Ubicada dentro de un exclusivo conjunto residencial en El Paso, Texas, este proyecto consiste en una vivienda de 1,000 m² diseñada para una joven familia mexicana de cinco integrantes que vive en el extranjero. Más que un proyecto de interiorismo, se convirtió en una oportunidad para reconectar a la familia con su identidad cultural a través de la materialidad, la artesanía y los rituales de la vida cotidiana.

Ubicada dentro de un exclusivo conjunto residencial en El Paso, Texas, este proyecto consiste en una vivienda de 1,000 m² diseñada para una joven familia mexicana de cinco integrantes que vive en el extranjero. Más que un proyecto de interiorismo, se convirtió en una oportunidad para reconectar a la familia con su identidad cultural a través de la materialidad, la artesanía y los rituales de la vida cotidiana.


Planteada como una caja blanca convencional, la residencia planteaba el reto de desarrollar un interior de alta gama optimizando los costos de fabricación en Estados Unidos. La respuesta fue diseñar y fabricar en México todos los elementos arquitectónicos fijos y el mobiliario, para posteriormente transportarlos a Texas. Esta condición dio lugar a un principio de “diseño para el transporte”: cada elemento fue concebido como una pieza modular y desmontable, capaz de viajar de forma segura y ser ensamblada nuevamente en sitio con precisión.

La distribución existente también fue replanteada para fortalecer la relación entre el interior y el paisaje de El Paso. Cambios estratégicos en la configuración de los espacios permitieron abrir vistas panorámicas hacia las montañas, haciendo que la topografía desértica se convirtiera en una presencia activa dentro de la casa, en lugar de funcionar únicamente como telón de fondo.


La personalización fue central en el diseño. La recámara principal combina madera, textiles neutros y piedra natural para crear un refugio sereno y atemporal, mientras que cada recámara infantil refleja la personalidad de sus habitantes mediante color, materiales y sistemas modulares adaptables capaces de evolucionar con ellos.

Las áreas comunes fueron concebidas alrededor de la vida familiar. El playroom integra sala de televisión y estudio con mobiliario hecho a medida en México, incluyendo una mesa de madera sólida con cubierta removible que protege los rompecabezas en proceso y, al mismo tiempo, permite utilizarla para las actividades cotidianas.

La personalización fue central en el diseño. La recámara principal combina madera, textiles neutros y piedra natural para crear un refugio sereno y atemporal, mientras que cada recámara infantil refleja la personalidad de sus habitantes mediante color, materiales y sistemas modulares adaptables capaces de evolucionar con ellos.
Las áreas comunes fueron concebidas alrededor de la vida familiar. El playroom integra sala de televisión y estudio con mobiliario hecho a medida en México, incluyendo una mesa de madera sólida con cubierta removible que protege los rompecabezas en proceso y, al mismo tiempo, permite utilizarla para las actividades cotidianas.
Las áreas de estudio independientes responden a las necesidades profesionales de cada integrante de la pareja, mientras que el vestidor integra iluminación contemporánea con carpintería hecha a medida. A lo largo de la residencia, arte, textiles, tapetes y objetos —muchos de ellos de diseñadores mexicanos contemporáneos— completan un entorno cuidadosamente curado donde memoria, oficio y vida familiar convergen.
Design: NODO Taller
Team: Alma Caballero, Camilo Trujillo, Enrique Herrera, Abel Girón.
Project Manager: Erik Ceballos
Main suppliers: Maestranza Carpintería, Sysisa Ingeniero Asociados, Yurik Kifuri, PerTorr México
Iluminación:Deneb&Polux
Fotografías: Marco Betanzos
- Estudio
- NODO Taller





