Del 15 al 19 de enero, volvimos al Parc des Expositions de Paris-Nord Villepinte. Una nueva edición de Maison&Objet se desplegaba en sus distintos pabellones, reivindicando —en el diseño expuesto— la necesidad de mirar hacia atrás para tomar impulso. Pero fue Curatio, la exposición de collectible design comisariada por Thomas Haarmann, la que dio una forma corpórea y exclusiva al gran lema de la feria: Past Reveals Future. Una aldea mínima, poblada por piezas de autor, que proyectaba una idea radical sobre la permanencia.
Diseño de colección para aminorar el ritmo
Quien haya recorrido una feria de diseño sabe que el frenesí se agolpa en cada pasillo. En Maison&Objet, ese vértigo tiene escala de ciudad: pabellones que ejercen como urdimbres urbanas, cruces de gente que se mueve con guía en mano y esa sensación de que siempre hay algo sucediendo dos halls más allá. En toda el área se despliega un catálogo vivo de novedades sobre materiales, firmas e instalaciones que desbordan en estímulos: como la del Designer of the Year, con Crosby Studios, o las de What’s New? de Elizabeth Leriche, François Delclaux y Rudy Guénaire. ¿Pero acaso no es eso parte del encanto de estar asistiendo en directo a la conversación global del diseño?

Si algo sabe hacer Maison&Objet es ofrecer una variedad selecta en su programa que abarque todos los campos creativos posibles respetando los ritmos que demandan. Es por eso que cuando en 2025 surgió Curatio como un remanso de paz en medio de la celeridad del evento, todo apuntaba en la dirección correcta. A lo largo de estos años se ha visto la notoriedad que el collectible design ha ido adquiriendo a través citas de gran relevancia en diferentes ciudades del mundo, como la del talento emergente en el Espace Commimes durante la Paris Design Week. Por eso era lógico que aterrizase en la propia feria como, en palabras de Thomas Haarmann —comisario de Curatio—, “un ambiente hors-temps (…), un lienzo donde cada pieza puede hablar por sí misma, sin distracciones”.


Curatio: una aldea mínima en el Hall 1de Maison&Objet
Situado al final del Hall 1, este extraño “pueblo” de cápsulas desvelaba una escenografía depurada, casi monocroma, que eliminaba el decorado para devolver el protagonismo al mobiliario que lo poblaba. En lugar de apilar novedades, Haarmann dispuso 60 creaciones con una gramática expositiva común, que aterrizaba en la rareza, la contundencia y la materialidad del oficio. Si en la primera celebración de Curatio ya nos introdujo en este sector de autor, en esta segunda nos ha permitido “explorar el arte manteniendo la misma atmósfera, pero expandiéndola hacia una experiencia más amplia y contemplativa”.

El recorrido que el diseñador y arquitecto alemán nos mostraba nos conducía por una fricción de superficies: lo espejado junto a lo áspero, lo pulido junto a lo crudo y lo que cabe en una casa frente a lo colosal. El destello empezaba por ZIETA, que trabaja el metal como si lo hinchara desde dentro, con obras reflectantes que atrapaban el entorno en su forma de bucle. La opacidad se condensaba en Nok, el bosque totémico de Imperfetto Lab, con una monumentalidad que también se recogía en la geología sintética de James Haywood Atelier en su escultura de cuarcita Erreur 404.


El destello lumínico imperaba en el universo de Lucas Zito con su lámpara Buoy, pero también en su colección cubista PATCH, que exhibía en su apariencia los rastros de la labor manual. Y en un equilibrio entre la dureza y la fragilidad, Johan Pertl fusionaba la piedra y el vidrio en su serie Flow and Monumentality. El resto del reparto lo componían, igualmente, talleres que empujan la materia desde lugares muy distintos: la cerámica de Atelier Vierkant con su volumen casi arquitectónico; la madera tratada con sobriedad nórdica por Van Rossum; la luz como objeto precioso en Giopato & Coombes; y una galaxia de nombres —Samuel Accoceberry Studio, Fresh.Glass, Casegoods, Homa, Anna Torfs Objects, Senimo, Atelier Contour, Zoé Wolker Studio, A.D.U., Llab Design, Stoopen & Meeûs o Boon Editions— que hacía que Curatio se leyese con una sensatez que adelanta el futuro de la disciplina.


Un nuevo refugio lleno de posibilidades dentro de Maison&Objet, posicionando a la feria parisina como una de las pocas en brindarle atención y hacerle hueco a un diseño ajeno a la tendencia, cuya complejidad se sostiene en la contemplación. Un paso al frente; o, dicho a la francesa, una jugada absolutamente avant-garde que esperamos ver en próximas ediciones.
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