Pixels Noir Lumière. Arte digital de Miguel Chevalier

Al contemplar Pixels Noir Lumière —un imponente muro led que respira y se transforma— tenemos la sensación incuestionable de encontrarnos en un hábitat futurista, situado entre lo nuevo y lo eterno. Nuevo por ser un friso viviente; eterno porque, como la vida, muta constantemente. Podría decirse que se trata de un algoritmo configurado para desconfigurarse. Y en ese sentido, el trabajo del artista digital Miguel Chevalier se asemeja bastante a la realidad.

Miguel Chevalier.

Si otros creadores reinciden en este tipo de sobriedad —llamémosla así— de lo abstracto-digital, el franco-mexicano nunca ha dejado de experimentar con la producción de simulaciones psicodélicas y geométricas, en la búsqueda de una “naturaleza artificial”. Para él, Pixels Noir Lumière (2019) es apenas una incursión nostálgica en el op-art, pues lo suyo es revisitar continuamente la poderosa fractalidad de la creación. Para los no iniciados en lo fractal, basta recordar ese brécol llamado romanesco.

Miguel Chevalier

Chevalier admite que no es el único en esta investigación estética: “Está presente en otros tantos artistas”. Aun así, sus mundos virtuales nos hacen reflexionar y destacan además en tres aspectos: la interacción del observador —cuya presencia completa literalmente la obra—, sus policromías saturadas —algo infrecuentes en el arte digital— y su diálogo incesante entre lo artificioso del artificio y lo natural de la naturaleza —una vez más, lo nuevo y lo eterno—.

No obstante, la impresionante perfección técnica de Pixels Noir Lumière podría acentuarse. Acaso por medio de una simbiosis con sus producciones más orgánicas (Fractal Flowers, 2005 o Extra-Natural, 2018), contribuyendo a componer el frondoso ecosistema digital de sus sueños. Se ha dicho que los críticos complacen a todos menos al artista y que el artista solo satisface su propio instinto. Sin embargo, Chevalier sí trabaja con la humanidad en mente, pues nos obliga a imaginar.

Miguel Chevalier

E imaginemos, entonces, que el mundo decide continuar la senda de la autodestrucción. Que arrasamos bosques y selvas y lo demás lo cubrimos con cemento. Que devoramos hasta el último animal. Que contaminamos mares, ríos y lagos y volvemos irrespirable el aire. Imaginemos ahora que los habitantes de ese futuro se niegan de plano a abrir las ventanas porque ya no hay nada que ver, porque hemos aniquilado la belleza.

Miguel Chevalier

En este caso, mejor no desesperar, porque la tecnología también habrá avanzado sin freno. Y para ese momento, Miguel Chevalier nos habrá legado interiores led que proyecten, para nuestra felicidad y sosiego, una naturaleza vibrante en nuestro entorno inmediato. Una virtualidad de cielos y mares fluctuantes, con una flora y fauna que crecen y se regeneran en tiempo real… Es decir, nos habrá obsequiado una nueva utopía. Un flamante paraíso terrenal que ya no puede ser destruido, solo desconectado.
Pixels Noir Lumière se presentó en el Musée Soulages, de Rodez, Francia, entre el 19 de abril y el 26 de mayo.

Miguel Chevalier
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