En el marco del Madrid Design Festival, Natuzzi ha presentado Isla Sagrada, una instalación efímera firmada por Patricia Bustos. El punto de gravedad del conjunto es Amama, uno de los modelos icónicos de la marca, que se establece como lugar de reunión y de descanso, rodeado de piedra, textiles y una iluminación regulable que acompasa el espacio.
La geografía doméstica de Natuzzi Italia
Desde el escaparate, uno observa la escena como si mirara una vitrina teatral. Dentro se vislumbra un salón que parece revelar un paisaje en sí mismo con un suelo de arena, un horizonte de cortinas claras y una serie de piezas pétreas que sirven como accidentes geográficos: columnas, rocas, cortes pulidos donde asoman vetas y estratos. Mientras que en el centro, el sofá Amama refuerza todo este carácter compositivo con sus contornos mullidos y modulares.

La elección del nombre de la instalación responde a un criterio topónimo. Por un lado, “Isla”, ya que separa una porción del interior general para originar una suspensión doméstica. Por otro, “Sagrada”, porque brinda un sentido práctico de refugio. Patricia Bustos ha proyectado aquello que Natuzzi Italia revindica cuando menciona la vida mediterránea en sus colecciones, esa necesidad de crear con su mobiliario un total living en el hogar. No obstante, el guion material de esta propuesta se apoya en los contrastes: vemos terciopelo o tejido de tacto denso frente a piedra fría, volúmenes suaves junto a aristas minerales y un azul verdoso apagado que convive con blancos cálidos.


La mesa baja, de borde orgánico, se presenta tallada en un bloque como si alguien hubiese querido domesticar una cantera; cerca de ella, los bloques pétreos aportan un concepto importante sobre cómo la belleza también brota al rescatar lo olvidado. En este paraje, Amama se ubica en el medio con su envergadura envolvente: respaldos bajos, grandes cojines y módulos que admiten tanto el descanso como la socialización. Este sofá de Andrea Steidl para la marca italiana se alza a modo de plataforma de convivencia sobre la que se organiza todo lo demás.

Una isla sagrada en el Madrid Design Festival
Asimismo, la intervención resalta un detalle tan decisivo como la luz, que va cambiando su temperatura con un sistema regulable que alterna distintos tonos para acompañar el devenir del día. La iluminación cálida acerca las superficies, suaviza el contorno y favorece recogimiento, mientras que la fría abre el espacio para volverlo nítido y casi matinal. Una estrategia que le otorga a un mismo ambiente dos estados diferentes.


Un sistema sedente, cómodo y modular que habita el mismo lugar que la permanencia de la piedra y la cadencia lumínica. Visto así, Isla Sagrada rebaja el ritmo dentro del Madrid Design Festival y convierte un escaparate en un pequeño territorio hogareño, donde la vida cotidiana recupera su calma. La fórmula de Bustos y Natuzzi Italia resulta tan magistral como sencilla: materia voluptuosa, luz comisariada y una estampa que se enfrenta sin temor al tempus fugit.
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