una lectura incómoda y donde la habilidad manual desmonta los discursos de poder y de clase, a través de piezas híbridas entre objeto, imagen e instalación.
9. Vicente Prieto Gaggero. El Antropocceno de barro


Vicente Prieto Gaggero utiliza el barro para concebir sus esculturas. Emplea la arcilla y la terracota mediante construcción manual, cocción y acabados con terra sigillata y pigmentos, e incluye en ocasiones el uso de parafina y cera. Se trata de formas corporales —piel, fragmento, máscara y cabeza— que se mueven en un cruce entre lo orgánico y lo fabricado, donde aparecen tensiones propias del Antropoceno, como la tecnología, la producción en serie, los entornos urbanos y la vulnerabilidad. De una estética casi arqueológica, busca el diálogo entre métodos precoloniales y pensamiento contemporáneo.
10. Lionel Jadot. Artesanía rugosa

Este diseñador belga que participa en CAN Design parte de la premisa de no tirar nada y se mueve entre el objeto y la arquitectura interior. Su punto de partida es el rescate y reutilización de maderas, metales, restos industriales y encontrados. Construye a base de ensamblajes visibles, cortes francos y una artesanía deliberadamente “rugosa”, donde la huella del taller forma parte del acabado. El choque entre lo noble y lo precario define sus propuestas, con las que desarrolla cierta teatralidad funcional. En sus creaciones conviven lo escultórico y lo utilitario, como si cada resultado conservara la memoria de su vida anterior y empezara otra sin pedir permiso.
El epílogo de una elección
Diez nombres que funcionan como un mapa con el que dibujar la actualidad que CAN Art Fair quiere medir: una escena donde la imagen no basta si no tiene relevancia, donde la materia no interesa si no arrastra una idea y donde el humor aparece como un bisturí dispuesto a diseccionarlo todo. Una celebración que sucederá en la plaza central de Matadero, un sitio de paso donde las obras se cruzan como miradas en una esquina, con la Semana del Arte como telón de fondo y con un Madrid convertido, durante unos días, en el epicentro de la cultura visual contemporánea.
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