Se dice que el poeta Su Shi escribió Las 16 alegrías de Huizhou durante su exilio en la ciudad china. El texto trata sobre saber encontrar la belleza de la amistad o de la naturaleza dentro de un contexto inesperado. Con una inquietud parecida, la región ha querido conmemorar este acontecimiento construyendo una ruta con un pabellón por cada capítulo de este libro milenario. Y DL Atelier ha participado diseñando Floral Wander Loop, una pieza encajada en medio de la maleza que brota en el hueco entre una carretera y un río.
El hueco para Floral Wander Loop
La ladera donde DL Atelier ha tenido que encajar el Floral Wander Loop es un recorte entre una barrera infranqueable —el río— y una infraestructura impasible —la carretera—. Un tipo de retal difícil de aprovechar y muchas veces apartado de la conversación urbana. A pesar de este exilio, existen visiones variadas que han apostado por maneras de recuperar esta clase de enclaves: desde las raves de los 90 hasta las teorías del tercer paisaje de Gilles Clément, que por no poder tener un uso formalizado pueden tenerlos todos.

Quizá sea esta cualidad contradictoria la que facilite diseñar dentro un pabellón sin otro cometido que llevar al visitante de vuelta al punto de partida. Un recorrido sensorial entre dos puntos donde se juega con la luz, la velocidad o la amplitud solo para enfatizar la experiencia del paseo. Un lugar tan inútil como un poema.


DL Atelier y la arquitectura para un poeta
Floral Wander Loop no se parece a nada que podamos identificar a priori, sino a trozos de cosas puestos todos juntos. El proyecto se presenta como una sucesión de lugares colocados uno al lado del otro, como si fueran las escenas de un storyboard de un guion o los bolsos de un escaparate, vestidos con un uniforme metálico que trata de aliviar el impacto.

Una plaza abierta acoge una galería fragmentada en pequeños segmentos que dejan pasar la luz. Este corredor desemboca en otra plaza, esta vez semicubierta, que ralentiza el trayecto y que invita a continuar por el exterior. El camino de vuelta se hace esquivando unos columpios que cuelgan de la estructura del edificio, simulando esa última prueba antes de llegar de nuevo a la casilla de salida.


Los arquitectos justifican estos contrastes como una referencia de la transición vital del poeta durante su exilio, desde su estado inicial de desasosiego hasta el último de tranquilidad. Aunque cuesta reconocer la alegoría en el ambiente, el pabellón mantiene interés espacial por sí mismo. El recorrido conserva la carga poética hasta el final, usando con habilidad el material para conseguir tensión, ligereza o curiosidad. Un espacio tan abstracto y desordenado como el amor. Quien lo probó lo sabe.

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La ciudad de Huizhou (China) ha querido rendir homenaje al libro que el poeta Su Shi escribió durante su exilio allí construyendo un pabellón por cada uno de los capítulos.
Los arquitectos han diseñado un recorrido ecléctico para tratar de representar la transición vital del poeta durante su exilio en la ciudad.






