Biopintura: la técnica que transforma el residuo textil en una paleta de colores naturales y conciencia ambiental.
Mi práctica artística es una declaración de intenciones: pinto sin pintura. He desarrollado la Biopintura, una técnica propia con la que demuestro que es posible crear arte con basura orgánica. Frente a la producción masiva y contaminante de la industria textil, propongo una alternativa real en la que los residuos sustituyen por completo a los pigmentos industrializados, cobrando una nueva vida donde el arte y la naturaleza se integran definitivamente.

La Alquimia de la Materia: Un proceso en tres actos
En lugar de recurrir a óleos o acrílicos, mi pincelada es la propia fibra. Extraigo la esencia cromática de la naturaleza utilizando pieles de cebolla, cáscaras de granada o cortezas de eucalipto, entre otros. Mi proceso creativo es un camino técnico y artesanal, un ritual de “fuego lento” que se divide en tres fases fundamentales:
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Recolección y extracción de color: El proceso comienza mucho antes de llegar al taller. Consiste en una búsqueda consciente de materias primas que el mundo considera basura. Recojo manualmente elementos botánicos y residuos alimenticios que, tras ser clasificados y limpiados, se someten a una cocción lenta para liberar sus pigmentos. El filtrado posterior es vital; es ahí donde obtengo tonos únicos, orgánicos y puros, imposibles de replicar mediante procesos industriales.
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Tratamiento y teñido textil: Trabajo con residuos textiles —fibras naturales que han perdido su valor comercial— que son generosamente donados por la empresa Recykyo. Estas telas se preparan para absorber los baños botánicos. Es un proceso vivo: cada fibra reacciona de forma distinta al tinte, generando una paleta de texturas y matices que aportan una vibración especial a la obra, inalcanzable para la pintura tradicional.
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Construcción y volumen: Sobre el soporte de madera, la obra cobra tridimensionalidad. Utilizando un adhesivo natural de metilcelulosa de elaboración propia, voy superponiendo los fragmentos de tela. Esta técnica de capas me permite construir volúmenes y profundidades a través de la propia materia. Es, en esencia, pintar sin pintura, traduciendo mi propósito en un lenguaje visual coherente.

“Todos somos naturaleza”
He aplicado esta metodología en mi serie “Todos somos naturaleza”, una reflexión sobre la profunda desconexión que sufrimos con nuestra propia esencia y con el entorno. En estas obras figurativas, el animal actúa como un espejo que representa nuestras emociones, el instinto y la vulnerabilidad. Cada pieza invita al espectador a recordar que no somos algo separado del mundo natural, sino parte de un mismo todo. Esta serie busca generar un espacio de introspección sobre nuestra relación con los demás y con el medio ambiente, recordándonos nuestro origen, aunque a veces lo hayamos olvidado.

Crear sin destruir: Una filosofía de vida
Mi camino artístico nació de una búsqueda vital por crear en armonía con el entorno. Todo cambió cuando decidí trasladar mi vida a la naturaleza; ese giro despertó en mí una profunda conciencia medioambiental y me hizo ver la contradicción entre la producción masiva de la industria textil y mi deseo de una práctica artística más respetuosa.
Decidí entonces mirar donde nadie más lo hacía: en la basura. Tras años de investigación y experimentación de prueba y error, desarrollé la Biopintura. En mi taller sustituyo los pigmentos convencionales por residuos textiles y tintes botánicos extraídos de cortezas, raíces y materiales vegetales. Entiendo mi práctica como una mirada alternativa donde el material rescatado no es solo el soporte, sino la esencia de una nueva narrativa visual.
No busco señalar, sino transformar lo que el mundo desecha en un lenguaje de figuración contemporánea. Frente a un mundo acelerado, elijo la creación a fuego lento, un acto de alquimia donde la materia recupera su significado. Defino mi estilo como un Wabi-Sabi moderno: una estética que celebra la belleza de lo imperfecto, los matices de los colores desgastados y la nobleza de la materia en su estado más puro. Mi propósito es, en última instancia, demostrar que el futuro es sostenible y que la basura, bajo una nueva luz, puede ser arte.

- Estudio
- Cynthia Nudel



